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La etología como herramienta para entender la sintiencia y las emociones en los reptiles

Resumen breve

Los últimos años han representado un cambio drástico para el conocimiento sobre la complejidad social y cognitiva en reptiles. Este hecho ha repercutido en la percepción que se tenía sobre su sintiencia (entendida como la capacidad de sentir, percibir y experimentar), concepto que se ha desarrollado notablemente en la última década a nivel científico, social y legal. La literatura más reciente pone de manifiesto que este grupo de animales presenta los mecanismos fisiológicos y neuroanatómicos…

Resumen

Los últimos años han representado un cambio drástico para el conocimiento sobre la complejidad social y cognitiva en reptiles. Este hecho ha repercutido en la percepción que se tenía sobre su sintiencia (entendida como la capacidad de sentir, percibir y experimentar), concepto que se ha desarrollado notablemente en la última década a nivel científico, social y legal. La literatura más reciente pone de manifiesto que este grupo de animales presenta los mecanismos fisiológicos y neuroanatómicos necesarios para cuantificar no sólo el estrés sino sentir las emociones de igual manera que ocurre en vertebrados superiores. Así mismo, se están descubriendo comportamientos poco conocidos hasta ahora mediante experimentos imaginativos. Estos hallazgos replantean las necesidades de los reptiles en cautividad, tanto a nivel de espacio como de enriquecimiento ambiental. De este modo ahora se empiezan a cuestionar ciertas prácticas tradicionales de alojamiento, manejo, transporte, comercio, trabajos de campo o experimentación.


Introducción

El avance de la etología y el estudio del comportamiento han permitido tener cada vez más información sobre no sólo la conducta de los reptiles sino sobre su capacidad de sentir y establecer criterios de decisión o umbrales de dolor. Todo ello tiene aplicación directa en el mantenimiento de estos animales en cautividad, pero también en los trabajos de campo y en el estudio del bienestar animal.

Este artículo pretende ser una recopilación bibliográfica de los conocimientos actuales respecto a la sintiencia y las distintas emociones en reptiles, sean confirmadas mediante estudios experimentales en etología o bien interpretadas a partir de evidencias científicas.

Denominación

El concepto de bienestar se relaciona con las experiencias vitales, por lo que el animal debe ser consciente de ello1. Así mismo, se define en términos de estados afectivos, descritos como sentimientos, emociones o estados de ánimo, que pueden incluir, entre otros, la felicidad, el miedo, la depresión y el dolor2,3.

La emoción puede definirse como una respuesta afectiva corta e intensa ante un evento que va asociada a cambios fisiológicos y que permite al animal desarrollar comportamientos que pueden ser críticos para su supervivencia, como encontrar recursos o evitar un peligro2.

Los estudios en el campo de la psicología evidencian la importancia de la cognición en la expresión de los estados emocionales2.El uso del término “emoción” en animales es frecuentemente considerado no-científico y asociado a una visión antropomórfica2. Sin embargo, en las últimas décadas, la sintiencia animal es un concepto que ha experimentado un notable desarrollo en el ámbito científico.

Si bien existen varias interpretaciones de este concepto, los autores del presente artículo se basan en adelante en la definición de Giménez-Candela 2018 y Lambert et al 20194,5, según los cuales se considera la sintiencia como la capacidad de sentir, percibir y experimentar dolor, sufrimiento, placer y también emociones.

Este concepto ya fue introducido en 1997 en el Tratado de Ámsterdam, el cual considera a todos los animales como seres sensibles y que sirvió como base para las normativas de los países europeos. Por otro lado, el mismo concepto está siendo incorporado por las legislaciones más modernas sobre protección animal, que definen a los animales como seres sintientes o dotados de sensibilidad física y psíquica.

Ejemplos de estas normativas son la reforma del Código Civil de Portugal6, el Código de Protección Animal de la región de Walon (Bélgica)7 así como también la reforma del código civil de Francia8. En España destacan las leyes de protección animal de la Comunidad de Madrid9 y la Comunidad de Cataluña10.

