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Parvovirosis canina desde una visión cercana

Resumen breve

Este artículo tratará sobre el Virus del Parvovirus Canino (CPV), una de las enfermedades infecciosas más frecuentes y peligrosas. Se expone la historia y etiología del virus, para entenderlo desde una perspectiva más cercana y se centrará especialmente en la parte práctica, desde que se recibe la llamada de un paciente con síntomas compatibles con parvovirus, hasta que finaliza el caso. Se tratarán los protocolos que se deben llevar a cabo en la recepción del paciente, la hospitalización…

Resumen

Este artículo tratará sobre el Virus del Parvovirus Canino (CPV), una de las enfermedades infecciosas más frecuentes y peligrosas.

Se expone la historia y etiología del virus, para entenderlo desde una perspectiva más cercana y se centrará especialmente en la parte práctica, desde que se recibe la llamada de un paciente con síntomas compatibles con parvovirus, hasta que finaliza el caso.

Se tratarán los protocolos que se deben llevar a cabo en la recepción del paciente, la hospitalización y la recuperación, además de los protocolos de prevención y protección a realizar frente al virus.

Introducción

HISTORIA

Los primeros casos de CPV datan de mediados de la década de los 70, donde se describe de forma simultánea en Europa, América y Australia, la aparición de una enfermedad digestiva infecciosa en perros.

También, en las mismas fechas, se denominó a la forma miocárdica del virus como síndrome de la muerte súbita del cachorro. Se catalogó de pandemia y fue la primera gastroenteritis infecciosa canina conocida.

Su rápida extensión se debe a su alta resistencia en el ambiente y su alta tasa de excreción vírica, sumado a una población canina desprotegida ante este tipo de virus.

Las primeras vacunas ante el parvovirus canino salieron al mercado a finales de los 70 frenando su extensión y mortalidad. El rápido desarrollo y producción de esta vacuna se debe a que el CPV proviene de una mutación del Virus de la Panleucopenia Felina (FPV), también de la familia de los parvoviridae.
Además, el CPV también se ha descrito en coyotes, lobos, zorros y otros animales salvajes.

ETIOLOGÍA

Existen varias cepas del parvovirus canino (CPV):

  • CPV-1 o tipo I: ya extinto, cursaba enfermedad leve aunque se asoció a reabsorción fetal y abortos.
  • CPV-2 o tipo 2: también extinto como tal. De esta cepa surgieron varios subtipos que siguen presentes actualmente. Cursaba con enfermedad intestinal grave y era altamente contagioso, características que heredan los subtipos originados a partir de esta cepa y que añaden un mayor potencial patógeno.
  • CPV-2a, CPV-2b y CPV-2c: difieren en pocos aminoácidos respecto al CPV-2 y están activas en el presente. Estas cepas, según estudios, son capaces de infectar felinos, cursando enfermedad. Estudios epidemiológicos arrojan datos que parecen indicar un cuadro clínico más severo en animales adultos, pese a estar correctamente vacunados.

PATOGENIA

La variante miocárdica es poco frecuente ya que la mayoría de cachorros adquieren inmunidad con el calostro en sus primeros días de vida.

El CPV se multiplica inicialmente en la orofaringe durante los 2 primeros días de infección, sin signos.

Al tercer día pasa a infectar linfocitos, aquí se observan los primeros signos de la enfermedad. Puede aparecer hipertermia y linfopenia. En este punto de la infección comienza la excreción vírica.

Entre 3 y 5 días después de la infección, se instala la viremia y pasa a infectar el sistema digestivo. Aparecen síntomas gastrointestinales.

En los días 5 y 6 de infección se da el pico de excreción del virus.

Cuando el sistema digestivo es infectado, el CPV destruye las células de las criptas intestinales, lo cual causa pérdida de epitelio, destrucción de las vellosidades intestinales y síndrome de malabsorción asociada. La destrucción de estas células genera linfopenia y en casos más graves, panleucopenia.

