Clincardiovet

Optimización del diagnóstico del paciente con colapso traqueal

Resumen breve

El colapso traqueal canino es una enfermedad progresiva que afecta principalmente a perros de razas pequeñas y miniatura de mediana edad. La degeneración de los anillos cartilaginosos traqueales, es el resultado de la reducción de glicosaminoglicanos y la celularidad, provoca un aplanamiento dorsoventral de la tráquea y laxitud de la membrana traqueal dorsal. Los cambios pueden ser focales o generalizados y suelen estar asociados al colapso de los bronquios principales y los bronquiolos inferiores…

Introducción

El colapso traqueal canino es una enfermedad progresiva que afecta principalmente a perros de razas pequeñas y miniatura de mediana edad. La degeneración de los anillos cartilaginosos traqueales, es el resultado de la reducción de glicosaminoglicanos y la celularidad, provoca un aplanamiento dorsoventral de la tráquea y laxitud de la membrana traqueal dorsal. Los cambios pueden ser focales o generalizados y suelen estar asociados al colapso de los bronquios principales y los bronquiolos inferiores (broncomalacia). Los signos clínicos dependen de la gravedad del colapso, desde una leve irritación de las vías respiratorias y una tos paroxística con sonido similar al graznido de un ganso, hasta dificultad respiratoria y disnea como consecuencia del colapso dinámico de las vías respiratorias. Muchos perros mejoran con tratamiento médico (control de peso, uso de arneses, antitusivos, esteroides antiinflamatorios y broncodilatadores), pero en casos graves donde se documenta colapso de las vías respiratorias y dificultad respiratoria, puede ser necesario considerar el soporte estructural de la tráquea mediante la colocación quirúrgica del stent.

Los signos clínicos suelen ser proporcional al grado de colapso, que va desde una leve irritación de las vías respiratorias hasta tos paroxística a dificultad respiratoria y disnea. El diagnóstico se realiza documentando el colapso dinámico de las vías respiratorias con radiografías, broncoscopia o fluoroscopia. La mayoría de los perros responden bien al tratamiento médico y al tratamiento de cualquier comorbilidad concurrente.

Presentación

El colapso traqueal es un proceso degenerativo de los cartílagos traqueales que genera la pérdida de rigidez de estos con las consecuentes variaciones del diámetro traqueal durante los cambios de presión de la inspiración y espiración.

El colapso traqueal ocurre comúnmente en perros de razas pequeñas, y los Yorkshire terriers representan entre un tercio y dos tercios de los casos reportados (White & Williams 1994 Buback et al. 1996). Otras razas comúnmente afectadas incluyen el caniche miniatura, el maltés, el chihuahua y el pomerania. No se ha informado predisposición de género. Los signos clínicos pueden desarrollarse a cualquier edad. La mayoría de los perros lo presentan en edad media, aunque muchos habrán tenido signos durante períodos significativos previamente. Los gatos y los perros de razas grandes rara vez se ven afectados por el colapso traqueal.

Generalmente se considera que hay factores multifactoriales, que aumentan la enfermedad clínica, resultado del debilitamiento de los anillos traqueales. Los perros con colapso traqueal tienen un contenido reducido de glicosaminoglicanos, glicoproteínas y sulfato de condroitina del cartílago hialino que forma los anillos traqueales (Dallman et al. 1985).

Estos cambios estructurales dentro de la matriz del cartílago, junto con su contenido reducido de agua, conducen a una rigidez funcional, causando la tendencia al colapso traqueal. Alrededor del 25 % de los perros afectados muestran signos clínicos a los seis meses de edad, lo que apoya un orígen congénito (Done et al. 1970 White & Williams 1994). Muchos perros permanecen asintomáticos hasta más tarde en la vida con cambios degenerativos del cartílago traqueal y factores secundarios que desencadenan el síndrome clínico de colapso traqueal (Done et al. 1970 Sun et al.2008).

La broncomalacia se presenta en el 45 al 83 % de los perros con colapso traqueal y afecta más comúnmente a los bronquios craneales medio derecho e izquierdo (Moritz et al. 2004, Johnson y Pollard 2010). La broncomalacia puede ocurrir sin colapso traqueal en perros de razas grandes, lo que sugiere que la fisiopatología del colapso puede no ser la misma en la tráquea y el bronquio (Adamama­-Moraitou et al. 2012).

