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Manejo anestésico del perro y el gato con peritonitis séptica

Resumen breve

El manejo del paciente con peritonitis séptica requiere un diagnóstico temprano de la sepsis y una serie de pautas de estabilización para reducir su mortalidad. En caso de que estos pacientes requieran anestesia general para una prueba diagnóstica o un abordaje quirúrgico para ayudar a resolver la sepsis, estos pacientes deberían, idealmente, llegar al momento de la anestesia general lo más estables posible. Sin embargo, hay ocasiones en que parte de la estabilización deberá continuarse…

Resumen

El manejo del paciente con peritonitis séptica requiere un diagnóstico temprano de la sepsis y una serie de pautas de estabilización para reducir su mortalidad. En caso de que estos pacientes requieran anestesia general para una prueba diagnóstica o un abordaje quirúrgico para ayudar a resolver la sepsis, estos pacientes deberían, idealmente, llegar al momento de la anestesia general lo más estables posible. Sin embargo, hay ocasiones en que parte de la estabilización deberá continuarse durante la anestesia general, por lo que el anestesista debe conocer los puntos clave del manejo de pacientes sépticos y los objetivos buscados en dicha estabilización.

La implementación de protocolos de manejo multimodal como los llamados VET-ERAS han mostrado una reducción significativa de la mortalidad perioperatoria en laparotomías de urgencia, por lo que son especialmente útiles en pacientes con peritonitis séptica. Dado el elevado nivel de dolor asociado a la peritonitis séptica, es necesario diseñar un plan de analgesia multimodal en el cuál cobran relevancia las técnicas locorregionales, que permiten reducir el consumo perioperatorio de opioides y se asocian a una mayor tasa de supervivencia. A menudo estos pacientes presentan hipotensión refractaria por vasoplejia, y daño pulmonar que requiere el uso de ventilación mecánica con estrategias de ventilación de protección pulmonar.

Introducción

El Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistémica (SIRS) se define como la manifestación clínica consecuencia de una inflamación sistémica, que puede tener origen infeccioso (SIRS séptico) o no infeccioso (SIRS no séptico)1,2. El término sepsis hace referencia al SIRS secundario a una infección subyacente1,2. En este artículo se empleará el término sepsis por ser más habitual, pero todo lo detallado en él es aplicable tanto a un paciente con SIRS séptico como no séptico.

El paciente séptico requiere siempre una estabilización inicial mínima por parte del personal de cuidados intensivos, y, una vez conseguida, puede necesitarse anestesia general para llegar a un diagnóstico o para la resolución quirúrgica del origen de dicha sepsis. Por ello, el anestesista debe estar familiarizado con las pautas de estabilización de estos pacientes y los objetivos buscados en la misma, ya que, en ocasiones, dicha estabilización deberá continuarse durante la anestesia general.

El objetivo de este trabajo es describir el abordaje inicial y manejo anestésico del paciente séptico. Se centrará especialmente en el abdomen séptico por ser una de las formas de presentación más habituales.

Fisiopatología de la sepsis

El SIRS y sepsis se originan por una activación exagerada de la respuesta inflamatoria ante un agente nocivo. La respuesta inflamatoria comienza a nivel local, pero a medida que progresa, se produce la liberación masiva de mediadores inflamatorios a la circulación sistémica, en especial de citoquinas proinflamatorias. Inicialmente, el organismo compensa esta respuesta inflamatoria mediante la síntesis de citoquinas antiinflamatorias (CARS) y la expresión de receptores antagonistas de citoquinas1,2.

Inicialmente, las CARS tienen un efecto regulador de la respuesta inmune, pero su exceso conduce al fenómeno conocido como “tormenta de citoquinas”, que desajusta la respuesta inmune fisiológica1,2. Como consecuencia, se produce la activación de leucocitos, lo que conduce a:

  • Aumento de la permeabilidad vascular
  • Vasoplejia (vasodilatación profunda y persistente que conduce a una hipotensión brusca) (Figura 1)
  • Activación de la coagulación
  • Pérdida de la función miocárdica
  • Pérdida de la función mitocondrial

La sepsis conduce gradualmente a fallo multiorgánico con diferentes consecuencias clínicas (Tabla 1).