La respuesta inmunitaria del animal infectado aparece en los primeros 7 días, la velocidad de respuesta inmunitaria es clave en el pronóstico de la enfermedad. El paciente que supera la enfermedad del CPV queda inmunizado de por vida.

Métodos de prevención

La mejor prevención es una correcta vacunación del animal.

Los cachorros tienen inmunidad maternal gracias al calostro. Esta dura hasta las 8 semanas, y sigue interfiriendo con las vacunas hasta la semana 12, lo cual deja un lapso de 4 semanas que el sistema inmunitario del cachorro es más sensible a la infección. Este periodo se llama agujero inmunitario o inmunity gap.

Para la vacuna del parvovirus se recomienda empezar a las 6 semanas y repetirse a las 8, 12 y 16 semanas.

Existen además en el mercado vacunas con la variante CPV-2b.

También es recomendable evitar el contacto del cachorro con otros animales hasta que termine la pauta vacunal ya que, al ser un virus de carácter pandémico, sin anticuerpos efectivos ante el CPV es muy probable que pueda infectarse en zonas o ambientes con muchos animales.

La higiene y la información al propietario de un cachorro sobre los peligros de no tomar una serie de medidas higiénicas antes de terminar el periodo vacunal son cruciales.

Contagio

El CPV es un virus altamente contagioso que principalmente afecta a cachorros y perros sin vacunar, aunque puede ser contraído incluso por un perro adulto debidamente vacunado.

Según estudios laboratoriales, 1g de materia fecal tras una infección aguda contiene 100.000.000.000 partículas infecciosas de CPV, teniendo en cuenta que la dosis mínima podría ser de 100 partículas para infectar a un animal, uno puede hacerse una idea de su potencial transmisor.

En el caso del CPV no existe transmisión transplacentaria.

Existe mayor riesgo con determinadas razas, en las que su sistema inmunitario no responde ante el CPV. Es el caso de Rottweiler, Dóberman, American Pitbull Terrier, American Staffordshire, Labrador, Pastor Alemán y Springer Spaniel Inglés.

El virus se excreta vía fecal y se contagia por vía oronasal, ambiental o directa con superficies contaminadas.

Como se comenta anteriormente, la tasa de excreción del virus es muy elevada, con lo cual, los deshechos de un animal contagiado por parvovirus son un foco de infección de riesgo muy alto, por lo tanto se deben manejar con la mayor precaución posible y eliminarlos tomando unas medidas de seguridad especiales para evitar su diseminación en el centro veterinario y en ambientes externos al mismo.

Las personas se pueden convertir en perfectos vectores si no se siguen una serie de protocolos higiénicos a la hora de tratar con pacientes infecciosos.

Actuación frente a la presencia de un posible infecctado de cvp: Recepción del paciente

En el momento en que se recibe la llamada de un propietario con una mascota que tiene síntomas compatibles con CPV, se debe avisar a todo el personal y adecuar la hospitalización, consulta y pasillos por donde vayan a pasar. El uso de coberturas de superficies y EPIs es crucial en la recepción hospitalaria del paciente. El clínico que vaya a atender la consulta ha de estar preparado para recibirlo cuando llegue al centro y para reducir la exposición en áreas comunes.

Al propietario, se le deben proporcionar EPIs al llegar al centro para evitar la diseminación del virus por zonas comunes y recomendar que limpie las superficies de su casa a conciencia, especialmente donde habite su mascota. Se debe preguntar si convive con más animales y avisar de lo contagioso que es el CPV, para que además avise a sus contactos más cercanos que posean mascota.

SÍNTOMAS

En su forma entérica sus síntomas son:

  • Diarrea, frecuentemente hemorrágica y profusa. Tiene un olor muy característico, parecido al hierro debido a la sangre.
  • Vómitos.
  • Deshidratación asociada.
  • Apatía.
  • Anorexia.
  • Hipoglucemia asociada.
  • Hipertermia e hipotermia.
  • Dolor abdominal.
  • Hipovolemia.
  • Septicemia.
  • Pérdida de peso acelerada.
  • Letargo.
  • Linfadenomegalia.