La palabra “sintiencia” está reconocida en el Diccionario Cambridge de lengua inglesa como sentience y está definida como la capacidad de experimentar sentimientos. En 2020, este concepto es también incorporado en Francia por el Diccionario Larousse adoptando la misma forma anglosajona sentience, de manera que se define como: “para un ser vivo, capacidad de sentir las emociones, el dolor, el bienestar y percibir de manera subjetiva su entorno y sus experiencias vitales”.

En España, el adjetivo “sentiente/sintiente” (que siente) aparece en la cuarta acepción de la entrada “sentir” del Diccionario Panhispánico de Dudas de la RAE. https://www.fundeu.es/recomendacion/sintiencia-termino-valido/

Interpretación científica

La comunidad científica reconoce que los animales tienen conciencia y estados afectivos. En la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia11 se declara que los animales tienen los sustratos neuroanatómicos, neuroquímicos, y neurofisiológicos de los estados de la conciencia además de la capacidad de exhibir conductas intencionales.

De manera general la sociedad acepta que los vertebrados son seres sintientes. Sin embargo, existe controversia sobre el grado en que los animales sienten emociones, utilizando la cognición para evaluar sus experiencias12.Respecto a los reptiles, aún en la actualidad, su capacidad de sentir no es comprendida ni aceptada del todo, en parte debido a su bajo metabolismo, su falta de expresiones faciales, la falta de estudios científicos y legislación específica y, no menos importante, debido a la distancia filogenética que existe entre reptiles y humanos5,13.

Los reptiles están dotados de un sistema nervioso y reflejos similares a los de otros vertebrados superiores y muestran un patrón de respuesta semejante ante el estrés emocional14.En reptiles, ante un estímulo estresante, también se activan mecanismos psiconeuroendocrinos −conductuales, neurológicos, endocrinos (mediados principalmente por la corticosterona) e inmunológicos−15,16 que afectaran de manera importante a sus emociones.

La última década ha representado un cambio drástico para el conocimiento sobre la complejidad social y cognitiva en vertebrados inferiores como los reptiles13,17. Para comprender el modo de interacción entre individuos, necesitamos abandonar la creencia de que sus comportamientos sociales son debidos únicamente a factores genéticos.Las primeras investigaciones asumían de manera general que los reptiles eran socialmente simples, primitivos y con limitada flexibilidad comportamental17. Posteriormente se otorgaron a factores de estrés (y en consecuencia mediante la medición de los niveles de corticosterona en sangre) un gran número de comportamientos emocionales estudiados.

A raíz de esto, algunos autores siguen defendiendo prácticas como la realización de amputaciones en animales sanos en estudios de campo. Éstas consisten en un sistema aplicado desde hace años en anfibios y reptiles de marcaje individual mediante un código numérico relacionado con el dedo amputado, o de toma de muestras de tejidos en reptiles y anfibios mediante mutilaciones digitales o caudales (Figura 1).

Figura 1. Momento de la amputación digital como sistema de toma de muestras en una rana (Pelophylax graphy), práctica normalmente realizada oficialmente incluso sin anestesia en anfifibios y reptiles salvajes.
Figura 1. Momento de la amputación digital como sistema de toma de muestras en una rana (Pelophylax graphy), práctica normalmente realizada oficialmente incluso sin anestesia en anfifibios y reptiles salvajes.

En su defensa, se publicó, por ejemplo, un estudio en la familia de saurios Scincidae argumentando que no se incrementan significativamente los valores de corticosterona tras las amputaciones digitales18.Sin embargo, en este estudio se obvia la posibilidad de afectación de resultados en estudios estadísticos por el dolor, distrés, angustia, sufrimiento, cambios conductuales (todas ellas alteraciones cognitivas que no tienen por qué modificar los niveles de corticosterona); o por la afectación sobre la locomoción, el riesgo de infección que puede conllevar esta práctica en cualquier animal o, incluso, por reducción del ratio de supervivencia19.

Para evitar todos estos inconvenientes, muy recientemente se han propuesto alternativas éticas a la mutilación utilizando métodos no invasivos para los trabajos y muestreos con fauna silvestre20.La medida cuantificativa del estrés, en consecuencia, es necesaria para entender la respuesta hormonal a una amenaza a la homeostasis del reptil16, pero resulta incompleta para entender otras conductas que derivan en emociones y modificaciones conductuales.