Figura 1. La presión arterial media (PAM) es dependiente de la resistencia vascular y el gasto cardíaco (GC), que a su vez es producto de la frecuencia cardíaca (FC) y el volumen sistólico, que depende de factores como la contractilidad. La pérdida de resistencia vascular en la sepsis general hipotensión, por lo que el GC se incrementa para mantener la PAM. Igualmente, la pérdida de contractilidad y una baja FC pueden reducir el GC, empeorando la hipotensión.

Tabla 1. Consecuencias clínicas del fallo en los diferentes órganos y sistemas durante el desarrollo de la sepsis.

TipoSistema
Cardíacas
  • Descenso de contractilidad
  • Arritmias
Coagulación
  • Desarrollo de coagulación intravascular diseminada (CID)
Endocrinas
  • Insuficiencia de corticoides
Gastrointestinales
  • Estreñimiento
  • Diarrea
  • Íleo
  • Regurgitación y vómito
Hepáticas
  • Hipoalbuminemia
  • Hipoglucemia
  • Déficit de factores de coagulación
Renales
  • Fallo renal agudo
Neurológicas
  • Encefalopatías
  • Convulsiones
Pulmonares
  • Daño pulmonar agudo
  • Síndrome de distrés respiratorio agudo (SDRA)
Vasculares
  • Pérdida del tono vascular
  • Vasoplejia
  • Microcirculación irregular

Reconocimiento del paciente séptico

Las manifestaciones de la sepsis son diferentes en perros y gatos1-3. En los primeros, se produce una primera fase hiperdinámica caracterizada por fiebre, taquicardia, taquipnea, mucosas congestivas y pulso hiperdinámico, y posteriormente, una fase avanzada caracterizada por hipotermia, bradicardia, pulso débil y mucosas pálidas1,3. Los gatos, por lo general, presentan desde el principio los signos de la fase avanzada1,3. Los hallazgos laboratoriales en ambas especies suelen incluir: anemia, leucocitosis o leucopenia, trombocitopenia, hiper o hipoglucemia, hipoalbuminemia, hiperlactatemia y acidemia (Tabla 2).

El reconocimiento rápido de la sepsis es esencial para iniciar un tratamiento temprano. Tradicionalmente, la identificación del paciente séptico se basaba en estos cinco criterios: frecuencia cardíaca (FC), frecuencia respiratoria (FR), temperatura, recuento total de leucocitos y porcentaje de neutrófilos en banda; considerándose que un paciente presentaba sepsis si cumplía al menos tres de estos criterios en el caso de perros y al menos dos de ellos en el caso de gatos1,5,6 (Tabla 3).

Aunque fáciles de identificar, estos criterios son muy inespecíficos. Por ello, las guías más actuales del manejo de la sepsis y el shock séptico consideran más apropiado emplear el llamado SOFA (Sequential Organ Failure Assesment)y su variante rápida (quick-SOFA o qSOFA), según el cual, se considera que un paciente presenta sepsis si cumple al menos dos de estos criterios simultáneamente4:

  • Valor de la escala Glasgow de estado mental < 15
  • Frecuencia respiratoria (FR) > 22 rpm
  • Presión arterial sistólica (PAS) < 100 mmHg

Tabla 2. Hallazgos laboratoriales típicos del paciente séptico.

PruebaHallazgo
Hematología
  • Anemia
  • Leucocitosis o leucopenia
  • Neutrófilos tóxicos
  • Trombocitopenia
  • Monocitosis
Bioquímica y ácido-base
  • Hiper o hipoglucemia
  • Hiperbilirrubinemia
  • Hiperlactatemia
  • Hipoalbuminemia
  • Descenso del calcio ionizado
  • Acidemia

Tabla 3. Criterios clínicos empleados tradicionalmente para la identificación de la sepsis en perros y gatos. Realizada a partir de: Silverstein D. Systemic Inflammatory Response Syndrome & Sepsis. Part 1: Recognition and Diagnosis. Today´s Vet Practice. 2015. Jan-Febr: 38-44.