También se pueden encontrar complicaciones secundarias durante el proceso patológico:

  • Intususcepción: invaginación de un segmento intestinal dentro de otro segmento.
  • Endotoxemia: endotoxinas en la corriente sanguínea.
  • Coagulación intravascular diseminada.

EXPLORACIÓN Y PRUEBAS A REALIZAR

Se debe hacer una anamnesis completa incluyendo el peso anterior en caso de ser un paciente nuevo o remitido, los síntomas evidentes presentados hasta la fecha y desde cuando, y la información acerca de las vacunas administradas hasta la fecha.

El método más común y conveniente de diagnóstico es mediante un test rápido ELISA con materia fecal del paciente. Es importante hacerlo cuando hay sospecha para ubicarlo en la sala de hospitalización adecuada y avisar al propietario de todo lo que conlleva y puede acarrear la enfermedad.

En la exploración se pueden identificar los síntomas compatibles que presentan de la siguiente forma:

  • La palpación abdominal junto a la frecuencia respiratoria y cardíaca ayudarán a determinar el grado de dolor. La presencia de taquipnea, taquicardia y abdomen en tabla indican un grado de dolor abdominal alto.
  • Las pruebas de imagen se hacen necesarias (radiografía y ecografía abdominal) para comprobar la motilidad del intestino, el contenido estomacal y la inflamación del sistema digestivo, así como para descartar la presencia de una intususcepción como complicación asociada.
  • El estado mental puede ayudar a determinar si presenta hipoglucemia; si el animal no ha comido en las últimas horas o ha regurgitado y se ve débil, estuporoso o comatoso, sería conveniente realizar un test de glucemia. Una glucemia por debajo de 50 mg/dl es peligrosa y se debe corregir lo antes posible.
  • El tiempo de rellenado capilar aumentado, hipotensión, taquicardia, deshidratación mayor al 5 %, pueden determinar la presencia de shock hipovolémico, siendo recomendable añadir una ecocardiografía rápida para confirmarlo y saber si el paciente sería respondedor de fluidos o tiene un síndrome de hipoperfusión por otra causa (Figura 1).
Figura 1. Comparación de un corazón en corte transversal normovolémico (izquierda) y uno hipovolémico (derecha).
Figura 1. Comparación de un corazón en corte transversal normovolémico (izquierda) y uno hipovolémico (derecha).
  • Se tomará muestra de sangre para analítica completa con ionograma, bioquímica y hemograma.
    • En el hemograma se podrá observar principalmente un leucograma de estrés con leucopenia, linfopenia y anemia. El hematocrito indicará si necesita una transfusión de sangre y se debe controlar a diario en los casos con diarreas sanguinolentas abundantes.
    • En la bioquímica se busca descartar otras patologías a nivel hepático, pancreático o renal.
    • El ionograma pondrá de manifiesto cualquier desequilibrio electrolítico, en el caso de que el paciente necesite suplementación.
  • Examen coprológico microscópico para descartar la presencia de parasitosis intestinal que pudiera agravar el cuadro de viremia.

Manejo hospitalario

PROTOCOLOS DE HIGIENE

Estos protocolos consisten en:

  • Disponer de una zona de infecciosos donde sólo entren las personas estrictamente necesarias y que estas no traten con los pacientes no infecciosos.
  • Usar un par de guantes de exploración distintos con cada paciente.
  • Bata desechable para cada paciente.
  • Calzas y gorro desechables para la zona de infecciosos.
  • No cruzar material e instrumental entre zonas infecciosas y no infecciosas.
  • Desinfección desuperficies y cabinas con alta frecuencia utilizando soluciones viricidas o en su defecto con hipoclorito de sodio al 1 % (lejía).
  • Especialmente cuando se trate con cachorros, utilizar guantes de exploración con cada paciente.
  • Utilizar fundas en ecógrafos, bombas de infusión, monitores y demás instrumental de diagnóstico.