En consecuencia, estas asunciones sobre la simplicidad de los reptiles son inconsistentes debido a las emergentes evidencias de su capacidad para resolver tareas cognitivas, mostrar memoria a largo plazo, exhibir diferentes tipos de aprendizaje y demostrar variaciones intraespecíficas complejas, no sólo en tamaño y forma corporal y hábitos alimentarios, sino también en sistemas de apareamiento13,17.

A nivel etológico se están descubriendo actitudes o habilidades poco conocidas hasta ahora, como rasgos emocionales, estados de ansiedad, distrés, excitación, miedo, frustración, dolor, estrés y sufrimiento5.

Caracteristicas etológicas destacadas

En el siguiente recopilatorio bibliografico, presentamos los siguientes características comportamentales o respuestas fisiológicas descritas en reptiles según diversos autores (por orden alfabético):

Ansiedad

  • En algunos estudios con distintas especies como la tortuga moteada -Clemmys insculpta-21, iguana verde -Iguana iguana-14 y serpientes marinas22, se pone de manifiesto un incremento de la frecuencia cardíaca durante el manejo, lo cual es considerado por los autores como un signo de emoción.
  • En la tortuga Clemmys insculpta, se comprobó que los individuos experimentaban un aumento de la temperatura corporal debido únicamente al manejo, hecho que es congruente con la taquicardia detectada y que sugiere que las emociones y la conciencia existen en reptiles21.
  • Las tortugas de patas rojas (Chelonoidis carbonaria) mostraron diferencias de comportamiento al ser introducidas en un ambiente desconocido. Principalmente se observó un retraso en el inicio de la locomoción y una menor extensión del cuello, lo cual fue interpretado por los autores como que los individuos presentaban signos de ansiedad en respuesta a un entorno novedoso23.
Figura 2. Camaleón (Furcifer pardalis) macho con colores intensos, signo de bienestar en esta especie.
Figura 2. Camaleón (Furcifer pardalis) macho con colores intensos, signo de bienestar en esta especie.

Distrés/angustia

  • En un estudio realizado con anfibios y reptiles bajo condiciones de microgravedad en vuelos parabólicos24 se observó que no todos los animales reaccionaban de la misma manera incluso cuando presentaban morfología, ecología y evolución similar. Las distintas respuestas de comportamiento en estas condiciones tan inusuales fueron interpretadas en la revisión de Lambert et al. (2019) como signos de distrés en relación a la sintiencia o cognición5.
  • Se ha citado taquicardia postquirúrgica en pitón real (Python regius), lo que sustenta que experimentan dolor y/o distrés25.

Dolor

  • Dolor por sustancias químicas de presas: En un experimento se estudió la reacción aversiva del lagarto verde (Lacerta viridis) frente a los compuestos secretados por el insecto heteróptero Graphosoma lineatum. A parte de demostrar que las experiencias previas permiten el aprendizaje y, por tanto, desarrollar un comportamiento de evitación, se dedujo que algunas de las sustancias les producían dolor en los ojos y en el sistema respiratorio debido a su conducta tras el contacto con ellas (como frotarse los ojos o limpiarse la cabeza)26.
  • Mitigación del dolor tras el uso de analgésicos: La mejora comportamental ante el uso de fármacos analgésicos en tortuga boba (Caretta caretta) sería una confirmación indirecta del alivio de dolor ante estímulos nociceptivos27.
  • Modificaciones en la conducta alimentaria: Se ha observado en diversas especies una alteración en la conducta alimentaria tras una intervención quirúrgica como respuesta al dolor en pitón real (Python regius)25 y en galápago de Florida (Trachemys scripta elegans)28.
  • Librea de dolor en camaleones: En camaleón común (Chamaeleo chamaeleon), Romero (1985) señala que las coloraciones uniformes ligadas a procesos de debilidad o enfermedad concuerdan en líneas generales con el “color de sufrimiento” ya descrito en esta especie por Ramon y Cajal (1900)28,30, y deben tener relación con el sistema nervioso central y estar sujetas al control consciente del individuo. Así, el color en camaleones es un marcador indirecto de satisfacción y bienestar (Figura 7).

