Ecografía del hematoma esplénico en perros: correlación entre modo B, Doppler, elastografía e histopatología
Resumen breve
Las lesiones esplénicas representan uno de los hallazgos más frecuentes durante la evaluación ecográfica abdominal del perro y constituyen un importante desafío diagnóstico debido a la amplia diversidad de procesos patológicos capaces de afectar este órgano. El uso cada vez más extendido de la ecografía abdominal, junto con el incremento en la realización de estudios preventivos y la mayor disponibilidad de equipos de alta resolución, ha favorecido la detección tanto de lesiones esplénicas…Índice de contenidos
Introducción
Las lesiones esplénicas representan uno de los hallazgos más frecuentes durante la evaluación ecográfica abdominal del perro y constituyen un importante desafío diagnóstico debido a la amplia diversidad de procesos patológicos capaces de afectar este órgano. El uso cada vez más extendido de la ecografía abdominal, junto con el incremento en la realización de estudios preventivos y la mayor disponibilidad de equipos de alta resolución, ha favorecido la detección tanto de lesiones esplénicas sintomáticas como de hallazgos incidentales, muchos de ellos descubiertos durante la evaluación ecográfica realizada por motivos no relacionados con el bazo.¹
Durante décadas predominó el concepto de que aproximadamente dos tercios de las masas esplénicas caninas eran malignas y que, de éstas, alrededor de dos tercios correspondían a hemangiosarcoma. Sin embargo, una revisión sistemática reciente y diversas series contemporáneas han demostrado que esta interpretación simplifica en exceso la realidad clínica y que las lesiones benignas representan una proporción considerable de los bazos sometidos a esplenectomía. En estudios recientes, la hiperplasia nodular, el hematoma, la congestión y el infarto esplénico figuran de manera constante entre los diagnósticos histopatológicos más frecuentes, lo que obliga a reconsiderar la probabilidad preoperatoria de malignidad en los pacientes con masas esplénicas.²⁻⁴
El hematoma esplénico es una lesión no neoplásica caracterizada por la acumulación localizada de sangre dentro del parénquima esplénico o por debajo de la cápsula. Su desarrollo puede asociarse con traumatismos, alteraciones vasculares, hiperplasia nodular, hemangiomas, trastornos de la coagulación y otros procesos capaces de favorecer la hemorragia intraparenquimatosa, aunque en algunos pacientes no es posible identificar una causa predisponente. Desde el punto de vista clínico, su presentación es muy variable, pudiendo permanecer completamente asintomático, manifestarse como un hallazgo incidental o presentarse como una emergencia secundaria a la ruptura esplénica y al desarrollo de hemoperitoneo.¹,⁵,⁶
La ecografía constituye la modalidad de imagen más utilizada para la evaluación inicial de las enfermedades esplénicas en medicina veterinaria. Su elevada sensibilidad permite detectar alteraciones del tamaño del órgano, cambios en la ecotextura, lesiones focales y multifocales, líquido libre abdominal y otras alteraciones asociadas. Sin embargo, la caracterización específica del hematoma esplénico continúa siendo un desafío, ya que su aspecto ecográfico depende de múltiples factores, entre ellos el volumen de la hemorragia, el tiempo de evolución, la organización del coágulo, la fibrosis y los fenómenos de licuefacción. Como consecuencia, los hematomas pueden presentar una amplia variedad de patrones ecográficos y compartir numerosas características con hemangiomas, hemangiosarcomas, hiperplasias nodulares complejas y otras lesiones focales del bazo.⁷⁻⁹
Las modalidades ecográficas complementarias, como el Doppler color, el Doppler espectral y, más recientemente, la elastografía, ofrecen información adicional sobre la vascularización y las propiedades mecánicas del tejido. No obstante, la evidencia científica disponible acerca de su utilidad específica en el hematoma esplénico es limitada. Mientras que la mayoría de las publicaciones se han centrado en la diferenciación entre lesiones benignas y malignas o en la descripción ecográfica del hemangiosarcoma, existen escasos estudios que analicen de manera específica el comportamiento ecográfico multimodal del hematoma esplénico y su correlación con los hallazgos histopatológicos.⁷,⁸
En consecuencia, persiste un vacío de conocimiento respecto de la utilidad y las limitaciones de la ecografía multimodal en la caracterización del hematoma esplénico canino. Una mejor comprensión de los hallazgos obtenidos mediante ecografía en modo B, Doppler y elastografía podría contribuir a optimizar la interpretación de estas lesiones, establecer diagnósticos diferenciales más fundamentados y mejorar la toma de decisiones clínicas.
El objetivo del presente trabajo fue describir las características ecográficas del hematoma esplénico en perros mediante un enfoque multimodal, correlacionando los hallazgos obtenidos mediante ecografía en modo B, Doppler color, Doppler espectral y elastografía con los resultados histopatológicos de una serie de casos clínicos, e interpretar estos hallazgos en el contexto de la evidencia científica disponible.
Palabras clave: Hematoma esplénico; masa esplénica; tumor esplénico; ecografía; ecografía Doppler; elastografía; histopatología; perro.
Revisión de la literatura
Anatomía y fisiología del bazo
El bazo es el mayor órgano linfoide secundario del perro y desempeña funciones esenciales en la respuesta inmunitaria, la hematopoyesis extramedular, el almacenamiento y la filtración sanguínea, así como en la eliminación de eritrocitos senescentes y otros elementos formes alterados. Su abundante irrigación y la compleja organización de su microvasculatura le permiten participar activamente en la homeostasis hematológica y en la regulación del volumen sanguíneo circulante.⁵
Desde el punto de vista anatómico, el parénquima esplénico está constituido por pulpa roja y pulpa blanca, sostenidas por un delicado estroma fibrovascular conformado por cápsula, trabéculas y tejido conectivo reticular. La pulpa roja ocupa la mayor parte del órgano y está integrada por cordones esplénicos y sinusoides venosos altamente vascularizados, responsables de la filtración mecánica de la sangre, la eliminación de eritrocitos envejecidos y el almacenamiento de células sanguíneas. La pulpa blanca rodea las arteriolas centrales y contiene tejido linfoide organizado compuesto principalmente por linfocitos T y B, constituyendo uno de los principales sitios de respuesta inmunitaria frente a antígenos circulantes.⁵
La extraordinaria vascularización del bazo explica, en gran medida, la elevada frecuencia con la que este órgano desarrolla lesiones hemorrágicas. Cualquier alteración que comprometa la integridad de la microvasculatura esplénica o modifique la arquitectura normal del parénquima puede favorecer la extravasación sanguínea y la formación de hematomas. Entre los procesos asociados con mayor frecuencia se incluyen la hiperplasia nodular, los hemangiomas, los cambios degenerativos del estroma, los traumatismos, las alteraciones de la coagulación y diversas enfermedades vasculares.¹,³,⁶
Desde el punto de vista anatomopatológico, el hematoma esplénico corresponde a una acumulación localizada de sangre coagulada delimitada por parénquima esplénico comprimido o por una cápsula fibrosa de espesor variable. A medida que evoluciona el proceso hemorrágico se producen fenómenos de organización fibrovascular, degradación de la hemoglobina, depósito de hemosiderina, formación de cristales de hematoidina y fibrosis progresiva, cambios que modifican de manera sustancial tanto el aspecto macroscópico como las características ecográficas de la lesión.⁷
La relación entre el hematoma esplénico y la hiperplasia nodular continúa siendo motivo de debate. Diversos estudios histopatológicos han demostrado la coexistencia de áreas de hiperplasia nodular y hematoma dentro de un mismo bazo, lo que sugiere que las alteraciones locales del flujo sanguíneo y la fragilidad vascular asociadas con la hiperplasia podrían favorecer la aparición de hemorragias intraparenquimatosas. No obstante, la evidencia disponible no permite establecer una relación causal directa, por lo que ambas lesiones deben interpretarse como entidades frecuentemente asociadas más que necesariamente dependientes entre sí.⁷
El conocimiento de estos aspectos anatómicos e histopatológicos resulta fundamental para comprender la marcada variabilidad en la apariencia ecográfica del hematoma esplénico. A diferencia de otras lesiones focales del bazo, el aspecto ultrasonográfico del hematoma refleja un proceso dinámico condicionado por la proporción relativa de sangre líquida, coágulos organizados, necrosis, fibrosis y, ocasionalmente, mineralización. Esta evolución explica que una misma entidad pueda presentar patrones ecográficos muy diferentes según su estadio evolutivo, dificultando su diferenciación respecto de otras lesiones benignas y malignas.⁶⁻⁹
