Dermatosis endocrinas
Resumen breve
En algunos perros con endocrinopatías, las alteraciones dermatológicas constituyen los primeros signos clínicos percibidos por los tutores. La pérdida de pelaje no asociada a la muda estacional debe alertarnos sobre la presencia de una alopecia no pruriginosa y motivar la evaluación del paciente tanto desde el punto de vista endocrinológico como dermatológico. El objetivo de este capítulo es brindar una visión general de la aproximación clínica sobre todo con el fin de diferenciar…
Índice de contenidos
Introducción
En algunos perros con endocrinopatías, las alteraciones dermatológicas constituyen los primeros signos clínicos percibidos por los tutores. La pérdida de pelaje no asociada a la muda estacional debe alertarnos sobre la presencia de una alopecia no pruriginosa y motivar la evaluación del paciente tanto desde el punto de vista endocrinológico como dermatológico. El objetivo de este capítulo es brindar una visión general de la aproximación clínica sobre todo con el fin de diferenciar entre pacientes con endocrinopatías y aquellos con trastornos dermatológicos primarios. Se abordarán las principales endocrinopatías asociadas a este tipo de presentación clínica, incluyendo el hipotiroidismo (HT), el síndrome de Cushing (SC), el hiperestrogenismo y el hiposomatotropismo.Para un análisis más detallado de cada una de estas enfermedades endocrinas, se recomienda consultar el manual práctico de endocrinología clínica en el perro EditorialMultimédicaEdiciones Veterinarias (2024) escrito por el autor.
Hipotiroidismo
Etiología
El HT se define como el estado clínico resultante de una producción insuficiente de las hormonas tiroideas tiroxina (T4) y triyodotironina (T3). La síntesis y secreción de estas hormonas dependen del funcionamiento integrado y adecuado del eje hipotálamo–hipófisis–tiroides; en consecuencia, una alteración anatómica o funcional en cualquiera de los niveles de este eje puede conducir al desarrollo de HT. Desde el punto de vista etiológico, el HT se clasifica en primario, secundario o terciario, según el sitio de origen del trastorno. El HT primario se origina en la glándula tiroides, mientras que el secundario y el terciario se asocian a disfunciones hipofisarias e hipotalámicas, respectivamente. De acuerdo con la edad de presentación puede ser congénito o adquirido. En el perro, aproximadamente el 95 % de los casos de HT adquirido corresponden a formas primarias. Las formas centrales (secundarias y terciarias) son infrecuentes y se asocian principalmente a alteraciones hipofisarias, como neoplasias, o a procedimientos quirúrgicos, entre ellos la hipofisectomía. El HT primario adquirido se asocia, en la mayoría de los casos, con la destrucción progresiva del parénquima tiroideo, siendo la tiroiditis linfocítica crónica la etiología más frecuente. En el resto de los casos, la enfermedad se atribuye a la atrofia idiopática de la glándula tiroides, condición que probablemente represente la fase final de la tiroiditis linfocítica. Esta patología se observa con mayor frecuencia en perros de raza pura de edad media, particularmente de tamaño mediano a grande. La edad promedio al momento del diagnóstico es de aproximadamente 7 años, aunque las razas con mayor predisposición a desarrollar tiroiditis linfocítica crónica tienden a presentar la enfermedad a una edad más temprana. Existen, además, causas menos frecuentes en el perro adulto que deben ser consideradas dentro del diagnóstico diferencial (Figura 1).