Una vez sintomático, el colapso dinámico de las vías respiratorias perpetúa un ciclo de cambios inflamatorios crónicos en la mucosa traqueal, que se agrava con la tos que provoca. La inflamación continua de la mucosa traqueal se ha asociado con metaplasia escamosa epitelial, lo que conlleva la pérdida de la depuración ciliar normal. Este cambio en la mucosa y la hiperplasia de las glándulas subepiteliales, que secretan moco cada vez más viscoso, hacen que la tos se convierta en el principal mecanismo de limpieza traqueobronquial.

Examen físico

La mayoría de los perros con colapso traqueal son llevados a evaluación por una tos paroxística, seca y áspera, que generalmente se describe como un graznido de ganso (Maggiore 2014). La tos suele desencadenarse por excitación, ejercicio o alimentación y puede estar asociada con estridor de las vías respiratorias superiores. El historial suele ser crónico, con signos que se desarrollan a lo largo de semanas o meses. Algunos perros presentarán dificultad respiratoria aguda debido a obstrucción de las vías respiratorias, que a menudo se precipita por calor, excitación, estrés o una enfermedad respiratoria concomitante como la neumonía.

El patrón respiratorio también dependerá de la ubicación del colapso: el colapso traqueal extratorácico generalmente se asocia con un mayor esfuerzo inspiratorio, mientras que el colapso de la tráquea intratorácica y la broncomalacia se asocian con un mayor esfuerzo espiratorio. La tráquea debe palparse cuidadosamente porque suele ser sensible, y los exámenes pueden provocar episodios paroxísticos de tos.

Se debe realizar una auscultación torácica cuidadosa para documentar cualquier evidencia de enfermedad respiratoria o cardíaca concurrente. Un estudio de perros tosiendo documentó que el 17 % de los perros con colapso de las vías respiratorias también tenían un soplo asociado con enfermedad de la válvula mitral en comparación con el 2 % de los perros sin colapso de las vías respiratorias (Johnson & Pollard 2010). El papel del agrandamiento del atrio izquierdo en la etiología de la tos en perros con colapso de las vías respiratorias es controvertido. Un estudio reciente documentó una gravedad y ubicación similares del colapso de las vías respiratorias en perros con y sin crecimiento del atrio izquierdo, lo que sugiere otros factores como la inflamación de las vías respiratorias, en lugar de la compresión externa por el atrio izquierdo, como la causa de la tos (Singh et al. 2012).

Diagnóstico

Las radiografías frecuentemente subestiman la gravedad del colapso traqueal y pueden no documentar el colapso en la carina (Macready et al. 2007). Por lo tanto, las radiografías tomadas bajo ventilación con presión negativa pueden ser útiles (Weisse 2015). Las radiografías son esenciales para evaluar los campos pulmonares en busca de enfermedades respiratorias concomitantes. Se ha demostrado que las radiografías subestiman el diámetro traqueal en comparación con la tomografía computarizada, lo cual puede ser importante al seleccionar tamaños de stent traqueal (Montgomery et al. 2015).

Las variaciones de presión durante el ciclo respiratorio generan la dilatación y colapso de la cavidad traqueal. Esta es la base del diagnóstico radiográfico, el que debe realizarse en forma dinámica. Para esto se deben obtener proyecciones L-L en el inicio tanto de la inspiración como de la espiración (momento de mayor cambio de presión). La variación del diámetro traqueal entre una proyección y otra confirma el diagnóstico. Sin embargo, dado que es un proceso dinámico, pueden generarse falsos negativos, y la superposición de estructuras extratorácicas, así como la silueta del esófago. Por lo que se recomienda colocar al paciente con los miembros anteriores con un desplazamiento caudal y el cuello lo más paralelo al haz de mayor X para evitar la superposición de estructuras (Figura 1).

Figura 1(A). En la radiografía lateral puede haber sobrexposición de estructuras extratorácicas y la silueta del esófago, impidiendo la adecuada valoración de la luz de la tráquea.
Figura 1(B). Miembros anteriores dirigidos hacia caudal, con colocación del cuello paralelo la haz de mayor X para una mejor visualización de la luz de la tráquea en toda su longitud.