ParámetroPerros (2 o más criterios)Gatos (3 o más criterios)
Frecuencia cardíaca (lpm)>120<140 o >225
Frecuencia respiratoria (rpm)>40>40
Temperatura<38,2 ºC o >39,2 ºC<37,7 ºC o >39,7 ºC
Leucocitos (cels/microlitro)>18000 o <5000>19000 o <5000
% neutrófilos en banda>5 %>5 %

Estabilización inicial del paciente séptico

Como en cualquier paciente crítico, el abordaje inicial debe incluir el llamado ABC:

  • A (airway): asegurar vía aérea permeable
  • B (breath): asegurar ventilación efectiva
  • C (circulation): asegurar circulación efectiva

Las guías recomiendan la colocación temprana de un catéter central en estos pacientes, la obtención de muestras de sangre para gasometría venosa, hemograma, bioquímica completa y tiempos de coagulación, y la monitorización continua del estado mental, hemodinamia y FR1,4.

Ante la sospecha de sepsis, los objetivos en las primeras 3 horas de estabilización son conseguir4:

  1. Presión arterial media (PAM) > 65 mmHg
  2. Saturación de oxígeno venosa central > 70 %
  3. Presión venosa central de 8-12 mmHg
  4. Producción de orina > 0,5 ml/kg/h

Para lograr dichos objetivos, se deben emplear las siguientes pautas de manejo:

  1. Monitorización del lactato en sangre: el nivel normal del lactato en sangre está en 2-2,5 mmol/l. La hiperlactatemia (elevación del lactato en sangre) es un indicativo de hipoperfusión y se asocia en general a una mayor mortalidad en el paciente séptico2-4. No obstante, un valor aislado del lactato en si mismo tiene escaso valor pronóstico, y es el aclaramiento del lactato a lo largo del tiempo lo que determina, en parte, como el paciente séptico responde a la resucitación con fluidos2,4.
  2. Obtención de muestras para cultivo e inicio de antibioterapia temprana: las guías recomiendan el inicio temprano con antibióticos de amplio espectro frente a Staphylococcus aureus methicilina-resistentes (MRSA), así como con antifúngicos en el caso de sospecharse de infecciones por hongos. Esta terapia precoz se asocia a una mayor supervivencia4. Se desaconseja sin embargo el tratamiento preventivo con antivirales4. Independientemente del tratamiento, deben tomarse muestras para cultivo y antibiograma. El análisis de líquido libre peritoneal (LLP) permite el diagnóstico de abdomen séptico: en perros, una diferencia de > 2 mmol/l entre el lactato sanguíneo y el lactato en LLP permite el diagnóstico de peritonitis séptica con una sensibilidad y especificad del 100 %; y, tanto en perros como en gatos, una diferencia de > 20 mg/dl de glucosa entre ambos fluidos tiene la misma utilidad diagnóstica2.
  3. Resucitación con cristaloides: se recomienda la administración temprana de un total de 30 ml/kg de cristaloide isotónico, como por ejemplo Ringer Lactato o Isofundin, a lo largo de 3 horas y siempre mediante una estrategia de fluidoterapia guiada por objetivos, es decir, administrando bolos de cristaloide y observando respuesta: cambios en el estado mental, aumento de presión arterial, reducción del nivel lactato en sangre, aumento de la diuresis etc1,4. No existen evidencias que apoyen la resucitación con suero fisiológico salino frente al cristaloide isotónico, y en general se prefiere evitar su uso por riesgo de hipernatremia y empeoramiento de la acidemia4,7. Igualmente se desaconseja el uso de coloides sintéticos y albúmina en esta fase de resucitación4. Sobre el uso de suero hipertónico salino (HTS), las guías actuales no dan evidencias ni a favor ni en contra de uso. Este tipo de fluido tiene la ventaja de que, por su mayor osmolaridad, produce una recuperación más rápida de la volemia con menos volumen si se compara con el cristaloide isotónico2,7. Además, mejora la contractilidad miocárdica por producir concentración del calcio en los miocitos, y reduce la adhesión de leucocitos al endotelio vascular, protegiendo así de la isquemia por reperfusión7. Como desventajas, puede deshidratar el espacio intersticial si no se administra junto con cristaloides isotónicos, y su uso tiene riesgo de desarrollo de hipernatremia, hipokalemia, y empeoramiento de sangrado activo2,7.
  4. Inicio de terapia con vasopresores: dada la situación de vasoplejia típica de la sepsis, si la PAM se mantiene < 65 mmHg tras la resucitación con cristaloides, está indicado iniciar la administración de noradrenalina en infusión intravenosa continua (IIC) a 0,1-1 mcg/kg/minuto4. Este fármaco tiene efecto vasoconstrictor por agonismo α-1, lo que permite contrarrestar la vasodilatación típica de la sepsis8. Debido a las consecuencias de su extravasación9, se recomienda su administración por catéter central, o, en su defecto, por una vía periférica proximal a la fosa ante cubital y el mínimo tiempo imprescindible4. En caso de tener que subir la IIC de noradrenalina hasta 0,5 mcg/kg/minuto por falta de respuesta, se recomienda iniciar también IIC de vasopresina a 0,002-0,006 UI/Kg/minuto4. Este fármaco produce vasoconstricción por un mecanismo independiente de receptores adrenérgicos (agonismo de receptores V1 y V2) y promueve la reabsorción de agua en los túbulos renales8. Sin embargo, dado que es un fármaco caro y no está disponible en muchos países, las guías recomiendan como alternativa el uso de adrenalina a 0,05-1 mcg/kg/minuto4. Actualmente se desaconseja el uso de dopamina como vasopresor en pacientes sépticos, ya que se ha asociado a una mayor mortalidad4. Es recomendable la cateterización de un acceso arterial para medir la presión arterial de forma invasiva continua y así monitorizar de forma más exacta el efecto de la terapia con vasopresores4.