El CPV es uno de los virus más resistentes, aguanta temperaturas extremas y pueden llegar a vivir hasta 6 meses en superficies. Es especialmente importante que los residuos biológicos que pueda generar un paciente infectado se eliminen de forma segura ya que en ambientes naturales como parques y jardines también puede habitar con mucha facilidad. Existen empresas de limpieza de residuos biológicos y contagiosos que los eliminan de forma segura, mediante el método de cremación.

TRATAMIENTO HOSPITALARIO

El tratamiento hospitalario consta principalmente de fluidoterapia con una solución isotónica cristaloide como el Ringer lactato (alcalinizante) combinado con coloides en bolos de 5 ml/kg teniendo controladas las constantes durante los minutos posteriores a los bolos. Se busca reponer las pérdidas de las últimas 4-6 h.

A continuación, se administrará la fluidoterapia a volumen de mantenimiento para compensar las pérdidas constantes causadas por vómitos y diarrea. El volumen de mantenimiento se puede calcular con la siguiente fórmula:

Volumen mantenimiento: (Kg x 30 + 70) / 24

Guiándose por el resultado del ionograma, se suplementan los fluidos en base a las necesidades del paciente y se irá controlando cada 24 h el resultado de la analítica para decidir si se suprime la suplementación del tratamiento o se continua con ella.

Los fármacos a administrar son similares a los de una gastroenteritis no infecciosa, ya que los síntomas gastrointestinales que provoca el parvovirus son los mismos. Pueden variar según criterio veterinario.

Normalmente son:

  • Antibioterapia:
    • Metronidazol.
    • Amoxicilina-clavulánico.
    • Cefalosporinas de 1ª generación.
    • Se utilizan 2 antibióticos, el metronidazol que actúa a nivel gástrico y se añade uno de amplio espectro para controlar la translocación de bacterias intestinales y evitar una neutropenia grave.
  • Antieméticos:
    • Metoclopramida.
    • Maropitant.
    • Ondansetron.
    • En el caso de la metoclopramida, tiene acción procinética, teniendo en cuenta que puede provocar una intususcepción, donde el pronóstico se complica ya que necesitaría de intervención quirúrgica estando ya en un estado grave. Es recomendable hacer una ecografía abdominal rápida (A-Fast) a diario controlando que haya motilidad intestinal.
    • El maropitant es un fármaco de elección segura, ya que además de cortar los vómitos y las náuseas, se ha demostrado que tiene un efecto analgésico a nivel visceral. Siempre y cuando no exista patología hepática.
    • El ondansetrón no presenta desventajas y ayuda a controlar los vómitos y náuseas. Controlar las náuseas es un paso fundamental en el proceso del parvovirus ya que de esta forma pueden volver a tener apetito y empezar a comer por sí mismos.
  • Protectores gástricos:
    • Omeprazol.
    • Ranitidina.
    • Con un protector gástrico se disminuye la cantidad de ácido gástrico producido y previene úlceras estomacales. Además, estimula el movimiento del alimento a través del sistema digestivo.
  • Analgesia:
    • Buprenorfina.
    • Lidocaína en CRI (infusión continúa).
    • Se administra analgesia para reducir el dolor visceral. Las gastroenteritis provocadas por el CPV son muy dolorosas y controlar ese dolor es fundamental para el estado anímico del paciente y su recuperación.
  • Antivirales:
    • Interferón omega felino 2,5 mill Ui/kg durante 3 días.
    • Se describe el uso de este antiviral por la similitud del CPV con el FPV. Se administra en cachorros de más de un mes y reduce la mortalidad y los signos clínicos.

