Principales enfermedades infecciosas en cobayas en la clínica veterinaria diaria de España
Resumen breve
Las cobayas (Cavia porcellus) se han consolidado durante las últimas décadas como uno de los pequeños mamíferos más frecuentes en la clínica de animales exóticos en España. Entre las patologías observadas en esta especie, las enfermedades infecciosas constituyen una de las principales causas de consulta veterinaria y pueden afectar al aparato respiratorio, digestivo y tegumentario. Además, algunas de ellas se consideran zoonósicas, como Bordetella bronchiseptica,Trichophyton…Índice de contenidos
Resumen
Las cobayas (Cavia porcellus) se han consolidado durante las últimas décadas como uno de los pequeños mamíferos más frecuentes en la clínica de animales exóticos en España. Entre las patologías observadas en esta especie, las enfermedades infecciosas constituyen una de las principales causas de consulta veterinaria y pueden afectar al aparato respiratorio, digestivo y tegumentario. Además, algunas de ellas se consideran zoonósicas, como Bordetella bronchiseptica,Trichophyton mentagrophytes o Trixacarus caviae.
Factores como el estrés, el hacinamiento, las deficiencias nutricionales o unas condiciones ambientales inadecuadas favorecen la aparición de numerosas infecciones. El conocimiento de las enfermedades bacterianas, fúngicas y parasitarias más frecuentes permite establecer medidas diagnósticas y terapéuticas rápidas, mejorando el pronóstico y el bienestar de estos animales.
El diagnóstico se basa en una adecuada anamnesis, la exploración física y el uso de pruebas de laboratorio como cultivos bacterianos, raspados cutáneos, empleo del microscopio y pruebas moleculares (PCR). En la mayoría de los casos, el tratamiento es sintomático y de soporte, y si se realiza de forma adecuada e instantánea suele tener buena recuperación.
La prevención es una herramienta esencial para el control de estas enfermedades, destacando las medidas de higiene, un correcto uso de antibióticos, cuarentena de nuevas incorporaciones y la educación de los tutores.
Introducción
Las cobayas (Cavia porcellus) son pequeños roedores histricomorfos pertenecientes a la familia Caviidae, emparentados con las chinchillas (Chinchilla lanigera) y los degús (Octodon degus). Son animales procedentes de Sudamérica que fueron domesticados sobre el año 900 a.C. como alimento por la cultura inca. Asimismo, han sido empleadas como animales de laboratorio y aunque en ciertos lugares se sigue consumiendo su carne, actualmente, son consideradas mascotas por su carácter dócil y la facilidad en sus cuidados1,2,3. En España, se estima que la cantidad de mamíferos exóticos considerados como mascotas está en torno a 1,5 millones. No se puede estimar la población de cobayas consideradas como animal de compañía debido a que no es obligatorio la identificación mediante microchip y por ello no se puede realizar un censo sobre estos animales4.
Son animales estrictamente herbívoros, por lo que su dieta se debe basar en el consumo mayoritario de heno de gramíneas y hojas (escarola, achicoria, diente de león, etc). Requieren del aporte de vitamina C a través de la dieta debido a que carecen de la enzima L-gulonolactona oxidasa. Son animales asustadizos y nerviosos, pero también bastante sociales que interactúan con otros congéneres, así como con las personas3,5.
Como sucede en perros y gatos, al igual que en otras especies de mamíferos exóticos (conejos, hurones, erizos), las cobayas pueden padecer enfermedades infecciosas, tanto de origen bacteriano, parasitario, fúngico y vírico. Algunas de estas enfermedades pueden ser mortales para ellos, así como presentar carácter zoonósico, como el caso de la tiña, sarna o patologías de origen bacteriano 2,3,5.
Las cobayas son animales que intentarán minimizar y esconder sus patologías por el comportamiento defensivo que presentan al ser animales considerados presas. Los factores como el estrés, el hacinamiento, una ventilación deficiente, los cambios bruscos de temperatura o una alimentación inadecuada actúan como predisponentes para numerosas enfermedades infecciosas1,2(Figura 1).

Principales enfermedades bacterianas
Introducción
Las enfermedades de origen bacteriano son las principales patologías infecciosas por las que acuden las cobayas a la clínica veterinaria diaria. Representan una de las causas más importantes de morbilidad y mortalidad en cobayas domésticas. Pueden afectar al tracto respiratorio, urinario, digestivo, piel, entre otros. Actúan como portadores asintomáticos de bacterias (p. ej. Streptococcus pneumoniae)o ser potencialmente mortales como Bordetella bronchiseptica. Estos agentes infecciosos pueden transmitirse a otras cobayas, así como a otras especies animales, incluidos los seres humanos1,3.