Otras pautas de manejo: los pacientes con sepsis suelen presentar un aumento del gasto cardíaco (GC) para así compensar el efecto de la vasodilatación y pérdida de la resistencia vascular2,3 (Figura 1). En caso de detectarse bajo GC y/o disfunción miocárdica mediante ecocardiografía, las guías recomiendan el uso de inotropos positivos: dobutamina 2-15 mcg/kg/minuto o adrenalina a las dosis ya mencionadas4. En caso de falta de respuesta o aparición de efectos adversos como arritmias, se recomienda suspender su administración. La pérdida de funcionalidad de la glándula adrenal en la sepsis da lugar a un agotamiento de corticoides endógenos2,3,10. Aunque con evidencia moderada, se ha observado que la administración de corticoides en pacientes sépticos aumenta la acción de las catecolaminas endógenas y exógenas y reduce requerimientos de vasopresores e inotropos4,10. Las guías recomiendan la administración de hidrocortisona (50 mg/6h o en forma de IIC) en caso de falta de respuesta a las IIC durante 4 o más horas4. Sobre el uso de otros corticoides, no existen evidencias de eficacia11. Los pacientes sépticos pueden presentar tanto hipoglucemia como hiperglucemia. En caso de hipoglucemia (glucosa plasmática < 60 mg/dl), debe administrarse dextrosa diluida en proporción 1:3-1:4, valorando la suplementación del cristaloide si un bolo único es insuficiente4. En caso de hiperglucemia > 180 mg/dl, se recomienda iniciar terapia con insulina de forma temprana4.

Manejo anestésico del paciente séptico

Consecuencias de la sepsis a considerar durante la anestesia

Pese a su estabilización inicial, los pacientes sépticos presentan un riesgo anestésico elevado: ASA IV-V (E), lo que conlleva un incremento significativo de la mortalidad anestésica12,13. A la hora de abordar la anestesia en estos pacientes, debemos tener una serie de consideraciones:

  • Tienen mayor sensibilidad a la acción de fármacos anestésicos, por lo que debemos reducir dosis de estos y usar estrategias de anestesia balanceada
  • La inflamación de serosas como el peritoneo y la irritación de las terminaciones nerviosas por las toxinas, hace que estos pacientes tengan un dolor elevado de base que puede ser difícil de controlar.
  • La vasoplejia y déficit de contractilidad que presentan de base, unido al efecto de los anestésicos inhalatorios, hacen a estos pacientes altamente predispuestos a la hipotensión.
  • La acidemia y el déficit de corticoides disminuye la sensibilidad del miocardio a catecolaminas, lo que dificulta el manejo de la hipotensión
  • La hipoalbuminemia supondrá una mayor fracción libre de fármacos con alto grado de unión a proteínas, con riesgo de sobredosificación, y aparición de edemas en extremidades, lo que dificultará la cateterización de accesos venosos y arteriales
  • La hipoglucemia producirá depresión del estado mental, recuperación más prolongada, hipotensión refractaria
  • El agotamiento de factores de coagulación supondrá mayor riesgo de sangrado
  • La existencia de diarreas y vómitos supondrá mayores pérdidas de fluidos a reponer
  • El fallo renal agudo ya existente podrá empeorar por la hipoperfusión
  • El daño pulmonar y síndrome de distrés respiratorio agudo (SDRA) hará al pulmón más sensible a la ventilación mecánica, aunque a menudo ésta será necesaria para no empeorar la acidemia

¿Cuál es el mejor momento para realizar la anestesia?

Aunque no existe una respuesta categórica a cuál es el mejor momento para realizar la anestesia en un paciente séptico, una estabilización inicial lo más efectiva posible está directamente relacionada con una mayor tasa de supervivencia. Siempre que sea posible, deberán corregirse previamente situaciones como: PAM < 60 mmHg, anemia con un nivel de hemoglobina (Hgb) < 6 g/dl, por comprometer la perfusión y entrega tisular de oxígeno, o acidemia severa (pH < 7,1), que dificultará la acción de las catecolaminas endógenas y exógenas.

Un estudio reciente en laparotomías de urgencia ha mostrado como la mortalidad se reducía significativamente (de un 20 a un 5%) implementando el llamado protocolo VET-ERAS14, que incluye pautas tales como:

  • Resucitación con cristaloides +- hipertónico salino en pacientes hipovolémicos
  • Transfusión de sangre entera o concentrado de glóbulos rojos ante un hematocrito <20% o Hgb < 6 g/dl
  • Profilaxis antibiótica temprana
  • Profilaxis antiemética con maropitant IV o SC
  • Medición seriada de lactato sérico
  • Monitorización de dolor mediante escala de Glasgow modificada
  • Nutrición temprana mediante colocación de tubo de esofagostomía o sonda nasoesofágica tras la cirugía
  • Movilización temprana del paciente

Esto muestra que, no es tanto la elección de fármacos anestésicos si no el manejo en conjunto del paciente lo que ayuda a mejorar la tasa de supervivencia.

Elección de fármacos

Agonistas adrenérgicos α-2

Producen sedación potente, analgesia y vasoconstricción periférica. Reducen de forma significativa el GC por bradicardia y pueden comprometer la perfusión tisular2,3, por lo que se desaconseja su uso en premedicación en estos pacientes.

Sin embargo, su uso en forma de IIC si puede ser recomendable. Por un lado, reducen de forma significativa los requerimientos de anestésicos inhalatorios en perros y gatos de forma dosis-dependiente15,16. La dexmedetomidina en IIC a dosis de 0,5-1 mcg/kg/h tiene escasos efectos a nivel hemodinámico14,17, y a dosis incluso superiores, no se ha descrito un empeoramiento de la perfusión tisular en pacientes sépticos18.

Acepromacina

Produce sedación leve-moderada y carece de efecto analgésico. Tiene efecto acumulativo y un elevado grado de unión a proteínas plasmáticas2,3. Produce vasodilatación por antagonismo α-119. Por todo ello, se desaconseja su uso en pacientes sépticos.

Opioides

Los agonistas µ puros proporcionan analgesia potente, sedación y reducen requerimientos de sedantes y opioides con mínimos efectos cardiovasculares2,3. Mientras que la morfina y la petidina no se recomiendan en pacientes sépticos por inducir liberación de histamina por vía IV2,3, la metadona es una excelente opción como premedicación. Dado que pueden producir íleo digestivo, náuseas y vómitos, conviene reducir su uso, especialmente en el postoperatorio20.

El uso de fentanilo en II a 3-10 mcg/kg/h en el mantenimiento anestésico en pacientes sépticos resulta interesante, dado que reduce significativamente requerimientos de anestésicos inhalatorios en perros, mejora el GC y reduce el consumo tisular de oxígeno21.