Patogenia del hematoma esplénico
El hematoma esplénico constituye una lesión hemorrágica focal originada por la ruptura de vasos intraparenquimatosos o subcapsulares, con la consecuente extravasación de sangre hacia el interior del parénquima esplénico o entre éste y la cápsula. A diferencia de las neoplasias vasculares, el hematoma corresponde a un proceso no neoplásico cuyo comportamiento biológico depende de la magnitud de la hemorragia, la capacidad hemostática del paciente y la respuesta reparativa del tejido esplénico.¹⁰⁻¹²
Diversos mecanismos pueden desencadenar la formación de un hematoma esplénico. Entre los más frecuentes se incluyen los traumatismos abdominales, las alteraciones de la arquitectura vascular asociadas con hiperplasia nodular, hemangiomas u otras lesiones benignas, los trastornos de la coagulación y la ruptura espontánea de vasos intraparenquimatosos. En un porcentaje de pacientes no es posible identificar una causa predisponente, por lo que estas lesiones son consideradas idiopáticas.¹⁰⁻¹²
Desde el punto de vista histopatológico, la evolución del hematoma es un proceso dinámico que comienza con la acumulación de sangre fresca, seguida por la formación de un coágulo constituido por eritrocitos, fibrina y plaquetas. Posteriormente, el coágulo experimenta un proceso progresivo de organización caracterizado por la invasión de fibroblastos, proliferación capilar, depósito de colágeno y sustitución gradual del contenido hemorrágico por tejido fibrovascular. Durante esta evolución también ocurren fenómenos de degradación eritrocitaria con acumulación de macrófagos cargados de hemosiderina (hemosiderófagos), formación de cristales de hematoidina y, en lesiones de larga evolución, fibrosis e incluso mineralización focal.¹¹⁻¹²
La organización del hematoma no ocurre de manera uniforme. Es frecuente que una misma lesión contenga regiones con hemorragia reciente coexistiendo con áreas de coagulación avanzada, fibrosis madura y focos de hemorragias repetidas. Esta heterogeneidad histológica explica la complejidad estructural observada en muchas piezas quirúrgicas y constituye uno de los principales factores responsables de la variabilidad morfológica de estas lesiones.¹¹,¹²
Otro aspecto de interés es la estrecha relación descrita entre el hematoma esplénico y la hiperplasia nodular. Diversos estudios histopatológicos han demostrado la coexistencia de ambas lesiones dentro de un mismo bazo, lo que ha llevado a plantear que las alteraciones locales de la microvasculatura y la fragilidad vascular asociadas con la hiperplasia podrían favorecer episodios hemorrágicos intraparenquimatosos. Sin embargo, la evidencia disponible no permite establecer una relación causal definitiva, por lo que esta asociación debe interpretarse como una correlación anatomopatológica más que como un mecanismo patogénico demostrado.¹²
Desde una perspectiva diagnóstica, uno de los aspectos más relevantes es que el hematoma y el hemangiosarcoma pueden coexistir dentro de una misma masa esplénica. En los hemangiosarcomas, el componente hemorrágico puede constituir una parte importante de la lesión e incluso predominar macroscópicamente, dificultando el diagnóstico definitivo cuando el muestreo histopatológico es limitado. Por este motivo, se recomienda la evaluación histopatológica exhaustiva del órgano completo mediante múltiples cortes, especialmente en la interfase entre el tejido hemorrágico y las áreas sólidas, con el fin de reducir el riesgo de pasar por alto pequeños focos neoplásicos.¹⁰,¹²
Desde el punto de vista de la imagen, esta evolución histopatológica constituye la base para comprender la amplia diversidad de patrones ecográficos observados en los hematomas esplénicos. La transición desde sangre líquida y coágulos recientes hasta tejido fibrovascular organizado, fibrosis e incluso mineralización modifica progresivamente la ecogenicidad, la ecotextura y, probablemente, las propiedades mecánicas de la lesión. Aunque esta correlación fisiopatológica ha sido escasamente estudiada de forma específica en medicina veterinaria, proporciona el fundamento biológico para interpretar la variabilidad observada mediante ecografía convencional, Doppler y elastografía, aspectos que se analizan en la presente serie de casos.⁷⁻⁹
Etiología y epidemiología del hematoma esplénico
El hematoma esplénico es una de las lesiones benignas diagnosticadas con mayor frecuencia en perros sometidos a esplenectomía por masas esplénicas. Sin embargo, su incidencia real en la población canina permanece desconocida, ya que la mayor parte de la información disponible proviene de estudios retrospectivos basados en especímenes quirúrgicos, lo que introduce un sesgo de selección hacia lesiones de mayor tamaño, sintomáticas o con sospecha de ruptura.¹⁻⁴
Las series contemporáneas y las revisiones sistemáticas coinciden en que las lesiones benignas representan una proporción considerable de las masas esplénicas caninas. Entre ellas, la hiperplasia nodular, el hematoma, la congestión y el infarto esplénico figuran de manera constante entre los diagnósticos histopatológicos más frecuentes, lo que ha contribuido a modificar el paradigma clásico que consideraba a la mayoría de las masas esplénicas como altamente sugestivas de hemangiosarcoma.¹⁻⁴,¹³
La etiología del hematoma esplénico es multifactorial. El traumatismo abdominal constituye una causa bien reconocida, especialmente cuando produce lesiones del parénquima o de la cápsula esplénica. Sin embargo, en la práctica clínica la mayoría de los hematomas diagnosticados mediante esplenectomía carecen de antecedentes traumáticos evidentes, lo que sugiere que otros mecanismos fisiopatológicos desempeñan un papel predominante en su desarrollo.¹⁰,¹²
Entre los factores predisponentes descritos con mayor frecuencia se encuentran la hiperplasia nodular, los hemangiomas, las alteraciones degenerativas del estroma esplénico y otras enfermedades capaces de modificar la arquitectura vascular del órgano. Estas condiciones pueden favorecer la ruptura espontánea de pequeños vasos intraparenquimatosos y el desarrollo progresivo de hemorragias localizadas que evolucionan hacia hematomas organizados.¹⁰,¹²
Los trastornos de la coagulación también deben considerarse dentro del diagnóstico etiológico. Las coagulopatías hereditarias o adquiridas, la trombocitopenia, la coagulación intravascular diseminada y el tratamiento con fármacos anticoagulantes pueden facilitar la formación de hematomas, aunque estos mecanismos representan una proporción relativamente pequeña de los casos comunicados en la literatura. En estos pacientes, la interpretación de los hallazgos ecográficos debe realizarse siempre en conjunto con la historia clínica, las pruebas de laboratorio y el contexto clínico general.¹⁰
Desde el punto de vista epidemiológico, los hematomas esplénicos se diagnostican predominantemente en perros adultos y geriátricos, reflejando la mayor incidencia de enfermedades esplénicas en estas etapas de la vida. Las grandes series de esplenectomía incluyen un elevado número de perros de razas medianas y grandes; sin embargo, esta distribución probablemente refleja la epidemiología global de las masas esplénicas más que una predisposición específica para el hematoma esplénico.¹⁻⁴,¹³
Un aspecto clínicamente relevante es que la presencia de un hematoma no excluye la coexistencia de una neoplasia. Diversos estudios histopatológicos han demostrado que algunos hemangiosarcomas contienen extensas áreas hemorrágicas organizadas, mientras que determinados hematomas pueden desarrollarse sobre lesiones proliferativas benignas preexistentes. En consecuencia, ni la evaluación macroscópica ni los hallazgos ecográficos permiten establecer un diagnóstico definitivo, por lo que el examen histopatológico completo del bazo continúa siendo el estándar de referencia para diferenciar lesiones benignas y malignas.¹⁰⁻¹²
Desde la perspectiva del diagnóstico por imágenes, esta diversidad etiológica explica la marcada heterogeneidad observada en la presentación ecográfica del hematoma esplénico. Lesiones originadas por mecanismos fisiopatológicos diferentes pueden compartir características ecográficas similares, mientras que hematomas con una etiología comparable pueden presentar patrones muy distintos según el tiempo de evolución de la hemorragia, el grado de organización del coágulo, la fibrosis y la presencia de episodios hemorrágicos repetidos. Esta variabilidad constituye uno de los principales desafíos para el ecografista y justifica la integración de los hallazgos obtenidos mediante ecografía en modo B, Doppler y elastografía con la información clínica e histopatológica.⁷⁻⁹