ALIMENTACIÓN

  • Necesidades calóricas. El soporte nutricional es crucial para cualquier paciente en su recuperación. Si se mantiene un periodo prolongado de inanición pueden aparecer una serie de alteraciones metabólicas como reducción de gasto cardíaco, catabolismo proteico o hipotermia. En los pacientes hospitalizados con CPV se debe tener especial consideración en sus necesidades nutricionales, ya que lo normal con su cuadro sintomatológico es que no quieran comer. Por ello, se calcula el requerimiento de energía en reposo (RER), para poder suministrarle la cantidad de alimento necesaria para sus necesidades. Se utiliza la siguiente fórmula para animales con peso inferior a 2 kg y superior a 30 kg:
    RER = 70 x (peso corporal en kg) 0.75
    Para animales de con pesos superior a 2 kg e inferior a 30 kg se utiliza la siguiente fórmula:
    RER = (30 x peso corporal en kg) + 70
    Debido al estado del paciente se corre el riesgo de generar un síndrome de retroalimentación, patología potencialmente fatal que se da cuando se realimenta de forma artificial y que altera líquidos y electrolitos debido a variaciones hormonales y metabólicas, podrían presentar complicaciones neurológicas, hematológicas, cardiológicas, neuromusculares y pulmonares, hecho por el cual se recomienda empezar la pauta de alimentación con el 25 % del RER el primer día y evaluar tolerancia. Si la tolerancia es positiva aumentar un 25 % más cada día reevaluando la tolerancia a la nueva dosis.
    También se puede aplicar el RER en tercios, haciendo tomas con un 33,3 % de la dosis y aumentando progresivamente de igual forma que en el anterior método.
  • Nutrición enteral. En los casos en los que el paciente no come por sí mismo, se puede colocar una sonda de alimentación nasogástrica para nutrición enteral, de esta forma se puede administrar su dosis recomendada de alimentación diaria y además, vaciar contenido estomacal y aliviar molestias y náuseas manualmente.
    Esta técnica de alimentación forzada usualmente se utiliza cuando el paciente ha agotado sus reservas de glucógeno, lo cual ocurre alrededor de 24/48 h de inanición.
    Su colocación necesitará de una radiografía abdominal para comprobar su correcta ubicación en el estómago.
    En el mercado existen productos alimenticios líquidos a razón de 1 kcal/ml o 1.5 kcal/ml fabricados expresamente para este tipo de alimentación.

CONTROLES SERIADOS

  • Control mediante imagen. Es recomendable pautar controles diarios mediante ecografías de abdomen para comprobar la motilidad de asas intestinales y controlar la aparición de cualquier complicación a nivel gastrointestinal como intususcepciones o úlceras.
  • Control bioquímico y hematológico. También es recomendable llevar a cabo un exhaustivo control a nivel hematológico debido a que la enfermedad puede alterar gravemente la serie blanca y roja del hemograma.

A nivel bioquímico toman especial importancia los iones de cara a suplementar su tratamiento de fluidoterapia con KCl en caso de ser necesario y la glucosa, ya que también es posible que se necesite suplementación con dextrosa.

Pautas al alta

Respecto al centro veterinario se debe desinfectar el área donde haya estado hospitalizado junto al material utilizado con soluciones viricidas o hipoclorito de sodio durante 3 días y dejar en cuarentena un mínimo de 14 días. Es recomendable complementar con desinfección por vía aérea con microdifusores moleculares de aerosol biocida en los puntos críticos.

El propietario también deberá hacer guardar cuarentena al animal hasta que pasen los 14 días de la infección y a continuación emplear unos protocolos de prevención estrictos, que consisten en no relacionar a su mascota con otros animales durante 2 semanas y llevar en el paseo una solución de agua con hipoclorito de sodio al 1 % para desinfectar la zona donde el paciente recuperado haga sus deposiciones. También deberá evitar parques durante ese periodo en pro de no expandir el virus.

Conclusión

Desde su nacimiento, el CPV ha sido catalogado de pandemia y a día de hoy, sigue activo. Seguir estrictamente los protocolos de prevención e higiene es la única forma de combatir al virus y llegar a su extinción. Cuando la actuación de un paciente requiere de atención hospitalaria puede influir en la expansión del virus. Un correcto manejo hospitalario con pacientes de este tipo influye en gran medida en su recuperación y unas correctas pautas al alta del paciente, contiene la infección y evita su expansión con carácter epidemiológico.

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