Benzodiacepinas

Producen sedación leve, que en pacientes debilitados suele ser suficiente, con mínimo impacto cardiovascular2,3, y reducen requerimientos de inductores22. Aunque tienen elevado grado de unión a proteínas, el midazolam tiene menor efecto acumulativo que el diazepam2. En pacientes sépticos, el midazolam es una buena opción como premedicación, en combinación con un opioide, y como co-inductor anestésico23.

Ketamina

Proporciona excelente sedación, analgesia, reducción de requerimientos de anestésicos generales y tienen un grado de unión a proteínas intermedio2,3. En pacientes sanos, la ketamina tiene un doble efecto a nivel cardiovascular: de forma indirecta, aumenta la FC y PAM por estimular la liberación de catecolaminas, y de forma directa, tiene efecto inotropo negativo2. En pacientes sépticos, sin embargo, debido al agotamiento de catecolaminas endógenas, predomina su efecto inotropo negativo23. Por ello, se desaconseja su uso, al menos a las dosis empleadas en premedicación o co-inducción23.

Propofol y alfaxalona

Ambos proporcionan una inducción anestésica rápida y suave, caracterizada por vasodilatación e hipotensión transitoria2,3. Sin embargo, el propofol inhibe el reflejo barorreceptor impidiendo que se produzca un aumento compensador de la FC, por lo que puede no ser bien tolerado en pacientes hipovolémicos2.

Etomidato

Pese a ser el inductor con mayor estabilidad cardiovascular y tener un bajo grado de unión a proteínas plasmáticas2, su uso en pacientes sépticos es controvertido24. El etomidato suprime la actividad de la glándula adrenal y la síntesis de cortisol durante 2-6 horas en pacientes sanos, pero hasta 48 horas en pacientes sépticos25. En humana, su uso en pacientes sépticos se asocia a una mayor mortalidad, aunque más en forma de IIC que como bolo único en inducción26,27.

Lidocaína

Tiene efectos analgésicos a nivel visceral y central, antiinflamatorio, antitoxémico, antiarrítmico y reduce requerimientos de anestésicos inhalatorios2,3. El uso de IIC de lidocaina se asocia a mejor recuperación y tasa de supervivencia en perros, caballos y humanos con peritonitis séptica28-30.

Debido a su margen terapéutico más estrecho en gatos, tradicionalmente se ha desaconsejado su uso en esta especie2,3. Un estudio reciente ha mostrado que el uso de IIC de lidocaína en esta especie parece ser efectiva y segura, pero hay que considerar que dicho estudio se centraba en pacientes sanos31.

Maropitant

Su uso, en especial como IIC, ha mostrado proporcionar analgesia y reducción de requerimientos de anestésicos inhalatorios en perros y gatos32,33, aunque las evidencias aún son limitadas. Es también una buena elección en el postoperatorio ya que reduce las náuseas y mejora la recuperación hospitalaria34,35.

Anestésicos inhalatorios

Tanto el isoflurano como el sevoflurano producen vasodilatación y reducción de la contractilidad cardíaca dosis-dependiente, lo que puede empeorar significativamente la ya de por si comprometida estabilidad hemodinámica de pacientes sépticos36. Siguen siendo, no obstante, la forma de mantenimiento anestésico de elección, por su inicio de acción y recuperación rápidos y prácticamente independiente del metabolismo hepático2,3. La recomendación es reducir lo máximo posible sus requerimientos mediante el uso de técnicas locorregionales e IIC de sedantes y opioides.

El uso de anestesia total intravenosa (TIVA) con propofol en perros, y con alfaxalona en perros y gatos, puede ser una buena alternativa al mantenimiento inhalatorio, ya que ha probado producir una mayor estabilidad hemodinámica37,38. Sin embargo, hay que considerar que las recuperaciones con TIVA son más prolongadas y dependientes del metabolismo hepático de los fármacos39.

Técnicas locorregionales

La anestesia epidural proporciona excelente analgesia perioperatoria y reducción marcada de los requerimientos de anestésicos inhalatorios. Sin embargo, esta técnica no se recomienda en pacientes sépticos por riesgo de diseminación de la infección y de exacerbar la vasodilatación ya existente40.