Desde el punto de vista clínico, las infecciones bacterianas suelen manifestarse mediante signos inespecíficos como apatía, anorexia, pérdida de peso o deterioro del estado general. A medida que avanza la enfermedad aparecen signos clínicos específicos relacionados con el órgano afectado, incluyendo disnea, conjuntivitis, estasis digestivo, abscesos cutáneos, cistitis o septicemia. La administración de ciertos antibióticos como penicilinas, lincosamidas o macrólidos por vía oral puede causar enterotoxemias potencialmente mortales secundarias a la proliferación de Clostridium spp2,5.
Bordetella bronchiseptica
Es un cocobacilo gramnegativo ampliamente distribuido entre distintas especies de mamíferos domésticos y silvestres. En las cobayas representa uno de los principales patógenos respiratorios, provocando infecciones leves del tracto respiratorio superior hasta bronconeumonías graves, finalizando con la muerte del animal1,3.
La transmisión se produce principalmente mediante aerosoles y contacto directo con animales infectados. La convivencia con conejos puede constituir un importante factor de riesgo debido a que los lagomorfos pueden actuar como portadores asintomáticos de esta bacteria1,2.
Los signos clínicos más frecuentes inicialmente son la descarga nasal, estornudos, toses, pérdida de peso y letargia, pudiendo evolucionar hacia disnea, respiración abdominal (son respiradores nasales obligados), finalizando en un cuadro de bronconeumonía e incluso en la muerte súbita en animales jóvenes o inmunodeprimidos1,2,7.
El diagnóstico diferencial se hará mediante cultivos microbiológicos de la mucosa nasal y radiografías. El tratamiento se basará en la administración de medicación de soporte. Se incluye en ese tratamiento, la fluidoterapia, alimentación forzada, oxigenoterapia si fuera necesario, mucolíticos, tratamientos inhalados y antibioterapia de soporte hasta el resultado del cultivo (Figura 2).

Streptococcus pneumoniae
Es una bacteria grampositiva que constituye otro importante patógeno respiratorio en las cobayas. Numerosos individuos pueden actuar como portadores asintomáticos y desarrollar enfermedad clínica tras situaciones de estrés o inmunosupresión1,3,6.
Las manifestaciones clínicas son principalmente neumonía, pleuritis, otitis media, septicemia y muerte súbita, especialmente en animales jóvenes2,6.
El diagnóstico se realiza de forma similar que frente a B. bronchiseptica, mediante el uso de cultivos microbiológicos de la mucosa nasofaríngea, así como la realización de pruebas de imagen (radiografías)2.
El tratamiento de elección se basa en la administración de medicación de soporte en función de las afecciones que presente el animal. Se incluye en ese tratamiento, fluidoterapia, oxigenoterapia si fuera necesario, mucolíticos, antibioterapia de soporte hasta el resultado del cultivo2,5.
Abscesos de origen bacteriano
Los abscesos constituyen una de las patologías quirúrgicas de origen infeccioso más frecuentes observadas en cobayas y suelen estar producidos por especies de Streptococcus y Staphylococcus1,3. Pueden aparecer en cavidad oral, en dorso, abdomen, extremidades, próximos a zona inguinal, anal y perianal. Se originan debido a heridas producidas por mordeduras de otras cobayas, cuerpos extraños (p. ej. restos vegetales), patologías dentales previas, otitis, etc. (Figura 3).

A diferencia de otras especies domésticas, el contenido purulento de los abscesos en cobayas suele ser extremadamente espeso y caseoso, por lo que el drenaje simple rara vez resulta curativo y frecuentemente es necesaria la resolución quirúrgica completa del mismo1,2.
El diagnóstico definitivo se debería hacer mediante el cultivo bacteriano de la cápsula del absceso y poder aplicar el tratamiento adecuado con el antibiótico más sensible para el agente causante de esa lesión1.
Enterotoxemias por Clostridium spp.
Los clostridios son bacterias grampositivas, anaerobias y que producen toxinas, están ampliamente distribuidos, que constituyen la principal causa de enterotoxemia en cobayas. Las infecciones suelen producirse a través de la ingesta y contacto con alimentos, agua, sustratos o suelo contaminados, así como al uso indebido de antibióticos que alteran la microbiota intestinal6,7.