En el HT congénito , la forma de presentación más frecuente corresponde al HT primario, asociado a una alteración directa de la glándula tiroides. Dentro de este grupo, la causa más común es la dishormonogénesis , cuya manifestación clínica característica es la presencia de bocio. Otra causa de HT congénito primario, pero sin desarrollo de bocio, es la alteración en el desarrollo de la glándula tiroides, que incluye entidades como la disgenesia tiroidea (agenesia o hipoplasia) y la ectopia tiroidea. Desde el punto de vista clínico, estas formas pueden ser difíciles de diferenciar del HT congénito de origen hipofisario, el cual también cursa sin bocio como consecuencia de una deficiencia en la secreción de TSH. Ambas formas de HT congénito sin bocio han sido descritas de manera excepcional en perros. La disgenesia tiroidea se ha reportado en dos Deerhound escoceses y en un perro mestizo, mientras que el HT hipofisario congénito se ha documentado en Schnauzer Gigantes, un Bóxer y un Perro de Aguas Portugués. Si bien el HT hipofisario congénito también se ha descrito en el Ovejero Alemán, el Lobo de Saarloos y el Perro Lobo Checoslovaco, asociado a mutaciones del gen LHX3, en estas razas no se presenta como una entidad aislada, sino como parte de un síndrome endocrino más amplio.
Signos clínicos
La deficiencia de hormonas tiroideas se manifiesta mediante signos clínicos de carácter multisistémico; sin embargo, las alteraciones metabólicas y dermatológicas suelen ser las más frecuentes y representativas. Con menor frecuencia, pueden observarse signos neuromusculares, cardiovasculares y reproductivos (Tabla 1).
Tabla 1. Signos clínicos.
| Sistema | Signos |
|---|---|
| Metabólicos | Letargo Disminución actividad física Tendencia a aumentar peso Tendencia al apetito reducido Intolerancia al frio |
| Dermatológicos | Pelaje opaco seco y deslucido que infrecuentemente progresa a alopecia no pruriginosa Piel gruesa y fría Seborrea seca |
| Cardiovasculares | Bradicardia Bloqueos sinusales y auriculoventriculares |
| Neuromusculares | Ataxia vestibular Parálisis de nervios periféricos Megaesófago Parálisis laríngea |
| Reproductivos | Anestro Perdida de la libido Ginecomastia Galactorrea |
Los signos clínicos metabólicos más frecuentes del HT son la letargia y la disminución de la actividad, siendo uno de los motivos de consulta más comunes (Figura 2).

En cuanto a las manifestaciones dermatológicas, si bien la alopecia bilateral simétrica no pruriginosa, que respeta la cabeza y las porciones distales de las extremidades, ha sido clásicamente descripta como característica, este hallazgo es altamente infrecuente en el marco de Hipotiroidismo. Habitualmente, el pelaje se presenta opaco, seco y deslucido (Figura 3)con progresión a alopecia localizada principalmente en la cola (Figura 4) puente nasal (Figura 5) y cuello, siendo rara la alopecia troncal completa (Figuras 6).




En estadios crónicos puede observarse hiperpigmentación cutánea. Las piodermias secundarias y las infecciones por Malassezia no son hallazgos habituales, lo que puede dificultar el diagnóstico, especialmente en el contexto de enfermedades no tiroideas. Desde el punto de vista cardiovascular, aproximadamente el 15 % de los perros con HT puede presentar alteraciones durante el examen físico. Se han descripto cambios electrocardiográficos como bloqueos auriculoventriculares de primer y segundo grado, bajo voltaje de la onda R e inversión de la onda T. En el ecocardiograma puede observarse una leve disminución de la fracción de acortamiento. A pesar de ello, la insuficiencia cardíaca clínica es poco frecuente, salvo en casos con trastornos significativos de la conducción. Las alteraciones neuromusculares no muestran una relación causal directa con el HT. La evidencia disponible no demuestra una asociación consistente, y estudios experimentales en perros tiroidectomizados no han logrado reproducir estos signos. Asimismo, la terapia con levotiroxina rara vez los revierte, por lo que suelen considerarse enfermedades concurrentes. En el ámbito reproductivo, el HT se ha asociado experimentalmente con partos prolongados, aumento de la mortalidad perinatal y disminución de la fertilidad en la perra. En el macho, el HT se identifica en aproximadamente el 5 % de los casos de infertilidad, por lo que representa una causa poco frecuente, aunque debe considerarse dentro del diagnóstico diferencial, especialmente en machos que presentan galactorrea. En la mayoría de los libros se incluyen imágenes o fotos de animales con hipotiroidismo clínicamente severo. Sin embargo, durante la progresión de la enfermedad, en las fases iniciales, las manifestaciones clínicas pueden ser muy sutiles e imperceptibles (Figura 7)hasta que con el paso del tiempo pueden llegar a ser las típicas lesiones asociadas con la enfermedad.