También es recomendable realizar fluoroscopía, la que nos permite evaluar más ciclos respiratorios así como los cambios en excitación y tos.

Otra proyección comúnmente usada es la antero-posterior en horizonte (sky line) o trans axial, haciendo una ligera inclinación para evitar el esternón, esta toma permite evaluar la entrada de la tráquea al tórax, la figura de la luz debe ser prácticamente redonda, por lo que la presencia de una tráquea ovalada sugiere la presencia de colapso (Figura 2).

Figura 2(A). Radiografía en posición trans axial de la entrada de la tráquea en tórax en un paciente sin colapso de tráquea.
Figura 2(B). Misma incidencia radiográfica en un paciente con colapso grado III.

Cuando está disponible, la fluoroscopia ofrece una evaluación superior del colapso de las vías respiratorias, permitiendo la evaluación dinámica y en tiempo real de la tráquea durante todas las fases de la respiración, así como durante los episodios de tos. Se ha demostrado que la fluoroscopia es más precisa para documentar la ubicación del colapso traqueal en comparación con las radiografías (Vídeo 1), y un estudio documentó colapso traqueal que no pudo documentarse en las radiografías en el 8 % de los perros (Mac­ready et al. 2007). El ultrasonido se ha utilizado con éxito para documentar el colapso traqueal dinámico y en tiempo real a través de los cambios en la sombra del aire traqueal durante el ciclo respiratorio (Rudorf et al. 1997).

Vídeo1. Fluroscopia de un paciente con evidencia de colapso inspiratorio en la tráquea cervical durante su entrada al tórax.

La broncoscopia permite un examen dinámico directo de las estructuras traqueales y de las vías respiratorias inferiores para documentar la gravedad y la ubicación del colapso (Vídeo2).

Vídeo 2. Imágenes broncoscópicas de colapso traqueal grado II resultado de la pérdida del 50% de la luz traqueal.

El lavado broncoalveolar ayuda al diagnóstico de una posible enfermedad concomitante de las vías respiratorias inferiores(Vídeo 3).

Vìdeo 3. Paciente con signos de moco nasal y exudado traqueal, con evidencia de inflamación de la mucosa en bronquios, se realiza lavado y toma de muestra bronquial.

Es común documentar infiltradosneutrofílicos y linfocíticos leves en perros con colapso traqueal, pero no está claro si la inflamación precede o sigue al colapso de las vías respiratorias (Figura 3) (De Lorenziet al.2009 Botteroet al. 2013).

Figura 3. Muestra de citología que muestra la presencia de infiltrados neutrofílicos y moco.

Los perros con colapso bronquial a menudo presentan colapso bronquial concurrente debido a la debilidad progresiva del cartílago. Actualmente, la colocación de un stent dentro del bronquio no se recomienda de forma rutinaria porque, el stent “atrapará” los bronquios inferiores, impidiendo el drenaje de moco. Además, la progresión de la enfermedad generalmente conducirá al colapso de las vías respiratorias inferiores, lo que limita la eficacia del tratamiento (Vídeo 4).

Vídeo 4. Broncoscopia que evidencia la presencia de colapso en bronquios secundarios.

En perros con colapso traqueal y bronquial, la colocación de un stent traqueal puede ayudar a mejorar el flujo de aire, especialmente si el signo principal es la disnea inspiratoria (Weisse & Berent 2010). La colocación de un stent bronquial corto también puede ser útil en perros que no han mejorado después de la colocación de un stent traqueal debido a un colapso focal del bronquio principal (Kramer 2015). Un informe de caso reciente (Dengate et al. 2014) documentó un resultado exitoso después de la colocación de un stent bronquial.

La colocación de stents traqueales intraluminales es un procedimiento mínimamente invasivo, con una rápida mejoría postoperatoria en la mayoría de los casos (Weisse 2015). Se han evaluado varios tipos diferentes de stents para el tratamiento del colapso traqueal canino. Estos incluyen stents expandibles con balón (Radlinsky et al. 1997), stents autoexpandibles hechos de acero inoxidable (nitinol) (Figura 4).

Figura 4. Stent intraluminal autoexpandible de nitinol y guía milimetrada.