Correlación anatomopatológica y ecográfica del hematoma esplénico
Introducción
La interpretación ecográfica del hematoma esplénico requiere comprender que la imagen ultrasonográfica constituye la expresión de un proceso biológico dinámico. A diferencia de las neoplasias esplénicas, cuya arquitectura depende fundamentalmente de la proliferación celular, el hematoma evoluciona desde una hemorragia aguda hacia una lesión progresivamente organizada, con grados variables de fibrosis y, ocasionalmente, mineralización. Como consecuencia, su apariencia ecográfica puede modificarse de forma considerable a lo largo del tiempo, incluso en ausencia de nuevos episodios hemorrágicos.¹⁰⁻¹²
Aunque la evolución histopatológica del hematoma esplénico ha sido ampliamente documentada, la literatura veterinaria dispone de escasos estudios que correlacionen de manera específica estos cambios con los hallazgos obtenidos mediante ecografía en modo B, Doppler y elastografía. En consecuencia, la interpretación presentada en este capítulo integra la evidencia anatomopatológica disponible con los principios físicos de la ultrasonografía y con una interpretación fisiopatológica de los cambios esperables durante la evolución de la lesión.⁷⁻¹²
Evolución anatomopatológica del hematoma esplénico
El hematoma esplénico constituye un proceso dinámico cuya composición tisular cambia continuamente desde el momento de la hemorragia hasta su organización definitiva. Estas modificaciones histológicas alteran las propiedades físicas del tejido y proporcionan el fundamento biológico para interpretar su comportamiento en las distintas modalidades ecográficas. La velocidad de evolución depende de múltiples factores, entre ellos la magnitud del sangrado, la perfusión tisular, la respuesta inflamatoria y la aparición de nuevos episodios hemorrágicos; no obstante, la mayoría de los hematomas siguen una secuencia reparativa relativamente constante.¹⁰⁻¹²
La fase inicial corresponde a la ruptura de vasos intraparenquimatosos o subcapsulares con extravasación de sangre hacia el parénquima esplénico. En este estadio la lesión está constituida principalmente por sangre líquida, eritrocitos intactos, plaquetas y proteínas plasmáticas, sin una delimitación anatómica claramente definida. Durante las primeras horas se activa la cascada de coagulación y se desarrolla una red de fibrina que estabiliza el sangrado y favorece la formación del coágulo.¹⁰⁻¹²
Posteriormente se inicia un proceso progresivo de organización caracterizado por la infiltración de macrófagos responsables de la degradación eritrocitaria, junto con la proliferación de fibroblastos y células endoteliales que originan tejido de granulación. Paralelamente se desarrolla una neovascularización progresiva y aumenta el depósito de colágeno. Durante esta etapa son frecuentes los macrófagos cargados de hemosiderina, los depósitos de hematoidina y cantidades variables de fibrina residual.¹¹,¹²
Con el avance del proceso reparativo, el tejido fibrovascular reemplaza gradualmente el contenido hemorrágico. Como resultado, la lesión adquiere una arquitectura compleja integrada por fibrosis, restos hemáticos, focos de hemorragia reciente y áreas con distintos grados de organización. Esta coexistencia de componentes tisulares en diferentes etapas evolutivas constituye una característica distintiva del hematoma esplénico y explica su marcada heterogeneidad macroscópica e histológica.¹¹,¹²
En lesiones de evolución prolongada puede desarrollarse fibrosis extensa con retracción progresiva del hematoma y disminución de su contenido líquido. En algunos casos también aparecen focos de mineralización distrófica asociados con la degradación tisular crónica, especialmente cuando existen episodios hemorrágicos repetidos o áreas persistentes de necrosis. Estos cambios modifican las propiedades estructurales y mecánicas del tejido y, previsiblemente, influyen sobre su apariencia ecográfica.¹¹,¹²
Es importante destacar que esta evolución rara vez ocurre de manera uniforme. En un mismo hematoma pueden coexistir regiones con hemorragia reciente, coágulos parcialmente organizados, fibrosis madura e incluso nuevos focos hemorrágicos secundarios. Esta complejidad histológica probablemente constituye uno de los principales factores responsables de la amplia variabilidad observada en la ecografía de los hematomas esplénicos y explica por qué lesiones con un mismo diagnóstico histopatológico pueden presentar apariencias ultrasonográficas considerablemente diferentes.¹¹,¹²
Desde una perspectiva clínica, comprender esta secuencia anatomopatológica resulta esencial para interpretar correctamente los estudios de imagen. La ecogenicidad, la ecotextura, el patrón vascular y las propiedades mecánicas observadas mediante ultrasonografía no deben considerarse características estáticas de la lesión, sino la expresión de un proceso biológico en continua evolución. En los apartados siguientes se analizará cómo estas modificaciones tisulares pueden reflejarse en la ecografía en modo B, el Doppler y la elastografía, integrando la evidencia publicada con los hallazgos observados en los casos clínicos incluidos en este estudio.⁷⁻¹²
Hallazgos ecográficos en modo B
La ecografía en modo B constituye la principal herramienta de imagen para la evaluación inicial de las lesiones esplénicas en el perro debido a su elevada sensibilidad para detectar alteraciones focales y difusas del parénquima. Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que la ecografía convencional posee una capacidad limitada para predecir la naturaleza histopatológica de una masa esplénica. En consecuencia, existe una importante superposición entre los hallazgos observados en lesiones benignas y malignas, por lo que la interpretación de la imagen debe integrarse con la información clínica, los estudios complementarios y, cuando sea posible, el examen histopatológico.⁷⁻⁹
La apariencia ecográfica del hematoma esplénico depende de su composición tisular y del estadio evolutivo de la lesión. Dado que estas características cambian progresivamente durante el proceso de organización y reparación, no existe un patrón ultrasonográfico único ni patognomónico. Por ello, hematomas con un mismo diagnóstico histopatológico pueden presentar aspectos ecográficos considerablemente diferentes, mientras que lesiones de naturaleza distinta pueden compartir características similares.¹⁰⁻¹²
Ecogenicidad
La ecogenicidad de los hematomas esplénicos es variable. En la práctica clínica pueden identificarse lesiones hipoecoicas, isoecoicas, hiperecoicas o, con mayor frecuencia, de ecogenicidad mixta. Esta diversidad probablemente refleja las diferencias en la proporción de sangre líquida, coágulos organizados, fibrina, tejido de granulación, fibrosis y productos de degradación hemática presentes dentro de la lesión en el momento del examen.¹⁰⁻¹²
Desde un punto de vista fisiopatológico, es razonable interpretar que los cambios producidos durante la organización progresiva del hematoma modifican las interfaces acústicas del tejido y, por consiguiente, su ecogenicidad. Sin embargo, la literatura veterinaria disponible no ha establecido una correlación cronológica precisa entre los distintos estadios histopatológicos y los patrones ecográficos observados. En consecuencia, la ecogenicidad aislada carece de especificidad para diferenciar hematomas de otras lesiones esplénicas benignas o malignas.⁷⁻⁹
Ecotextura
La mayoría de los hematomas esplénicos presentan una ecotextura heterogénea. Este hallazgo probablemente constituye la manifestación ecográfica de la compleja arquitectura histológica característica de estas lesiones, en las que pueden coexistir sangre reciente, coágulos organizados, fibrosis, restos hemáticos y áreas con diferentes grados de organización tisular.¹⁰⁻¹²
Es frecuente observar una combinación de componentes sólidos y regiones de menor ecogenicidad, bandas ecogénicas irregulares, cavidades de aspecto quístico, septaciones incompletas y múltiples interfaces internas. No obstante, la distribución de estos hallazgos es altamente variable y no sigue un patrón reproducible.
Al igual que ocurre con la ecogenicidad, la presencia de una ecotextura heterogénea no permite establecer un diagnóstico específico, ya que constituye un hallazgo compartido por numerosas lesiones esplénicas, incluyendo hiperplasia nodular, hemangiomas, hematomas, hemangiosarcomas y otros tumores del bazo.⁷⁻⁹
Cavitaciones
Durante años, la presencia de cavidades intralesionales fue considerada un hallazgo ecográfico sugestivo de hemangiosarcoma. Sin embargo, la evidencia actualmente disponible demuestra que este criterio posee un valor diagnóstico limitado.