Los bloqueos periféricos son una excelente alternativa a la epidural. Técnicas como el bloqueo paravertebral torácico caudal, el bloqueo el cuadrado lumbar (BQL) y el bloqueo del transverso abdominal (TAP) han mostrado proporcionar excelente analgesia perioperatoria en cirugía abdominal y se asocian a una mayor tasa de supervivencia41. Un estudio reciente presentado en un congreso de especialidad ha mostrado las ventajas de la implementación del BQL en pacientes de UCI, destacando especialmente la reducción de requerimientos de opioides puros, y con ello, de sus efectos secundarios42.

Monitorización

La monitorización mínima debe incluir electrocardiograma (ECG), saturación de oxígeno de la hemoglobina (SpO2), presión arterial no invasiva (siendo el Doppler una alternativa a la oscilometría en pacientes de pequeño tamaño), capnografía y temperatura45.

Entre la monitorización altamente recomendable se incluye la presión arterial invasiva, la glucemia, producción urinaria, espirometría y las gasometrías arteriales seriadas. Serán también de utilidad la monitorización del GC de forma no invasiva y los predictores dinámicos de respuesta a fluidos como el índice de variabilidad pletismográfica (PVI) y la variación de presión de pulso (PPV).

Fluidoterapia

Se debe administrar fluidoterapia de mantenimiento con un cristaloide isotónico a 5 ml/kg/h en perros y 3 ml/kg/h en gatos44, complementando con bolos en caso de necesidad o de no haberse podido completar la resucitación con cristaloides. En casos de requerirse una reposición rápida de la volemia, puede ser útil el uso de HTS en bolos de 3-5 ml/kg14.

En caso de anemia previa o de pérdidas de más de un 30% del volumen circulante, estará indicada la transfusión de sangre entera o concentrado de glóbulos rojos14,44.

En cuanto al uso de coloides, las guías recomiendan la transfusión de plasma o albúmina sólo en casos de hipoproteinemia o hipoalbuminemia graves, no como expansores de plasma4. El uso de coloides sintéticos se desaconseja en estos pacientes por sus potenciales efectos adversos renales y sobre la coagulación2,4,45.

Manejo ventilatorio

Los pacientes sépticos a menudo requieren la aplicación de ventilación mecánica durante la anestesia para garantizar entrega tisular de oxígeno y no empeorar acidosis metabólica ya existente con acidosis respiratoria. Sin embargo, estos pacientes a menudo presentan SDRA asociado4 por lo que, la programación del ventilador debe hacerse mediante estrategias de ventilación de protección pulmonar46: volúmenes corrientes de 6-8 ml/kg, presiones ventilatorias < 30 cmH2O y valores de presión positiva al final de la espiración (PEEP) elevados. El modo ventilatorio elegido no es determinante si la programación se hace en base a estos criterios47.

Las guías desaconsejan el uso rutinario de maniobras de reclutamiento alveolar (MRA) en pacientes sépticos, reservando su uso para pacientes hipoxémicos que no respondan al aumento de la fracción inspirada de oxígeno (FiO2) y la aplicación de ventilación mecánica. Las MRA por capacidad vital se asocian a una mayor supervivencia que las escalonadas4.

No hay evidencias ni a favor ni en contra del uso de bloqueantes neuromusculares en estos pacientes, aunque su uso si se aconseja, preferiblemente en forma de IIC, en pacientes sépticos que requieran ventilación en UCI4.

Manejo de la hipotensión

Al igual que en cualquier paciente, ante una hipotensión durante la anestesia debe empezarse por reducir el nivel de anestésico inhalatorio lo más posible2,3,46. Si esto es insuficiente, debemos observar la FC: si la FC es baja, estará indicada la administración de anticolinérgicos como la atropina; en cambio, si la FC es normal o alta, podemos pensar en vasodilatación y/o hipovolemia de base.

En caso de sospecharse de hipovolemia o de no haberse completado la resucitación con cristaloide, está indicada la administración de bolos de este observando respuesta.