Gestión médica

Muchos perros responden bien al tratamiento médico, reservándose las intervenciones quirúrgicas para aquellos refractarios al tratamiento o con signos clínicos graves, como cianosis, intolerancia al ejercicio o disnea. El objetivo del tratamiento médico es romper el ciclo en el que la inflamación desencadena la tos, que a su vez empeora la inflamación. Los estudios han demostrado que entre el 71 % y el 93 % de los perros responden bien al tratamiento médico durante un período superior a 12 meses, y que en el 50 % de los casos se puede retirar la medicación gradualmente (White & Williams, 1994; Ayres & Holmberg, 1999).

Evitar y eliminar los irritantes ambientales inhalados (humo de tabaco, quema de leña, etc.) ayudará a muchos perros. Se debe usar un arnés en lugar de un collar para reducir la compresión traqueal y la irritación asociada. El manejo diligente de comorbilidades como la insuficiencia cardíaca congestiva y la infección del tracto respiratorio también mejorará los signos clínicos (Maggiore 2014). Además, cualquier estrechamiento de las vías respiratorias superiores, por ejemplo secundario al síndrome de las vías respiratorias superiores braquicefálicas o la parálisis laríngea, aumentará los gradientes de presión intratorácica y empeorará el colapso traqueal.

Los stents se colocan con el perro en decúbito lateral mediante guía fluoroscópica. Antes de la colocación, se toman medidas del ancho y la longitud de la tráquea a partir de radiografías laterales o, cuando sea posible, bajo fluoroscopia (Figura 5).

Figura 5. Colocación de un stent de nitinol en paciente con colapso traqueal grado III.

Conclusión

La identificación de los signos clínicos y el diagnóstico preciso a través de estudios de imagenología como es la radiografía, tomografía, fluoroscopia y la broncoscopia de los pacientes con colapso de tráquea es relevante para determinar la terapéutica inicial y la recomendación médico-quirúrgica a seguir. Así como determinar las comorbilidades que presenten para hacer un tratamiento y seguimiento integral.

La mayoría de los perros con colapso traqueal responden bien al tratamiento médico; sin embargo, aquellos que no responden o que presentan problemas respiratorios pueden beneficiarse de la colocación de un stent. Aunque aumenta la experiencia en el manejo de perros tras la colocación de stent, la información sobre los resultados a largo plazo es limitada. La mayoría de los perros requieren tratamiento médico contínuo tras su colocación para prevenir la tos y la inflamación.