En las formas congénitas de HT el retraso en el crecimiento desproporcionado constituye un signo clínico característico, al que se suman las mismas alteraciones clínicas observadas en las formas adquiridas del adulto (Figura 1.8).

Alteraciones en las analíticas
Una vez reconocidos los signos clínicos compatibles con HT, el abordaje diagnóstico inicial puede apoyarse en los hallazgos del hemograma y la bioquímica sérica. La confirmación diagnóstica se obtiene mediante la determinación de las concentraciones basales de T4 total, T4 libre y TSH. No se recomienda la evaluación de hormonas tiroideas en ausencia de una sospecha clínica sólida, ni como parte de estudios de rutina, en animales hospitalizados o bajo tratamiento farmacológico (por ejemplo, con glucocorticoides), ya que estas situaciones pueden conducir a interpretaciones erróneas y sobrediagnóstico. En aquellos casos en los que los resultados hormonales basales resulten ambiguos, pueden emplearse pruebas dinámicas, como la estimulación con TRH o TSH o de estar disponible el método gold standard: la gammagrafía.
Hematología y bioquímica sanguínea
La anemia se observa en aproximadamente el 40 - 50 % de los perros con HT y suele ser leve y no regenerativa, siendo infrecuente que el hematocrito descienda por debajo del 25 %. La hipercolesterolemia es un hallazgo bioquímico frecuente, de intensidad moderada a severa, y se presenta en alrededor del 80 % de los casos. La hipertrigliceridemia puede observarse con menor frecuencia y se asocia principalmente a cuadros de HT severo. Asimismo, pueden detectarse incrementos leves e inespecíficos de las enzimas hepáticas, principalmente de la fosfatasa alcalina sérica y la gamma-glutamil transferasa. El aumento de la creatinina es generalmente leve y se observa en aproximadamente el 30 % de los perros, como consecuencia de la disminución de la tasa de filtración glomerular. Alteraciones electrolíticas, como hiponatremia e hiperkalemia, también pueden estar presentes y se relacionan con la interacción de la actividad de la bomba sodio–potasio (Tabla 2).
Tabla 2. Alteraciones laboratoriales.
| Analíticas | Signos |
|---|---|
| Hemograma | Anemia |
| Bioquímica | Hipercolesterolemia Hipertrigliceridemia Elevación de enzimas hepáticas Elevación de creatinina Hiponatremia e hiperkalemia |
Síndrome de Cushing
El síndrome de Cushing (SC) es un término genérico que engloba diferentes síndromes clínicos causados por la exposición crónica a niveles elevados de esteroides (endógenos y exógenos) con actividad glucocorticoide (Figura 1.16). En el momento del diagnóstico, la mayoría de los perros con SC son mayores de 6 años, y el 75 % son mayores de 9 años con una edad media de presentación entre 8.6-11.7 años. El autor describió un cachorro con SC ACTH-dependiente (ACTHd) ocasionado por un adenoma pituitario de células de Crooke’s (Teyssandier et al., 2023).
Las causas del SC y su clasificación se muestran a continuación:
- Síndrome de Cushing natural o espontaneo
- Dependiente de ACTH
- Hipercortisolismo dependiente de la hipófisis (PDH)
- Síndrome de ACTH ectópica
- Independiente de ACTH
- Hipercortisolismo dependiente de adrenal (ADH)
- Expresión de receptores aberrantes
- Dependiente de ACTH
- Síndrome de Cushing iatrogénico
Dependiente de ACTH
PDH
La mayoría de los adenomas hipofisarios en el perro derivan del linaje corticotropo y constituyen la principal causa del SC dependiente de ACTH, representando aproximadamente el 80 - 85 % de los casos (Figura 9).