En un estudio retrospectivo de 106 perros con hemoabdomen no traumático sometidos a esplenectomía y evaluación histopatológica, Millar y Zersen observaron que la descripción ecográfica de una masa esplénica como "cavitada" presentó una sensibilidad del 41,9 % y una especificidad del 51,2 % para el diagnóstico de hemangiosarcoma, valores insuficientes para utilizar este hallazgo como criterio diagnóstico confiable. Resultados similares se obtuvieron al evaluar la capacidad de las cavitaciones para diferenciar, en términos generales, lesiones malignas de benignas.⁹
Asimismo, los autores identificaron lesiones cavitadas de naturaleza benigna, incluyendo hematomas, hiperplasia nodular, hemangiomas y mielolipomas con hemorragia, demostrando que las cavitaciones constituyen un hallazgo inespecífico y no una característica exclusiva de las neoplasias malignas.⁹
En consecuencia, la presencia de cavidades debe interpretarse como una manifestación de la arquitectura interna de la lesión y no como un indicador de malignidad. En los hematomas esplénicos, estas cavidades podrían reflejar la coexistencia de sangre líquida, coágulos parcialmente organizados, licuefacción del material hemorrágico o espacios generados durante el proceso de organización tisular; sin embargo, la correlación directa entre estos hallazgos ecográficos y la histopatología aún no ha sido demostrada de manera específica en medicina veterinaria.¹⁰⁻¹²
Contornos y cápsula
Los hematomas esplénicos pueden producir deformación focal del contorno del bazo, protrusión capsular o distorsión de la superficie del órgano como consecuencia de su efecto expansivo. Estos hallazgos no son exclusivos de las lesiones benignas y también pueden observarse en neoplasias esplénicas, por lo que poseen una utilidad limitada para establecer el diagnóstico diferencial.⁷⁻⁹
La integridad ecográfica de la cápsula esplénica no excluye la presencia de hemorragia intraparenquimatosa, mientras que su discontinuidad, especialmente cuando se acompaña de líquido libre abdominal, puede sugerir ruptura de la lesión y desarrollo de hemoabdomen. No obstante, estos hallazgos deben interpretarse en conjunto con la presentación clínica y el resto de los hallazgos ecográficos.⁷,⁹
Al igual que ocurre con la ecogenicidad, la ecotextura y la presencia de cavitaciones, las alteraciones del contorno esplénico y de la cápsula carecen de especificidad para establecer la naturaleza histopatológica de una masa. Por ello, la evaluación morfológica mediante ecografía en modo B debe considerarse una herramienta de detección y caracterización estructural, más que un método capaz de diferenciar de forma confiable lesiones benignas y malignas.⁷⁻⁹
Limitaciones de la ecografía convencional
La principal limitación de la ecografía en modo B es que proporciona información fundamentalmente morfológica. Aunque permite detectar con elevada sensibilidad la presencia de lesiones focales y caracterizar aspectos como su tamaño, ecogenicidad, ecotextura, contornos y relación con las estructuras adyacentes, no aporta información suficiente sobre la composición tisular, la perfusión ni las propiedades mecánicas de la lesión. Como consecuencia, procesos histopatológicos muy diferentes pueden presentar una apariencia ecográfica similar, dificultando la diferenciación entre lesiones benignas y malignas.⁷⁻⁹
Diversos estudios han demostrado que ninguno de los hallazgos morfológicos evaluados mediante ecografía convencional —incluyendo la ecogenicidad, la heterogeneidad, la presencia de cavitaciones o la alteración del contorno esplénico— posee la sensibilidad y especificidad necesarias para establecer con fiabilidad la naturaleza histopatológica de una masa esplénica.⁷⁻⁹
En consecuencia, el diagnóstico definitivo del hematoma esplénico continúa dependiendo del examen histopatológico. Esta limitación justifica la utilización de modalidades ecográficas complementarias, como el Doppler y la elastografía, cuyo objetivo es aportar información funcional y biomecánica adicional que contribuya a una caracterización más completa de las lesiones esplénicas, aunque ninguna de ellas sustituye la confirmación histopatológica.⁷⁻⁹
Evaluación Doppler de los hematomas esplénicos
La ecografía Doppler complementa la evaluación morfológica obtenida mediante ecografía en modo B al permitir valorar la presencia, distribución y características del flujo sanguíneo dentro de una lesión esplénica. No obstante, la evidencia disponible indica que el Doppler, por sí solo, posee una capacidad limitada para diferenciar lesiones benignas y malignas, debido a la considerable superposición existente entre sus patrones de vascularización.⁸
Desde el punto de vista fisiopatológico, el hematoma esplénico corresponde a una acumulación de sangre extravascular, por lo que las áreas ocupadas por sangre líquida, coágulos organizados o fibrosis no deberían presentar perfusión detectable mediante Doppler. Sin embargo, durante el proceso de organización tisular pueden desarrollarse áreas de tejido de granulación con proliferación vascular, especialmente en la periferia de la lesión. En consecuencia, la detección de focos aislados de vascularización no debe interpretarse, por sí sola, como evidencia de malignidad.¹⁰⁻¹²
Debe considerarse además que la ausencia de señal Doppler no confirma el diagnóstico de hematoma. Diversas neoplasias esplénicas, especialmente aquellas con extensas áreas de necrosis o hemorragia, pueden mostrar escasa o nula vascularización detectable mediante ecografía Doppler convencional. Del mismo modo, algunas lesiones benignas pueden presentar vasos periféricos o intralesionales de pequeño calibre. Por ello, la evaluación Doppler debe interpretarse siempre en conjunto con los hallazgos obtenidos mediante ecografía en modo B, el contexto clínico y, cuando esté disponible, la confirmación histopatológica.⁷⁻⁹
Color Doppler
En los hematomas esplénicos, el estudio mediante Doppler color suele demostrar ausencia o escasez de flujo intralesional, un hallazgo compatible con la naturaleza extravascular del contenido hemorrágico. Cuando se detecta vascularización, ésta generalmente se localiza en la periferia de la lesión o en áreas de tejido sólido remanente. No obstante, la literatura veterinaria disponible no ha establecido una correlación específica entre estos patrones de vascularización y los distintos estadios histopatológicos del hematoma.⁸,¹⁰⁻¹²
La ausencia de flujo intralesional tampoco constituye un hallazgo exclusivo de los hematomas. Diversas neoplasias esplénicas, particularmente aquellas con extensas áreas de necrosis, hemorragia o degeneración quística, pueden presentar regiones completamente avasculares, mientras que lesiones benignas pueden mostrar vasos periféricos o intralesionales de pequeño calibre. En consecuencia, la simple presencia o ausencia de señal Doppler carece de especificidad para establecer el diagnóstico histopatológico de una masa esplénica.⁷⁻⁹
Power Doppler
El Power Doppler posee una mayor sensibilidad que el Doppler color para detectar flujos de baja velocidad y vasos de pequeño calibre, por lo que puede evidenciar vascularización no identificable mediante la modalidad convencional. Esta característica mejora la detección de perfusión tisular, especialmente cuando el flujo es escaso o de baja velocidad.⁸
Sin embargo, una mayor sensibilidad no implica una mayor capacidad para diferenciar lesiones benignas de malignas. La detección de vasos únicamente confirma la existencia de perfusión, sin aportar información específica acerca de la naturaleza histopatológica del tejido vascularizado. En consecuencia, los hallazgos obtenidos mediante Power Doppler deben interpretarse siempre en conjunto con la ecografía en modo B, el contexto clínico y el resto de las modalidades diagnósticas disponibles.⁸
Patrones vasculares
Diversos autores han intentado clasificar las masas esplénicas de acuerdo con la distribución de sus vasos, describiendo patrones predominantemente periféricos, centrales, difusos o irregulares. Sin embargo, la utilidad clínica de estas clasificaciones continúa siendo limitada.⁸
En un estudio prospectivo, Sharpley y colaboradores evaluaron el empleo del Doppler color y del Power Doppler para caracterizar masas esplénicas caninas y concluyeron que ninguno de los patrones vasculares analizados permitió diferenciar de forma confiable lesiones benignas de malignas. Aunque algunos tumores malignos presentaron con mayor frecuencia vasos intralesionales irregulares o tortuosos, existió una importante superposición entre ambos grupos y la sensibilidad diagnóstica fue insuficiente para recomendar su utilización como criterio independiente.⁸
Por ello, la identificación de vasos aberrantes o de patrones de vascularización complejos debe considerarse un hallazgo complementario dentro de la evaluación ecográfica, pero nunca un criterio diagnóstico aislado.