Los signos clínicos más habituales son anorexia, inapetencia, diarreas hemorrágicas, hipotermias e incluso la muerte aguda del animal1,5.
El diagnóstico generalmente se basa en la historia y los signos clínicos, ya queestas bacterias son difíciles de aislar. Se podrían llegar a realizar coprocultivos para un diagnóstico definitivo, pero son de baja utilidad para la urgencia del cuadro clínico que presentan. La enterotoxemia asociada a antibióticos se trata sintomáticamente mediante el uso de fluidoterapia, administración de alimentación forzada con papillas comerciales, aplicación de calor en casos de hipotermia y el uso de antibióticos apropiados (trimetoprima-sulfametoxazol y enrofloxacino)1,2,5,7.
Linfadenitis cervical por Streptococcus zooepidermicus
La linfadenitis cervical suele estar causada por Streptococcus equi zooepidermicus, que forma parte de la microbiota orofaríngea y nasal de las cobayas. Las heridas en la cavidad oral, secundarias a una maloclusión de los premolares y molares, la mala alimentación o las mordeduras de otras cobayas, permiten la entrada de esta bacteria a los linfonodos de cabeza y cuello, causando una linfadenitis supurativa2,5.
Presentan como signo clínico principal un gran abultamiento en un lado del cuello. Generalmente, no presentan mayores signos clínicos, a excepción de si hay un desarrollo de la enfermedad que produzca inapetencia, incapacidad para comer de forma adecuada y/o haya una diseminación de la bacteria al resto del organismo2,5.
El diagnóstico diferencial debería incluir el linfoma y otras causas que produzcan linfonodos reactivos5.
El tratamiento consiste en la extirpación quirúrgicade los linfonodos afectados ytratamiento antibiótico sistémico. Se recomienda realizar cultivos bacterianos y para la elección del antibiótico5,6.
Principales enfermedades fúngicas
Introducción
Las enfermedades fúngicas en las cobayas son menos frecuentes que las bacterianas; sin embargo, poseen una relevancia clínica debido a su elevada contagiosidad y, especialmente, a su potencial zoonósico. Son patologías principalmente dermatológicas, asociadas a animales jóvenes, inmunodeprimidos, hacinados, en condiciones de estrés y mala higiene1,7,8.
Aunque existen diversos hongos capaces de afectar a las cobayas, la inmensa mayoría de los casos clínicos están producidos por dermatofitos pertenecientes al género Trichophyton aunque también por el género Microsporum, siendo además portadores asintomáticos en muchas ocasiones5,8,9(Figura 4).

Trichophytonmentagrophytes
Este hongo presenta una gran capacidad de supervivencia en el ambiente y puede permanecer viable durante meses en el material de cama, comederos, cepillos y otros elementos8,9.
La transmisión se produce principalmente mediante el contacto directo entre animales, aunque también puede producirse de forma indirecta a través de los fómites contaminados2,5.
Los signos clínicos son principalmente prurito intenso, alopecias circulares, eritemas, descamación y heridas costrosas. Suelen aparecer primero en la cara, la frente y las orejas, y posteriormente se extienden por el dorso y las extremidades1,9.
El diagnóstico definitivo se realiza arrancando pelos o raspando costras de la periferia de la lesión y colocándolos en un medio de prueba de dermatofitos (DTM), visualizando las lesiones con una lámpara de Wood, hacer un cultivo fúngico en el laboratorio, y/o realizando una PCR de dermatofitos1,8,9.
El tratamiento se realizará mediante el uso de antifúngicos tópicos y limpiezas con antisépticos, si las lesiones son focales y de escasa extensión. Si las lesiones son amplias, se pueden administrar antifúngicos orales como itraconazol y griseofulvina. El tratamiento debería durar 4-6 semanas y haciendo un control ambiental para evitar la reinfección2,5.
Las medidas de higiene son extremadamente importantes, especialmente el tratamiento del medio ambiente. Los tutores deben usar guantes desechables y lavar/desinfectar completamente la ropa y el calzado después de cada tratamiento y/o manipulación de los animales infectados2,5.
Principales enfermedades parasitarias
Introducción
Las enfermedades parasitarias son habituales en la consulta dermatológica en cobayas. Respecto a parásitos internos, cursan generalmente de forma subclínica, aunque los cambios ambientales y situaciones de estrés pueden favorecer una rápida proliferación parasitaria y el desarrollo de cuadros clínicos graves1,7.