Frustración

  • Se realizó una encuesta a científicos especialistas en bienestar animal sobre el síndrome de Wobbler, asociado al morfotipo “spider” de pitón real (Python regius) y caracterizado por incoordinación de movimientos, bajo tono muscular y movimientos erráticos de cabeza y cuello. La mayoría de expertos percibieron un moderado-elevado impacto sobre el bienestar de los animales afectados, basado, según su opinión, en la frustración y el estrés que incapacita al animal para desarrollar conductas típicas de la especie (por ejemplo, la alimentación)30.
Figura 3. Instalación de mantenimiento y cría de serpientes siguiendo el método de ?Racks? o cajonesterrario apilados ofreciendo un mínimo espacio disponible a los animales.
Figura 3. Instalación de mantenimiento y cría de serpientes siguiendo el método de ?Racks? o cajonesterrario apilados ofreciendo un mínimo espacio disponible a los animales.
Figura 4. Reacción agresiva explosiva en consTerrarios de exposición de serpientes con un espacio demasiado limitado.
Figura 4. Reacción agresiva explosiva en consTerrarios de exposición de serpientes con un espacio demasiado limitado.

Interacción con el entorno

  • Las serpientes tienen necesidades espaciales muy superiores a las que se pensaba, incluso en el caso de las especies consideradas sedentarias, que se mantienen habitualmente mediante el sistema de “Racks” (Figura 2). En un trabajo realizado con diferentes especies de serpientes, se puso de manifiesto que la mayoría de individuos ampliaban la variedad de tipos de locomoción y adoptaban posturas rectilíneas o casi rectilíneas si disponían de espacio suficiente para ello31.
  • El enriquecimiento ambiental basado en la ecología y la historia natural potencia el desarrollo del comportamiento típico de la especie, afectando positivamente a su salud y bienestar. En diferentes estudios con serpientes −serpiente del maíz (Elaphe obsoleta)32 y serpiente gigante de Madagascar hocico de cerdo (Leioheterodon madagascariensis)33− se ha demostrado que los individuos pasan significativamente menos tiempo ocultándose en instalaciones dotadas de elementos complejos que les proporcionan un hábitat estimulante, que aquellos alojados en instalaciones sencillas (Figura 3).

Interacción social

  • Imprinting (o Troquelado): El imprinting no es simplemente un tipo de aprendizaje, sino que es el periodo de máxima sensibilidad o predisposición para que el aprendizaje producido quede definitivamente fijado al comportamiento del animal y a sus relaciones sociales futuras.

En camaleones del Yemen (Chamaeleo calyptratus), se ha descrito que un mismo individuo puede mostrar distintos colores en respuesta a estímulos sociales como dominancia y sumisión. Sin embargo se ha demostrado que estas respuestas, comportamientos y libreas se ven afectadas si el camaleón no pasa un período de imprinting durante los primeros 2 meses de su vida. Así, el aislamiento social a edad temprana puede alterar el desarrollo de estos camaleones al igual que ocurre en aves y mamíferos17.

  • Juego social: En la literatura se han descrito varios comportamientos de juego en diferentes especies de crocodilianos, como por ejemplo dos individuos juveniles de caimán negro (Melanosuchus niger) persiguiéndose el uno al otro o un alligator americano (Alligator mississipiensis) paseandose en el lomo de un individuo de mayor edad34.
Figura 5. Lagarto barbudo (Pogona vitticeps) adoptando posición de intimidación ante una situación que le provoca miedo.
Figura 5. Lagarto barbudo (Pogona vitticeps) adoptando posición de intimidación ante una situación que le provoca miedo.
Figura 6. Iguana común (Iguana iguana)en su sesión diaria de zarandeo, mordisqueo y juego con un muñeco de trapo.
Figura 6. Iguana común (Iguana iguana)en su sesión diaria de zarandeo, mordisqueo y juego con un muñeco de trapo.