Evaluación de la perfusión
Más que establecer un diagnóstico histopatológico, la principal contribución del Doppler consiste en aportar información funcional acerca de la perfusión de una lesión esplénica. En el caso de los hematomas, la ausencia de flujo en las áreas ocupadas por sangre extravasada resulta coherente con la fisiopatología del proceso, mientras que la detección de señal Doppler puede corresponder al tejido esplénico residual, a zonas de organización o a otros componentes tisulares presentes dentro de la lesión.¹⁰⁻¹²
No obstante, estos hallazgos deben interpretarse con cautela. Las neoplasias esplénicas con necrosis central, hemorragia intratumoral o degeneración quística también pueden presentar una perfusión muy limitada o restringida a la periferia de la masa, generando patrones ecográficos similares. Asimismo, la sensibilidad del Doppler depende de múltiples factores técnicos, entre ellos el calibre vascular, la velocidad del flujo, la frecuencia del transductor, la configuración del equipo, la ganancia, el filtro de pared y el ángulo de insonación, todos ellos capaces de influir en la detección de señal vascular.⁸
En consecuencia, la evaluación Doppler debe considerarse una herramienta complementaria para la caracterización funcional de las masas esplénicas y no un método capaz de diferenciar, por sí solo, hematomas de lesiones neoplásicas.⁷⁻⁹
Limitaciones
Las principales limitaciones de la ecografía Doppler incluyen su dependencia del operador, la sensibilidad reducida para detectar vasos de pequeño calibre o flujos de muy baja velocidad y la importante superposición existente entre los patrones de vascularización observados en lesiones esplénicas benignas y malignas. En consecuencia, la evidencia disponible indica que el Doppler no debe utilizarse como una herramienta para confirmar o descartar el diagnóstico de hematoma esplénico.⁸
Su principal utilidad consiste en complementar la evaluación morfológica obtenida mediante ecografía en modo B, aportando información funcional acerca de la perfusión de la lesión. Sin embargo, los hallazgos Doppler deben interpretarse siempre en conjunto con la ecografía convencional, el contexto clínico y, cuando sea posible, el estudio histopatológico, que continúa siendo el método de referencia para el diagnóstico definitivo.⁷⁻⁹
Elastografía de los hematomas esplénicos
La elastografía ecográfica es una modalidad de imagen complementaria que permite evaluar las propiedades mecánicas de los tejidos mediante la estimación de su deformabilidad o rigidez. A diferencia de la ecografía en modo B, que proporciona información principalmente morfológica, la elastografía ofrece una aproximación indirecta a las características biomecánicas del tejido.
En medicina veterinaria, la aplicación clínica de la elastografía en lesiones esplénicas aún es limitada y, hasta donde alcanza nuestro conocimiento, no existen estudios que describan específicamente el comportamiento elastográfico de los hematomas esplénicos caninos correlacionado con la histopatología. En consecuencia, la interpretación propuesta en este trabajo se fundamenta en los cambios histopatológicos conocidos del hematoma y en los principios biomecánicos de la elastografía, más que en evidencia experimental específica para esta lesión.¹⁰⁻¹²
Fundamento biomecánico
Desde un punto de vista biomecánico, es esperable que la rigidez de un hematoma varíe conforme evoluciona su composición tisular. En las fases iniciales predominan sangre extravasada y coágulos recientes, mientras que durante la organización progresiva aparecen tejido de granulación, proliferación fibrovascular, depósito de colágeno y fibrosis. En lesiones de evolución prolongada también pueden desarrollarse focos de mineralización distrófica.¹⁰⁻¹²
Estas modificaciones histológicas probablemente alteran las propiedades mecánicas del tejido y, en consecuencia, su comportamiento elastográfico. Sin embargo, la coexistencia de hemorragia reciente, coágulos organizados, fibrosis y nuevos episodios hemorrágicos dentro de una misma lesión hace prever una importante heterogeneidad biomecánica.¹⁰⁻¹²
Apariencia elastográfica
Considerando la compleja arquitectura histológica del hematoma esplénico, es razonable esperar que estas lesiones presenten un patrón elastográfico heterogéneo, con regiones que difieran en su rigidez según la composición tisular predominante. Desde una perspectiva fisiopatológica, las áreas con contenido predominantemente líquido tenderían a mostrar una mayor deformabilidad, mientras que las regiones con organización fibrovascular o fibrosis presentarían un comportamiento relativamente más rígido.¹⁰⁻¹²
No obstante, esta interpretación representa una inferencia biomecánica basada en la evolución histopatológica del hematoma y no una conclusión derivada de estudios específicos realizados en perros con confirmación histopatológica. Hasta el momento, la literatura veterinaria no permite definir patrones elastográficos característicos para los hematomas esplénicos ni establecer criterios diagnósticos que permitan diferenciarlos de otras lesiones focales del bazo.
En consecuencia, la elastografía debe considerarse una herramienta complementaria cuya utilidad potencial radica en aportar información adicional sobre la heterogeneidad mecánica de la lesión, aunque su verdadero valor diagnóstico en el hematoma esplénico canino requiere ser establecido mediante estudios prospectivos que correlacionen de forma directa los hallazgos elastográficos con la histopatología.
Potencial utilidad clínica
Aunque la evidencia disponible es aún muy limitada, la elastografía podría aportar información complementaria para la caracterización biomecánica de las lesiones esplénicas. Desde un punto de vista conceptual, la identificación de regiones con diferente rigidez dentro de una misma masa podría contribuir a una mejor comprensión de su heterogeneidad estructural y favorecer la interpretación conjunta de los hallazgos obtenidos mediante ecografía en modo B, Doppler e histopatología.¹⁰⁻¹²
Asimismo, es posible que la elastografía tenga utilidad como herramienta complementaria para orientar procedimientos de muestreo tisular, facilitando la identificación de regiones con diferente comportamiento mecánico dentro de una lesión. Sin embargo, hasta el momento no existen estudios clínicos en perros que hayan demostrado que esta estrategia mejore el rendimiento diagnóstico de la biopsia o reduzca los errores de muestreo en las masas esplénicas. En consecuencia, esta posible aplicación debe considerarse una hipótesis que requiere validación mediante estudios prospectivos.
Limitaciones
La principal limitación de la elastografía aplicada al hematoma esplénico es la ausencia de estudios clínicos que correlacionen de forma sistemática los hallazgos elastográficos con la histopatología. En la actualidad no existen patrones elastográficos validados que permitan identificar de manera específica esta lesión ni diferenciarla con fiabilidad de otras masas esplénicas.¹⁰⁻¹²
Además, las mediciones elastográficas pueden verse influenciadas por múltiples factores técnicos y biológicos, entre ellos el tamaño y la profundidad de la lesión, el movimiento respiratorio, la presión ejercida por el transductor, el tipo de tecnología empleada, la configuración del equipo y la marcada heterogeneidad tisular característica de muchas lesiones esplénicas.
Otro aspecto importante es que numerosas neoplasias esplénicas presentan una arquitectura compleja, con coexistencia de hemorragia, necrosis, fibrosis y tejido tumoral viable. Desde un punto de vista biomecánico, esta heterogeneidad podría generar patrones elastográficos parcialmente superpuestos a los esperables en los hematomas, limitando la especificidad diagnóstica de la técnica. No obstante, esta posibilidad aún no ha sido evaluada mediante estudios comparativos específicos en medicina veterinaria.
En consecuencia, la elastografía no debe considerarse actualmente una herramienta capaz de establecer el diagnóstico definitivo de un hematoma esplénico. Su principal interés radica en aportar información complementaria acerca de las propiedades mecánicas de la lesión e integrarse con los hallazgos obtenidos mediante ecografía en modo B, Doppler y la evaluación clínica del paciente. La validación de esta técnica requerirá estudios prospectivos que correlacionen de forma directa los hallazgos elastográficos con la histopatología y determinen su verdadera utilidad en la caracterización de las lesiones esplénicas del perro.
Diagnóstico diferencial ecográfico
La diferenciación ecográfica entre un hematoma esplénico y otras lesiones focales del bazo continúa siendo uno de los principales desafíos del diagnóstico por imágenes en medicina veterinaria. Aunque la ecografía en modo B permite detectar con elevada sensibilidad alteraciones del parénquima esplénico, existe una importante superposición entre las características morfológicas de las lesiones benignas y malignas, lo que limita su especificidad diagnóstica. Estudios recientes han demostrado que una proporción considerable de las masas esplénicas corresponde a lesiones benignas, por lo que la interpretación ecográfica debe realizarse evitando asumir malignidad únicamente sobre la base de la apariencia ultrasonográfica.¹⁻⁴,⁷⁻⁹,¹³
La incorporación del Doppler y, más recientemente, de la elastografía proporciona información adicional acerca de la perfusión y de las propiedades mecánicas de las lesiones. Sin embargo, la evidencia disponible indica que estas modalidades deben considerarse herramientas complementarias para la caracterización tisular y no métodos capaces de establecer por sí solas el diagnóstico histopatológico definitivo.⁷⁻⁹
En consecuencia, la evaluación de una masa esplénica debe abordarse desde una perspectiva multimodal, integrando la anamnesis, el examen clínico, los estudios de laboratorio, los hallazgos ecográficos y, cuando esté indicado, la confirmación citológica o histopatológica.