Cerca del 70 % de estos tumores se originan en la adenohipófisis y el resto en la pars intermedia. Desde el punto de vista histopatológico, los tumores hipofisarios se clasifican en adenomas, adenomas invasivos y carcinomas, reservándose este último término únicamente para aquellos casos con evidencia de metástasis dentro o fuera del sistema nervioso central. Asimismo, se ha descrito la hiperplasia hipofisaria como una etapa previa al desarrollo del adenoma. Dado que el pronóstico y la elección terapéutica dependen en gran medida del tamaño tumoral, estas neoplasias también se clasifican como microtumores o macrotumores. Debido a la variabilidad morfológica entre razas, el tamaño hipofisario no se evalúa mediante medidas absolutas, sino a través del índice hipófisis/cerebro (ratio P/B), determinado mediante tomografía computada o resonancia magnética
SC ectópico
En este contexto, la producción de ACTH proviene de una fuente extrahipofisaria. Se han documentado casos asociados a carcinoma hepático, tumores pancreáticos y mesentéricos, así como producción ectópica de ACTH a nivel intraadrenal, particularmente en feocromocitomas.
Independiente de ACTH
ADH
Los tumores adrenocorticales funcionales productores de glucocorticoides representan aproximadamente el 15 - 20 % de los casos de SC en el perro (Figura 10).

En la mayoría de los pacientes, la presentación es unilateral, con secreción autónoma de glucocorticoides, lo que genera un marcado feedback negativo y conduce a la atrofia funcional y morfológica tanto del tejido adrenal sano remanente como de la glándula adrenal contralateral. La afectación bilateral es menos frecuente, con una incidencia estimada del 7 - 14 %.La mayoría de estos tumores corresponden a carcinomas adrenocorticales (63 - 75 %).Finalmente, algunos tumores adrenocorticales funcionales presentan una estereidogenesis aberrante, pudiendo secretar otros esteroides además de glucocorticoides, como progesterona, 17-hidroxiprogesterona o desoxicorticosterona, los cuales también pueden dar lugar a un cuadro clínico compatible con SC.
Receptores aberrantes
En medicina humana se ha demostrado la presencia de receptores funcionales aberrantes en la corteza adrenocortical, acoplados a la estereidogenesis. Entre ellos se incluyen receptores para el polipéptido inhibidor gástrico (GIP), catecolaminas, vasopresina, serotonina y hormona luteinizante, cuya activación puede inducir la secreción inapropiada de glucocorticoides. En medicina veterinaria, la evidencia es limitada; hasta el momento se ha reportado de forma aislada un caso de SC inducido por la ingesta de alimentos, asociado a la expresión aberrante de receptores para GIP.
Signos clínicos
Los pacientes pueden desarrollar una amplia variedad de signos clínicos como consecuencia de las múltiples acciones del cortisol. Sin embargo, no es infrecuente encontrar animales con manifestaciones clínicas leves, que no presentan el cuadro clásico del SC canino. La variabilidad en la presentación clínica depende del tiempo de evolución de la enfermedad, del grado de hipercortisolismo y de la sensibilidad individual de los tejidos al exceso de cortisol (Tabla 3).
Tabla 3. Signos clínicos.
| Sistema | Signos |
|---|---|
| Metabólicos | Poliuria-Polidipsia Polifagia Distensión abdominal |
| Dermatológicos | Pelaje opaco seco y deslucido que progresa a alopecia no pruriginosa. Piel fina e inelástica Seborrea seca |
| Cardiovasculares | Jadeo Hipertensión arterial sistémica |
| Neuromusculares | Debilidad generalizada |
| Reproductivos | Anestro Perdida de la libido |
La poliuria–polidipsia es uno de los signos más fácilmente reconocidos por los tutores, no solo por el aumento en la ingesta de agua y el volumen urinario, sino también por la presencia de nicturia, polaquiuria y, en algunos casos, periuria. Otro signo frecuentemente identificado es el aumento del apetito, que se manifiesta como polifagia o apetito voraz, con conductas como la búsqueda activa de alimento o el robo de comida, atribuible a la acción directa de los glucocorticoides sobre el sistema nervioso central. Los glucocorticoides han sido implicados en la regulación del ciclo del pelo, de las glándulas sebáceas y tejido conectivo El exceso de lo glucocorticoides conlleva a la detención del ciclo folicular que comenzara con un pelaje opaco, seco, deslucido (Figura 11) con falta de tendencia a la renovación y con el tiempo y el rose a la presencia de alopecia no pruriginosa simétrica y bilateral respetando la parte distal de las extremidades y la cabeza(Figura 12).