Miedo

  • En un estudio sobre entrenamiento antidepredación en lagartos del Hierro (Gallotia simonyi) criados en cautividad para ser reintroducidos en el medio, los animales se escondieron la primera vez que vieron un modelo con apariencia de cernícalo, lo cual sugirió a los autores la exhibición de una respuesta innata de miedo (como forma de sintiencia ante elementos del ambiente) ante el depredador35.
  • En varios estudios sobre aversión olfativa en saurios, Paradis & Cabanac 2004 señalan que todos sus reptiles mostraron signos de estrés y miedo durante la manipulación36. Ante situaciones de miedo, el reptil puede huir o bien mostrar signos de amenaza e intimidación (Figura 4)

Placer

  • Placer sensorial: Algunas especies de saurios (Basiliscus vitattus, B. basiliscus, Eumeces schneideri, Mabuya multifasciata) mostraron una aversión olfativa aprendida, lo cual fue interpretado por los autores del estudio como indicativo de que los reptiles pueden experimentar placer sensorial36; la iguana verde (Iguana iguana) mostró preferencias entre estímulos sensoriales reflejando la existencia de placer sensorial37.
  • Satisfacción ante el Juego: Se ha descrito repetición voluntaria de comportamientos que aparentemente no reportan un beneficio inmediato al reptil tanto en cautividad (tortugas de caparazón blando (Trionyx triunguis) jugando con anillas de colores; o dragones de Komodo (Varanus komodoensis) interaccionando con objetos, pelotas o cajas38) como en libertad (cocodrilos marinos (Crocodilus porosus) dejándose arrastrar repetidas veces por olas de gran tamaño)34. Estos comportamientos incluyen interacción con objetos de diferente índole (pelotas, aros, cajas, bolsas, zapatos, flores, chorros de agua…) (Figura 5) o movimientos de locomoción y, son considerados como la base del juego que después se evidencian de modo más obvio en vertebrados superiores.

Conclusiones

Como hemos visto, existen evidencias fisiológicas, neuroanatómicas y comportamentales de que los reptiles son seres sintientes y capaces de sufrir. Así mismo, la literatura muestra que la capacidad de los reptiles para sentir emociones está cada vez más aceptada y utilizada en los estudios científicos.

Figura 7. La mezcla de especies compatibles (tortugas adultas y cocodrilianos) puede ser un tipo de enriquecimiento ambiental siempre que se conozca que sean compatibles y no se vean mutuamente como una amenaza.
Figura 7. La mezcla de especies compatibles (tortugas adultas y cocodrilianos) puede ser un tipo de enriquecimiento ambiental siempre que se conozca que sean compatibles y no se vean mutuamente como una amenaza.

Sin embargo, la mayor parte de la investigación llevada a cabo con reptiles no aborda aspectos como la cognición, la sintiencia, el enriquecimiento ambiental (Figura 6) en animales cautivos u otras áreas de trabajo relacionadas con el bienestar, que ya son prioritarias en mamíferos y aves5,40. No considerar este hecho puede hacer ignorar factores que representarían importantes sesgos en estudios científicos, alterando resultados e incluso comprometiendo deducciones estadísticas.

Considerando todo lo anteriormente expuesto, algunas de las prácticas tradicionales respecto al manejo (pej: amputaciones y mutilaciones digitales (Figura 1), mantenimiento en cautividad (pej: espacios demasiado pequeños o “racks” (Figura 2), experimentación ex situ (pej: no uso de anestesia adecuada) incluso estudios de campo en reptiles (pej: emisores, suturas, etc que afectan a la fisiología normal), generan cada vez más controversia.

Por este motivo, se considera necesario revisar los protocolos de actuación de biólogos, veterinarios, herpetólogos, manipuladores, conservadores, propietarios y naturalistas en general para adaptarlos a las últimas aportaciones científicas de este campo emergente y a una nueva visión más ética y responsable para con los reptiles.

Agradecimientos

Agradecemos especialmente la aportación de importantes datos bibliográficos a Clifford Warwick (Emergent Disease Foundation, Reino Unido) y Fernando Barroso–Barcenilla (Sociedad Española de Historia Natural).

A Joaquin Soler, Francisca Claravalls, Isabel Trimiño, Silvia Ortiz, Zuleika Alonso, Xavier Sanchez y Moises Valls por su colaboracion en las pruebas y mejoras de enriquecimiento ambiental en el CRARC.

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