Hemangiosarcoma
El hemangiosarcoma constituye el principal diagnóstico diferencial del hematoma esplénico debido a su elevada frecuencia entre las neoplasias malignas del bazo y a su capacidad para producir hemorragia intratumoral y hemoabdomen espontáneo. Ecográficamente, ambas entidades pueden presentarse como masas heterogéneas con ecogenicidad mixta, cavidades internas, áreas hemorrágicas y deformación del contorno esplénico, lo que dificulta su diferenciación mediante ecografía convencional.¹⁻⁴,⁷
Durante muchos años, la presencia de cavitaciones o de hemoabdomen fue considerada altamente sugestiva de hemangiosarcoma. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que estos hallazgos también son frecuentes en lesiones benignas, incluyendo hematomas, hemangiomas e hiperplasia nodular complicada por hemorragia. En consecuencia, ninguno de estos hallazgos debe interpretarse actualmente como un criterio independiente de malignidad.⁹,¹³
Aunque algunos hemangiosarcomas presentan vasos intralesionales irregulares o tortuosos en el estudio Doppler, estos patrones muestran una importante superposición con otras lesiones esplénicas y no permiten confirmar ni excluir el diagnóstico de hematoma.⁸
Hemangioma
El hemangioma comparte con el hematoma su origen vascular y puede presentar hemorragia intralesional secundaria a trombosis o ruptura vascular. Como consecuencia, ambas lesiones pueden manifestarse ecográficamente como masas heterogéneas de ecogenicidad variable, con áreas cavitarias y contenido hemorrágico, haciendo que su diferenciación mediante ecografía resulte difícil.¹⁰⁻¹²
La diferenciación definitiva depende de la evaluación histopatológica, ya que únicamente ésta permite demostrar la proliferación de canales vasculares bien diferenciados característica del hemangioma.¹²
Hiperplasia nodular
La hiperplasia nodular constituye una de las lesiones benignas más frecuentes del bazo canino y suele formar parte del diagnóstico diferencial del hematoma. Aunque muchas lesiones son pequeñas y relativamente homogéneas, algunas pueden presentar hemorragia secundaria y adquirir una apariencia ecográfica similar a la de un hematoma organizado.¹⁻⁴,¹²
Además, diversos estudios histopatológicos han demostrado la coexistencia de hiperplasia nodular y hematoma dentro de una misma lesión, circunstancia que explica parte de la heterogeneidad observada tanto en la evaluación ecográfica como en el estudio anatomopatológico.¹²
Infarto esplénico
El infarto esplénico también debe considerarse dentro del diagnóstico diferencial de las lesiones focales del bazo. Aunque algunos infartos presentan una morfología periférica compatible con un territorio vascular definido, su apariencia ecográfica puede variar considerablemente según el estadio evolutivo y la presencia de hemorragia secundaria. En consecuencia, la interpretación debe realizarse considerando conjuntamente la distribución de la lesión, los hallazgos Doppler y el contexto clínico del paciente.
Absceso esplénico
Los abscesos esplénicos son poco frecuentes en perros, pero pueden formar parte del diagnóstico diferencial de las lesiones cavitarias del bazo. La presencia de contenido complejo, ecos internos, material en suspensión o signos clínicos compatibles con infección puede orientar el diagnóstico, aunque la confirmación requiere integrar la información clínica, laboratorial y, cuando corresponda, microbiológica.
Torsión e infartos hemorrágicos
Las alteraciones vasculares del bazo, como la torsión esplénica o los infartos hemorrágicos, pueden producir cambios ecográficos secundarios a congestión y hemorragia que dificultan el diagnóstico diferencial con otras lesiones hemorrágicas. En estos casos, la evaluación del flujo vascular mediante Doppler y la valoración global del bazo adquieren especial importancia para identificar alteraciones compatibles con compromiso vascular agudo.⁸
Integración diagnóstica
En la práctica clínica, ningún hallazgo ecográfico aislado permite establecer con certeza el diagnóstico de un hematoma esplénico. La ecogenicidad, la ecotextura, la presencia de cavitaciones, los patrones de vascularización y las propiedades biomecánicas muestran un grado considerable de superposición entre las diferentes lesiones focales del bazo.¹⁻⁴,⁷⁻⁹,¹³
En consecuencia, el diagnóstico definitivo continúa dependiendo del examen histopatológico. La ecografía debe entenderse como una herramienta destinada a detectar y caracterizar las lesiones esplénicas, orientar el diagnóstico diferencial, contribuir a la toma de decisiones clínicas y planificar el tratamiento cuando sea necesario, pero no reemplaza la evaluación anatomopatológica de la lesión¹¹,¹² (Tabla 1).
Tabla 1. Características ecográficas comparativas de las principales lesiones focales del bazo en perros.
| Lesión | Modo B | Doppler | Elastografía* | Comentario |
|---|---|---|---|---|
| Hematoma | Ecogenicidad muy variable; heterogéneo; puede presentar cavidades | Generalmente escasa perfusión intralesional | Variable según organización y fibrosis | Diagnóstico definitivo histopatológico |
| Hemangio-sarcoma | Muy heterogéneo; hemorragia y necrosis frecuentes | Perfusión variable; posible vascularización irregular | Heterogénea | Alta superposición con hematomas |
| Hemangioma | Similar al hematoma | Perfusión variable | Desconocida | Difícil diferenciación ecográfica |
| Hiperplasia nodular | Habitualmente homogénea; puede complicarse con hemorragia | Variable | Desconocida | Puede coexistir con hematomas |
| Infarto | Lesión periférica en cuña | Ausencia de perfusión | No establecida | Distribución vascular característica |
| Absceso | Cavidad con contenido complejo; ocasional gas | Variable | No establecida | Correlacionar con signos infecciosos |
* La evidencia publicada sobre elastografía esplénica en estas entidades continúa siendo limitada, por lo que no existen patrones diagnósticos validados para la mayoría de ellas.
Materiales y métodos
Diseño del estudio
Se realizó un estudio retrospectivo descriptivo basado en una serie de casos de perros con diagnóstico histopatológico confirmado de hematoma esplénico. Se incluyeron exclusivamente pacientes que contaban con evaluación ecográfica preoperatoria completa y estudio histopatológico de la pieza obtenida mediante esplenectomía.
El objetivo del estudio fue correlacionar los hallazgos obtenidos mediante ecografía en modo B, Doppler color y elastografía con las características histopatológicas de cada lesión, utilizando el estudio histopatológico como método de referencia para la confirmación diagnóstica.¹⁰⁻¹²
Criterios de inclusión
Se incluyeron únicamente los pacientes que cumplieron los siguientes criterios:
- diagnóstico histopatológico confirmado de hematoma esplénico;
- evaluación ecográfica abdominal realizada antes de la cirugía;
- disponibilidad de imágenes ecográficas en modo B y Doppler color;
- disponibilidad de estudio elastográfico cuando éste hubiera sido realizado;
- documentación clínica suficiente para interpretar los hallazgos ecográficos e histopatológicos.
Los pacientes con diagnóstico histopatológico diferente al hematoma esplénico o con información clínica incompleta fueron excluidos del estudio.
Evaluación ecográfica
Todos los pacientes fueron sometidos a una exploración ecográfica abdominal completa siguiendo la metodología habitual utilizada en la evaluación del bazo canino. La exploración incluyó la valoración sistemática del tamaño del órgano, su contorno, ecogenicidad, ecotextura, presencia de lesiones focales o multifocales y líquido libre abdominal.
Las masas esplénicas fueron caracterizadas considerando:
- localización;
- dimensiones;
- morfología;
- definición de los bordes;
- ecogenicidad;
- ecotextura;
- presencia de cavidades;
- alteraciones capsulares;
- lesiones adicionales del parénquima esplénico.
Todas las evaluaciones fueron realizadas antes de la esplenectomía y antes del conocimiento del diagnóstico histopatológico definitivo.
Operador ecográfico
Todas las exploraciones ecográficas fueron realizadas por el mismo operador, médico veterinario especialista en ultrasonografía, con experiencia en diagnóstico ecográfico de pequeños animales, utilizando el mismo protocolo de exploración para todos los pacientes.
Equipamiento
Los estudios fueron realizados utilizando un ecógrafo Mindray MX7, equipado con transductores microconvexo y lineal multifrecuencia. La elastografía se realizó mediante la tecnología Natural Touch Elastography® (Mindray®).
Evaluación Doppler
Posteriormente se realizó la evaluación mediante Doppler color con el objetivo de valorar la distribución de la perfusión intralesional y perilesional.
Se registró la presencia o ausencia de señal Doppler, su distribución (central, periférica o mixta), así como el grado relativo de vascularización.
Dado que el objetivo del estudio fue descriptivo y no cuantitativo, no se realizaron mediciones espectrales sistemáticas de velocidad o índices de resistencia, centrándose el análisis en la caracterización cualitativa de los patrones vasculares observados.⁸
Elastografía
Cuando estuvo disponible, las lesiones fueron evaluadas mediante elastografía de deformación (Natural Touch Elastography®, Mindray®).
La interpretación elastográfica se realizó considerando la distribución relativa de las áreas de diferente rigidez dentro de cada lesión, correlacionando posteriormente estos hallazgos con la composición histopatológica observada en la pieza quirúrgica.