A nivel dérmico los glucocorticoides también reducen la síntesis de colágeno dérmico y tejido colágeno al regular la expresión de la metaloproteinasa de matriz (MMP) y otros inhibidores tisulares conllevando una piel fina, inelástica en las cual las venas son prominentes (Figura 13A-B).


Los glucocorticoides también provocan seborrea por la proliferación de sebocitos observándose escamas secas alrededor del pelaje (Figura 14).

La presencia de estrías y de comedones también es un hallazgo común (Figura 15).

La debilidad muscular es una manifestación clínica común y se expresa como intolerancia al ejercicio, disminución de la actividad y cambios en el comportamiento, como la falta de interés en el juego. La distensión abdominal característica, que da lugar al denominado abdomen pendular es consecuencia de múltiples factores: hepatomegalia, debilidad de la musculatura abdominal, redistribución del tejido adiposo y distensión vesical secundaria a la poliuria. Este patrón corporal se asocia con la obesidad de distribución centrípeta.
Complicaciones dermatológicas
El SC incrementa el riesgo de infecciones oportunistas como consecuencia de la inmunosupresión inducida por el exceso de glucocorticoides. Esta condición predispone a infecciones por dermatofitos (Figura 16),demodicosis (Figura 17) infecciones bacterianas cutáneas, manifestadas principalmente como piodermias superficiales y, en algunos casos, profundas. Es común encontrar pústulas de gran tamaño (Figura 18).



La calcinosis cutis se caracteriza por el depósito de sales de calcio en la piel y se presenta inicialmente como lesiones en placa, firmes, de color blanquecino, que con frecuencia se ulceran, se infectan secundariamente o adquieren una coloración eritematosa (Figura 19).

Existe una marcada predisposición racial, observándose con mayor frecuencia y severidad en razas como el Bulldog francés, Bóxer, Staffordshire Terrier, Pit Bull y American Bully. Si bien el mecanismo patogénico exacto no ha sido completamente esclarecido, se postula que la alteración de la estructura molecular de las proteínas dérmicas favorece la formación de una matriz orgánica capaz de atraer y fijar calcio, dando lugar a estos depósitos cutáneos.
Complicaciones sistémicas
Aproximadamente entre el 8 y el 16 % de los perros con SC desarrollan diabetes mellitus. Asimismo, hasta el 86 % de los pacientes presentan hipertensión arterial sistémica, la cual es severa en cerca de la mitad de los casos. Los fenómenos trombóticos, tanto arteriales como venosos, constituyen una complicación poco frecuente pero potencialmente fatal. Estos pueden afectar grandes vasos, como la aorta o la vena cava, y dar lugar a tromboembolismo pulmonar. El mucocele biliar ha sido reportado en un rango variable, entre el 1,6 y el 23 % de los perros con SC. Otra complicación menos común es la pseudomiotonía, una miopatía degenerativa no inflamatoria caracterizada por contracción muscular persistente, que se manifiesta clínicamente como una marcha rígida.
Alteraciones en las analíticas
Muchos de los efectos ocasionados por el SC son reflejados en el hemograma, bioquímica sanguínea y urianalisis (Tabla 4).
Tabla 4. Hemograma - Bioquímica - Urianalisis.
| Hemograma | Bioquímica | Orina |
|---|---|---|
| Leucograma de stress | Aumento de la FAS | Densidad urinaria < 1025 |
| Trombocitosis | Aumento de la ALT | Proteinuria glomerular y/o tubular |
| Eritrocitosis | Hipercolesterolemia Hipertrigliceridemia Hiperglucemia | Proteinuria glomerular y/o tubular |
Hiperestrogenismo
El exceso de estrógenos afecta al ciclo del folículo piloso (inhibición de la inducción anágena) causando inicialmente alopecia de la región perineal que progresa a alopecia generalizada (Figura 20A-B) Además de la alopecia, las hembras y los machos con hiperestrogenismo pueden presentar otros signos que permiten su fácil reconocimiento clínico, por lo que su diagnóstico suele ser sencillo.