Trixacarus caviae
Es un ácaro masticador específico de esta especie que ocasionalmente causa sarna. Los ácaros generalmente excavan galerías en la epidermis1,5.
Las infecciones por ácaros suelen ser subclínicas, pero pueden observarse signos clínicos en casos de inmunosupresión. En algunos casos, en infestaciones masivas, puede producir un intenso prurito. Se transmite fácilmente por contacto directo entre animales, por contacto con jaulas o camas contaminadas. También puede transmitirse a personas que han tenido estrecho contacto con animales infestados, y se han observado lesiones cutáneas pruríticas en las manos, los brazos y el cuello5,7,9.
La irritación cutánea y el prurito producen alopecia e hiperqueratosis. Las lesiones pueden infectarse si el tratamiento no se inicia de inmediato. Las zonas afectadas con mayor frecuencia son la región del cuello y escápulas y la parte inferior del abdomen y cara interna de los muslos2,5(Figura 5).

El diagnóstico se realiza mediante raspado cutáneo profundo para identificar las formas parasitarias y el cuadro clínico que presente el animal2,5.
El tratamiento se hará mediante la aplicación tópica de ivermectina o selamectina, así como la limpieza de camas, sustratos, y todo material que haya estado en contacto con la cobaya5.
Parásitos gastrointestinales
Eimeria caviae constituye el principal agente responsable de coccidiosis en cobayas jóvenes y puede ocasionar diarrea, retraso del crecimiento y pérdida de peso1,2,9. Por su parte, Paraspidodera uncinata es el nematodo intestinal identificado con mayor frecuencia, aunque la mayoría de las infestaciones cursan de forma subclínica2,5,9. Ninguno de estos agentes son zoonósicos9.
El diagnóstico se realiza mediante un análisis coprológico (flotación) para la visualización directa de estos parásitos. En animales procedentes de colectividades o recientemente adquiridos resulta recomendable realizar análisis coprológicos de rutina incluso en ausencia de signos clínicos5,7,9.
El tratamiento de los coccidios se hará mediante el uso de trimetoprima-sulfametoxazol o toltrazurilo, por vía oral. Mientras que, para el tratamiento de nematodos, se empleará fenbendazol o ivermectina por vía oral5.
La prevención de las parasitosis normalmente requiere la combinación de medidas de control y del uso preventivo de tratamientos farmacológicos. Por ejemplo, los animales de procedencia desconocida deben permanecer en cuarentena antes de ser reubicados con el resto de los animales, y los criaderos deben tener unos niveles de manejo adecuados, prestando especial atención a la alimentación y a la composición de las camas2,5.
Principales enfermedades víricas
Introducción
Las enfermedades víricas presentan una importancia clínica considerablemente menor en cobayas mantenidas como animales de compañía8,10.
El adenovirus de la cobaya puede producir neumonía intersticial y muerte súbita, especialmente en animales jóvenes e inmunodeprimidos. El citomegalovirus de la cobaya suele producir infecciones subclínicas y latentes, manifestándose clínicamente principalmente en animales sometidos a situaciones de inmunosupresión o estrés intenso1,8,10.
Actualmente no existen vacunas comerciales disponibles para la prevención de enfermedades víricas en cobayas de compañía, por lo que las medidas preventivas deben centrarse en un correcto manejo, una nutrición adecuada y la reducción de situaciones de estrés8,10.
Conclusiones
Las enfermedades infecciosas constituyen uno de los motivos habituales de consulta en la medicina veterinaria de las cobayas y representan una causa importante de morbilidad y mortalidad en esta especie, principalmente las de origen bacteriano.
Las patologías bacterianas son las más frecuentes y potencialmente graves, especialmente aquellas que afectan al aparato respiratorio. Las dermatofitosis poseen una relevancia especial por su potencial zoonósico, mientras que las enfermedades parasitarias también representan una causa habitual de patologías dermatológicas.
La observación e interpretación rápida de los signos clínicos, junto con la realización de pruebas diagnósticas apropiadas y la instauración precoz del tratamiento, permiten mejorar el pronóstico de estos animales.
No obstante, la prevención es una herramienta eficaz frente a las enfermedades infecciosas en cobayas. Un manejo adecuado, una alimentación equilibrada, el mantenimiento de condiciones ambientales óptimas y las revisiones veterinarias periódicas representan los pilares fundamentales para garantizar el bienestar y la salud de estos animales.
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