Debido a la ausencia de criterios elastográficos validados para el diagnóstico de hematoma esplénico en medicina veterinaria, la elastografía se utilizó exclusivamente como una herramienta complementaria para la caracterización biomecánica de las lesiones, sin intervenir en el establecimiento del diagnóstico definitivo.
Tratamiento quirúrgico
Todos los pacientes fueron sometidos a esplenectomía como parte del tratamiento clínico indicado por el médico veterinario responsable de cada caso. La decisión quirúrgica fue independiente de la realización del presente estudio y respondió exclusivamente a criterios clínicos.
Las piezas quirúrgicas fueron remitidas completas para su evaluación anatomopatológica.
Evaluación histopatológica
Las muestras fueron procesadas mediante técnicas histológicas convencionales y coloreadas con hematoxilina-eosina.
El diagnóstico definitivo fue establecido por médicos veterinarios especialistas en anatomía patológica, quienes evaluaron la presencia de hemorragia, fibrina, organización fibrovascular, fibrosis, hemosiderófagos, hematoidina y cualquier evidencia de proliferación neoplásica.
Cuando fue necesario, se realizaron múltiples cortes de la lesión con el objetivo de incrementar la probabilidad de detectar focos neoplásicos coexistentes, de acuerdo con las recomendaciones publicadas para el estudio histopatológico de las masas esplénicas.¹⁰⁻¹²
Correlación anatomopatológica–ecográfica
Los hallazgos obtenidos mediante ecografía en modo B, Doppler y elastografía fueron comparados individualmente con los resultados histopatológicos de cada paciente.
Posteriormente se realizó un análisis descriptivo conjunto de la serie con el objetivo de explorar posibles patrones comunes y posibles asociaciones entre la apariencia ecográfica y la composición histológica de los hematomas esplénicos.
Dado el reducido número de casos incluidos, no se efectuaron análisis estadísticos inferenciales, limitándose el estudio a una interpretación descriptiva de los hallazgos clínicos, ecográficos e histopatológicos.
Serie de casos
Introducción
Con el objetivo de correlacionar los hallazgos ecográficos con la anatomía patológica, se presentan una serie de casos de perros con diagnóstico histopatológico confirmado de hematoma esplénico. En todos los pacientes se realizó evaluación ecográfica preoperatoria mediante modo B, Doppler color y elastografía, seguida de esplenectomía y estudio anatomopatológico completo de la pieza quirúrgica.
La descripción de los casos se organiza siguiendo un formato uniforme que facilita la comparación entre pacientes y la correlación entre la apariencia ecográfica, las características macroscópicas y los hallazgos histopatológicos.
Caso 1
Paciente canino, cruza, hembra, sin esterilizar, de 15 años 6 meses de edad, y 15,3 kg de peso. El estudio ecográfico fue solicitado debido a una descarga vulvar. Durante la evaluación abdominal completa se encontró una lesión esplénica focal, sólida, heterogénea, de ecogenicidad mixta, 1,65 cm de ancho x 1,38 cm de alto, y 1,85 cm2 de área, con bordes irregulares, señal Doppler color interior débil y evidencias de aumentos locales en su dureza a la elastografía (Figura 1).




La paciente fue intervenida quirúrgicamente para retirar una masa en el subcutáneo (que resultó ser un lipoma), y los ovarios, el útero y el bazo.
El estudio histopatológico reveló que la lesión esplénica se trataba de un hematoma (Figura 2).


Caso 2
Paciente canino, Pitbull, hembra, esterilizada, de aproximadamente 6 años de edad, y 26 kg de peso. El estudio ecográfico fue solicitado debido a un historial previo de esplenomegalia reconocida al ultrasonido, y posteriormente se palpó un nódulo en la región mesogástrica ventral durante un examen de rutina.
En la ecografía abdominal se comprobó la presencia de una lesión esplénica focal, de ecogenicidad mixta, ligeramente heterogénea, de morfología ovoidea, con bordes bien definidos y unas dimensiones de 4,99 cm de largo x 4,32 cm de alto x 5,37 cm de ancho, con señal Doppler color interna débil y con indicios focales de aumento en su dureza al estudio elastográfico (Figura 3).



Al día siguiente se realizó la esplenectomía de la paciente (Figura4).

El estudio histopatológico diagnosticó un hematoma esplénico (Figura5).



Caso 3
Paciente canino, raza Pastor Belga Malinois, macho, sin esterilizar, de 5 años y 3 meses de edad, con 34.2 kg de peso. El estudio ecográfico fue solicitado debido a un crecimiento en la región ventrolateral izquierda, visible en la inspección clínica.
En el estudio ecográfíco abdominal del paciente se observó una masa heterogénea de más de 15 cm en la cola esplénica, mayormente sólida, de ecogenicidad mixta, presentando múltiples áreas de reducción focal y circunscripta de la ecogenicidad (posibles cavitaciones), con escasa a nula señal Doppler color interna, y otras lesiones focales de menor tamaño en cabeza y cuerpo esplénico (Figura 6). No fue realizada una evaluación elastográfica.




El paciente fue esplenectomizado, obteniéndose un bazo con una masa de gran tamaño y peso (Figura7).

El estudio histopatológico diagnosticó infarto y hematoma esplénico (Figura8).



Correlación global de la serie
En el conjunto de los tres casos analizados, la ecografía en modo B demostró una variabilidad en la ecogenicidad, la ecotextura, el tamaño y la morfología de los hematomas esplénicos, confirmando que no existe un patrón ultrasonográfico único para esta entidad.
La heterogeneidad observada ecográficamente se correspondió con la coexistencia de diferentes componentes histológicos, incluyendo sangre reciente, coágulos organizados, fibrosis y grados variables de organización fibrovascular.
El estudio Doppler mostró escasa o nula perfusión en la mayor parte de las lesiones, con vascularización periférica limitada en algunos casos. Estos hallazgos fueron compatibles con la naturaleza predominantemente hemorrágica de los hematomas y con la presencia de tejido en organización observado en la evaluación histopatológica. Sin embargo, la literatura disponible no permite establecer una correlación directa entre los patrones de vascularización Doppler y los distintos estadios evolutivos del hematoma, por lo que estos hallazgos deben interpretarse con cautela.⁸,¹⁰⁻¹²
En los casos evaluados, la comparación con los hallazgos histopatológicos fue compatible con la hipótesis de que las diferencias regionales de rigidez reflejan distintos grados de organización del tejido hemorrágico, fibrosis y remodelación tisular. No obstante, debido al reducido número de casos y a la ausencia de estudios específicos en medicina veterinaria, esta interpretación debe considerarse exploratoria y requiere validación en series clínicas más amplias.
Discusión
El presente trabajo analizó la correlación entre los hallazgos obtenidos mediante ecografía en modo B, Doppler color y elastografía con las características histopatológicas de tres hematomas esplénicos confirmados mediante examen anatomopatológico. En conjunto, los resultados obtenidos demuestran la considerable variabilidad de la apariencia ecográfica de esta entidad y confirman que ninguna modalidad de imagen evaluada permite establecer por sí sola el diagnóstico definitivo.
Diversos estudios recientes han demostrado que el hematoma esplénico constituye una de las lesiones benignas más frecuentes diagnosticadas en bazos sometidos a esplenectomía. No obstante, continúa representando un importante desafío diagnóstico debido a la considerable superposición existente entre sus características ecográficas y las de otras lesiones focales del bazo, particularmente el hemangiosarcoma.¹⁻⁴,¹³
Variabilidad ecográfica del hematoma esplénico
Uno de los principales hallazgos de este estudio fue la marcada heterogeneidad observada entre los tres pacientes. Las lesiones difirieron en tamaño, ecogenicidad, ecotextura, definición de sus bordes y grado de organización interna, confirmando que el hematoma esplénico carece de un patrón ultrasonográfico único.
Esta observación es compatible con la evolución histopatológica descrita para estas lesiones. La coexistencia de sangre reciente, fibrina, tejido de granulación, fibrosis y episodios hemorrágicos repetidos produce una arquitectura extremadamente variable que inevitablemente se traduce en diferencias ecográficas entre pacientes.⁵⁻⁷
Desde un punto de vista clínico, este hallazgo tiene una implicancia importante: la ausencia de un patrón ecográfico característico impide excluir el diagnóstico de hematoma cuando una masa esplénica presenta una apariencia poco habitual. Del mismo modo, la presencia de una lesión heterogénea con cavidades no debe interpretarse automáticamente como indicativa de hemangiosarcoma.
Aporte del modo B
La ecografía en modo B permitió identificar todas las lesiones esplénicas incluidas en la serie y caracterizar adecuadamente su morfología general. Sin embargo, la información aportada por esta modalidad fue insuficiente para establecer la naturaleza histológica de las masas.