Muy a menudo, estos pacientes mantendrán vasodilatación persistente que hará necesario mantener la IIC de noradrenalina durante la anestesia, aunque, si se requiere subir su dosis> 0,5 mcg/kg/minutos se debe:

  • Considerar una acidemia grave. Se debe realizar una gasometría venosa o arterial para confirmarla. En casos de pH <7,1 y /o niveles de bicarbonato (HCO3) < 12 mmol/l con normocapnia, estará indicada la suplementación con bicarbonato, pero siempre asegurando que previamente se haya corregido la hipercapnia de base, ya que le adición de bicarbonato sólo la empeorará.
  • Considerar también un déficit de contractilidad, en cuyo caso estaría indicado añadir IIC de dobutamina o sustituir la noradrenalina por IIC de adrenalina48.
  • Considerar déficit de corticoides asociado, en cuyo caso estaría indicado añadir hidrocortisona.

La Figura 2 muestra un esquema de actuación para el manejo de la hipotensión en estos pacientes.

Figura 2. Diagrama de flujo para el tratamiento de la hipotensión durante la anestesia de un paciente séptico.

En cuanto a otros vasopresores, como ya se ha comentado, la dopamina se desaconseja actualmente en pacientes sépticos4. La efedrina tiene efecto vasopresor, inotropo y cronotropo positivo49, pero dado que su actúa estimula liberación de noradrenalina endógena, suele ser ineficaz en pacientes sépticos. La fenilefrina, que tiene acción como agonista puro α-1 puede ser útil como coadyuvante de la noradrenalina4,50, si bien hay estudios en medicina humana que asocian su uso a una mayor mortalidad51.

La Tabla 4 muestra un resumen de los efectos de los diferentes vasopresores e inotropos mencionados.

Tabla 4. Fármacos vasopresores e inotropos empleados para el manejo de la hipotensión en pacientes sépticos.

FármacoDosisReceptoresEfectoComentarios
Noradrenalina0,1-1 mcg/kg/minutoαααβVasoconstricciónPrimera elección en pacientes sépticos
Vasopresina0,002-0,006 UI/kg/minutoV1, V2Vasoconstricción y aumento de reabsorción de aguaAñadir si se requiere noradrenalina > 0,5 mcg/kg/minuto No disponible en muchos países
Dobutamina2-15 mcg/kg/minutoβ β β βAumento de contractilidad y vasodilatación leveAñadir en caso de bajo gasto cardíaco y déficit de contractilidad
Adrenalina0,05-1 mcg/kg/minutoα β β βAumento de contractilidad y vasoconstricciónAlternativa a la combinación noradrenalina+dobutamina
Fenilefrina1-5 mcg/kg o IIC 0,3-3 mcg/kg/minutoααααVasoconstricciónUso controvertido, puede comprometer perfusión tisular
Efedrina0,05-0,2 mcg/kg o IIC 5-20 mcg/kg/minutoααββVasoconstricción, aumento de contractilidad y de FCAcción por liberación de noradrenalina endógena. Poco útil en sepsis

Recuperación

En cualquier paciente es la fase asociada a una mayor mortalidad anestésica12,13. Las pautas a seguir en la recuperación temprana deben incluir:

  • Monitorización hemodinámica y mantenimiento del soporte cardiovascular: cristaloides, hemoderivados y/o vasopresores e inotropos
  • Monitorización de temperatura y calentamiento activo
  • Monitorización de la glucemia
  • Monitorización del dolor mediante escala validada y diseño de plan analgésico
  • Monitorización de las necesidades de oxígeno mediante gasometría arterial o, en su defecto, mediante la realización de un test de aire al final de la anestesia
  • Iniciar nutrición temprana por sonda nasoesofágica o tubo de esofagostomía si el paciente no come por sí mismo
  • Valorar la necesidad de ventilación en UCI en pacientes son SDRA grave

Conclusiones

El reconocimiento y estabilización tempranos del paciente séptico son clave para reducir la mortalidad y para poder realizar una anestesia lo más estable posible. Conocer los efectos beneficiosos y adversos de los diferentes fármacos anestésicos nos permitirá emplear los mismos de forma juiciosa. Sin embargo, no existe un único protocolo anestésico válido, si no más bien una serie de pautas de manejo que se asocian a una mayor supervivencia.

Bibliografia

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