Bibliografía

  1. Adamama Moraitou, K. K., Pardali, D., Day, M. J., et al. (2012) Canine bronchomalacia: a clinicopathological study of 18 cases diagnosed by endoscopy. TheVeterinary Journal 191, 261 - 266
  2. Ayres, S. A. & Holmberg, D. L. (1999) Surgical treatment of tracheal collapse using pliable total ring prostheses: results in one experimental and 4 clinical cases. Canadian Veterinary Journal 40, 787 - 791
  3. Buback, J. L., Boothe, H. W., Hobson, H. P. (1996) Surgical treatment of tracheal collapse in dogs: 90 cases (1983-1993). Journal of the American VeterinaryMedical Association 208, 380 - 384
  4. Bottero, E., Bellino, C., Lorenzi, D., et al. (2013) Clinical evaluation and endoscopic classification of bronchomalacia in dogs. Jour
  5. nal of Veterinary Internal Medicine 27, 840 - 846
  6. Dallman, M. J., McClure, R. C., Brown, E. M. (1985) Normal and collapsed trachea in the dog. Scanning electron microscopy study. American Journal of Veterinary Research 46, 2110 - 2115
  7. De Lorenzi, D., Bertoncello, D., Drigo, M. (2009) Bronchial abnormalities found in a consecutive series of 40 brachycephalic dogs. Journal of the AmericanVeterinary Medical Association 235, 835 - 840
  8. Dengate, A., Culvenor, J., Graham, K., et al. (2014) Bronchial stent placement in a dog with bronchomalacia and left atrial enlargement. Journal of Small AnimalPractice 55, 225 - 228
  9. Done, S. H., Clayton-Jones, D. G., Price, E. K. (1970) Tracheal collapse in the dog: a review of the literature and report of two new cases. Journal of Small AnimalPractice 11, 743 - 750
  10. Gellasch, K. L., Dá Costa, G. T., McAnulty, J. F., et al. (2002) Use of intraluminal nitinol stents in the treatment of tracheal collapse in a dog. Journal of theAmerican Veterinary Medical Association 221, 1719 - 1723
  11. Johnson, L. R. & Pollard, R. E. (2010) Tracheal collapse and bronchomalacia in dogs: 58 cases (7/2001-1/2008). Journal of Veterinary Internal Medicine 24, 298 - 305
  12. Kramer, G. A. (2015) Bronchial collapse and stenting. In: Veterinary Image Guided Interventions. Eds C. Weisse and A. Berent. Wiley Blackwell, Ames, IA, USA .pp 83 - 90
  13. Maggiore, A. D. (2014) Tracheal and airway collapse in dogs. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice 44, 117 - 127
  14. Moritz, A., Schneider, M., Bauer, N. (2004) Management of advanced tracheal collapse in dogs using intraluminal selfexpanding biliary wall stents. Journal ofVeterinary Internal Medicine 18, 31 - 42
  15. Montgomery, J. E. , Mathews, K. G., Marcellin-Little , D. J., et al. (2015) Comparison of radiography and computed tomography for determining tracheal diameter and length in dogs. Veterinary Surgery 44 , 114 - 118
  16. O’ Brien, J. A., Buchanan, J. W., Kelly, D. F. (1966) Tracheal collapse in the dog. Veterinary Radiology 7, 12 - 20
  17. Radlinsky, M. G., Fossum, T. W., Walker, M. A., et al. (1997) Evaluation of the Palmaz stent in the trachea and mainstem bronchi of normal dogs. VeterinarySurgery 26, 99 - 107
  18. Rudorf, H., Herrtage, M. E., White, R. A. S. (1997) Use of ultrasonography in the diagnosis of tracheal collapse. Journal of Small Animal Practice 38, 513 - 518
  19. Singh, M. K., Johnson, L. R., Kittleson, M. D., et al. (2012) Bronchomalacia in dogs with myxomatous mitral valve degeneration. Journal of Veterinary InternalMedicine 26, 312 - 319
  20. Sun, F. , Usón, J. , Ezquerra, J. et al. (2008) Endotracheal stenting therapy in dogs with tracheal collapse. The Veterinary Journal 175 , 186 - 193
  21. Tangner, C. H. & Hobson, H. (1982) A retrospective study of 20 surgically managed cases of collapsed trachea. Veterinary Surgery 11, 146 - 149
  22. Weisse, C. & Berent, A. C. (2010) Tracheal stenting in collapsed trachea. In: Textbook of Veterinary Internal Medicine. Eds S. J. Ettinger and E. C. Feldman. Saunders Elsevier, St Louis, MO, USA. pp 1088 - 1095
  23. Weisse, C. (2015) Intraluminal tracheal stenting. In: Veterinary Image Guided Interventions . Eds C. Weisse and A. Berent. Wiley Blackwell, Ames, IA, USA. pp 73 - 82

Regístrate en CLINVET y podras acceder a todo nuestro contenido totalmente gratis

Sin cuotas, sin sorpresas, sin spam.
En 1 minuto estarás leyendo este artículo.

Especie

Perros563
Gatos419
Reptiles28
Conejos38
Aves29
Otros animales41
Roedores15
Animales de granja2

Revista

Clinanesvet

Clincardiovet

Clincirvet

Clinetovet

Clinnutrivet

Clinfelivet

Clininfectovet

Clindervet

Clinoncovet

Clinlabvet

Clinurgevet

Clinatv

Accede a CLINVET y podrás visualizar todo nuestro contenido

Recuerda que para poder leer nuestras revistas debes ser un usuario registrado y eso implica la aceptación del aviso legal y los términos y condiciones de uso. Si ya estás registrado inicia sesión.
@
*****
Acceder

Recordar contraseña


No tengo usuario, Registrarse gratis

Regístrate en CLINVET y podrás acceder a todo nuestro contenido

Las revistas Clinvet són exclusivas para veterinarios. Al registrarte, declaras ser veterinario y aceptar los Terminos y Condiciones.
@
*****
Nombre
País
Teléfono
Enviar

¿Has olvidado tu contraseña?

Indícanos tu correo electrónico y recibirás un correo con las instrucciones para restaurarla. Si no lo recibes, revisa tu carpeta de spam.
@
Enviar
Consultas