Los hallazgos observados en nuestros pacientes respaldan las conclusiones de estudios retrospectivos previos que demostraron la importante superposición existente entre lesiones benignas y malignas del bazo. ¹⁻⁴,⁷⁻⁹ Asimismo, concuerdan con los resultados publicados por Millar y Zersen, quienes demostraron que la presencia de cavitaciones posee escasa utilidad para diferenciar hemangiosarcomas de lesiones benignas.⁹
En consecuencia, la ecografía convencional debe entenderse principalmente como una herramienta de detección y caracterización morfológica, más que como un método para establecer el diagnóstico etiológico definitivo.
Hallazgos Doppler
El estudio Doppler aportó información complementaria acerca de la perfusión de las lesiones, observándose escasa o nula vascularización intralesional en la mayoría de los casos. Estos hallazgos fueron compatibles con la naturaleza hemorrágica de los hematomas y con la ausencia de tejido viable perfundido en amplias regiones de las masas.
No obstante, la presencia de vascularización periférica discreta en algunos pacientes indica que determinadas regiones de la lesión conservaron perfusión detectable durante la evaluación ecográfica. La comparación con la histopatología sugiere que esta señal podría corresponder a tejido en organización; sin embargo, la literatura disponible no permite establecer una correlación directa entre los patrones Doppler y los distintos estadios evolutivos del hematoma. En consecuencia, estos hallazgos deben interpretarse con cautela y no considerarse indicativos de neoplasia por sí mismos.⁸,¹⁰⁻¹²
Por otra parte, nuestros resultados coinciden con las conclusiones de Sharpley y colaboradores, quienes demostraron que los patrones vasculares obtenidos mediante Doppler color y Power Doppler presentan una considerable superposición entre lesiones benignas y malignas, limitando su utilidad como criterio diagnóstico independiente.⁸
Elastografía: un hallazgo prometedor
La elastografía fue realizada en dos de los tres pacientes y mostró una distribución heterogénea de la rigidez dentro de las lesiones. Aunque el número de casos es reducido y no permite extraer conclusiones definitivas, la comparación con la histopatología fue compatible con la hipótesis de que las diferencias elastográficas reflejan distintos grados de organización del hematoma.
Las regiones con mayor rigidez fueron compatibles con áreas de organización fibrovascular y fibrosis observadas en la evaluación histopatológica, mientras que las regiones más deformables coincidieron con sectores predominantemente hemorrágicos. No obstante, esta interpretación representa una hipótesis fisiopatológica derivada de la comparación entre ambas modalidades y no una relación causal demostrada experimentalmente. Dado que actualmente no existen estudios veterinarios que correlacionen de forma sistemática la elastografía con la histopatología de los hematomas esplénicos, estos hallazgos deben considerarse preliminares y requerirán validación en estudios prospectivos con un mayor número de pacientes.¹⁰⁻¹²
Implicancias clínicas
Los resultados obtenidos en esta serie ponen de manifiesto la necesidad de interpretar las masas esplénicas mediante un enfoque multimodal e integrado. Aunque la ecografía constituye la herramienta de elección para la detección y caracterización inicial de las lesiones focales del bazo, ninguna de las modalidades evaluadas permitió establecer con certeza el diagnóstico histopatológico del hematoma esplénico.
Desde una perspectiva clínica, este hallazgo resulta especialmente relevante porque durante muchos años determinadas características ecográficas, como la presencia de cavitaciones, una marcada heterogeneidad o el hallazgo de hemoperitoneo, fueron consideradas sugestivas de hemangiosarcoma. Sin embargo, ha puesto de manifiesto que estos hallazgos también son frecuentes en lesiones benignas, incluyendo hematomas y hemangiomas.¹⁻⁴,⁹
En consecuencia, el ecografista debe evitar atribuir un diagnóstico etiológico definitivo basándose exclusivamente en la apariencia ultrasonográfica de una masa esplénica. El principal objetivo del estudio ecográfico debe ser describir de manera objetiva las características morfológicas y funcionales de la lesión, establecer diagnósticos diferenciales razonables e identificar hallazgos que puedan modificar la conducta clínica inmediata, como la presencia de hemoperitoneo, ruptura capsular o compromiso vascular.
En este contexto, el Doppler y la elastografía deben interpretarse como herramientas complementarias de caracterización tisular. La información aportada por ambas modalidades puede mejorar la comprensión de la arquitectura interna de una lesión y favorecer una interpretación fisiopatológica, pero actualmente no reemplaza la confirmación histopatológica.
La correlación sistemática entre ecografía e histopatología, como la presentada en este trabajo, puede contribuir a desarrollar criterios de interpretación más precisos y disminuir la tendencia a sobreestimar la probabilidad de malignidad de determinadas masas esplénicas. Este aspecto posee implicancias directas en la comunicación con el clínico y con el propietario, favoreciendo una toma de decisiones basada en la evidencia disponible y evitando afirmaciones diagnósticas que excedan las posibilidades reales de la técnica.
Limitaciones del estudio
La principal limitación del presente trabajo corresponde al reducido número de casos incluidos. Aunque todos los pacientes contaron con diagnóstico histopatológico definitivo, el tamaño de la serie impide realizar inferencias estadísticas o establecer patrones ecográficos aplicables a la totalidad de los hematomas esplénicos.
Asimismo, la elastografía no estuvo disponible en todos los pacientes, lo que limita la comparación entre los diferentes casos y dificulta la identificación de posibles patrones relacionados con la evolución histopatológica de la lesión.
Otra limitación importante es el carácter retrospectivo del estudio. Las exploraciones ecográficas fueron realizadas en el contexto de la práctica clínica habitual y no siguiendo un protocolo diseñado específicamente para investigación, por lo que algunos parámetros técnicos no pudieron estandarizarse completamente entre los diferentes pacientes.
Debe considerarse además que los hematomas esplénicos representan un proceso biológico dinámico. La apariencia ecográfica observada en un momento determinado depende del estadio evolutivo de la lesión y puede modificarse con el tiempo debido a nuevos episodios hemorrágicos, organización del coágulo, fibrosis o remodelación tisular. En consecuencia, lesiones con un diagnóstico histopatológico idéntico pueden presentar imágenes ecográficas marcadamente diferentes, circunstancia que dificulta la definición de patrones ecográficos constantes para esta entidad. ¹⁰⁻¹²
Finalmente, el diagnóstico histopatológico fue obtenido tras la esplenectomía, por lo que los resultados corresponden únicamente a pacientes sometidos a tratamiento quirúrgico. Es posible que hematomas esplénicos de menor tamaño o manejados de forma conservadora presenten características ecográficas diferentes y no estén representados en la presente serie.
A pesar de estas limitaciones, el estudio posee la fortaleza de correlacionar de manera directa los hallazgos obtenidos mediante ecografía en modo B, Doppler y elastografía con el diagnóstico histopatológico definitivo, aspecto escasamente documentado en la literatura veterinaria. Esta correlación permite interpretar los hallazgos ecográficos desde una perspectiva fisiopatológica y proporciona información preliminar que podrá servir de base para futuros estudios prospectivos.
Conclusiones
El hematoma esplénico canino presenta una amplia variabilidad ecográfica que refleja la compleja evolución histopatológica de la lesión y explica la ausencia de un patrón ultrasonográfico específico.
La ecografía en modo B constituye una herramienta altamente sensible para detectar masas esplénicas y describir sus características morfológicas; sin embargo, posee una capacidad limitada para establecer su naturaleza histológica debido a la importante superposición existente entre lesiones benignas y malignas.
El estudio Doppler aporta información complementaria sobre la perfusión de la lesión, mientras que la elastografía ofrece una aproximación a sus propiedades biomecánicas. No obstante, ninguna de estas modalidades permite, por sí sola, diferenciar de manera confiable un hematoma de otras masas esplénicas.
La comparación entre los hallazgos ecográficos y la histopatología realizada en esta serie fue compatible con la hipótesis de que la heterogeneidad observada mediante ecografía en modo B, Doppler y elastografía refleja distintos grados de organización del tejido hemorrágico. No obstante, esta interpretación debe considerarse exploratoria y requerirá validación mediante estudios prospectivos con un mayor número de pacientes.
Desde el punto de vista clínico, la evaluación ecográfica multimodal debe orientarse a caracterizar la lesión, establecer diagnósticos diferenciales fundamentados y contribuir a la planificación terapéutica, evitando atribuir diagnósticos histológicos definitivos basados exclusivamente en la imagen. La confirmación anatomopatológica continúa siendo el método de referencia para el diagnóstico del hematoma esplénico y de las restantes masas focales del bazo.
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