En las hembras, el hiperestrogenismo puede desarrollarse espontáneamente como resultado de quistes o neoplasias ováricas; ser iatrogénico debido a la indicación crónica de estrógenos para la incontinencia urinaria o la supresión del celo; o accidental debido al contacto de la piel con cremas que contienen estrógenos utilizadas por el tutor. Los signos de las hembras con hiperestrogenismo incluyen alopecia simétrica bilateral muy leve, agrandamiento de la vulva y pezones, y una historia de ciclos estrales anormales (Figura 21A-B).


Posiblemente las hembras presenten signos clinicos tan sutiles debido a que su organismo esta mas adaptado que el macho a los influjos estrogénicos. Los machos pueden desarrollar hiperestrogenismo como consecuencia de un tumor testicular secretor de estrógenos siendo el tumor de células de Sertoli el más frecuente, y más aún si el testículo es criptórquido.Es común hallar en machos además de la hiperpigmentación y la alopecia de la región perianal o generalizada, eritema prepucial linear y ginecomastia prepucio péndulo y asimetría testicular debido a un tumor testicular(Figura 22A-B) (algunos perros pueden presentar conductas de monta con otros machos). La presencia de petequias, equimosis o mucosas pálidas puede sugerir una aplasia medular.


Esta sospecha debe confirmarse mediante el hemograma, evidenciando trombocitopenia, anemia no regenerativa y leucopenia, y finalmente mediante la evaluación citológica de la médula ósea. Cuando esta condición se presenta, suele ser de carácter irreversible. Existe la posibilidad de hiperestrogenismoexógeno, mayormente en razas toy por contacto de cremas de uso humano con estrógenos (Figura 23).

Hiposomatotropismo
La deficiencia congénita de la hormona del crecimiento (GH) ha sido descrita en diversas razas caninas, entre ellas el Pastor Alemán, el Perro Lobo Checoslovaco y el Perro Lobo de Saarloos. En el Pastor Alemán, esta enfermedad se presenta con mayor frecuencia como un trastorno hereditario autosómico recesivo involucrando una deficiencia combinada de GH, hormona estimulante de la tiroides (TSH) y prolactina, además de una liberación reducida de gonadotropinas (LH y FSH). Siendo la manifestación clínica más destacada el marcado retraso en el crecimiento, esta condición recibe la denominación de enanismo hipofisario.. Generalmente, estos pacientes son presentados a consulta entre los 2 y 5 meses de edad debido a un retraso proporcional del crecimiento, la persistencia del pelo secundario y la ausencia de pelo primario (Figura 24).

El pelo se desprende con facilidad, dando lugar al desarrollo progresivo de una alopecia troncal que comienza en zonas de fricción y se extiende respetando la cabeza y parte distal de extremidades. Con el tiempo, la piel se vuelve hiperpigmentada y descamativa, y las infecciones bacterianas secundarias son frecuentes. Desde el punto de vista morfológico, estos animales suelen presentar un hocico puntiagudo, con apariencia similar a la de un zorro (Figura 25).

A nivel de los análisis sanguíneos, los hallazgos más característicos suelen ser la presencia de hipercolesterolemia secundaria al hipotiroidismo, así como azotemia asociada a enfermedad renal crónica, causada por el déficit de hormona de crecimiento (GH).
Bibliografía
- Teyssandier S. Manual práctico de endocrinología clinica en el perro .Editorial Multimédica Ediciones Veterinarais, Barcelona 2024.
- Feldman EC, Nelson RW, Reusch CE, Scott-Moncrieff JC, Behrend EN. Canine and Feline Endocrinology. 4th edition 2015.
- Ettinger SJ, Feldman EC, Cote E. Textbook of Veterinary Internal Medicine, 8th edition 2017.
- Rijnberk A, Kooistra HS. Clinical Endocrinology of Dogs and Cats. 2nd Edition. 2010.
- Manual of Canined and Feline endocrinology , 5th ed. Mooney CT. Peterson ME , Shield RE. British Small Animal Veterinary Association,UK
- Mooney CT. Canine hypothyroidism: a review of aetiology and diagnosis. N Z Vet J. 2011 May;59(3):105-14.
- Bianchi M, Dahlgren S, Massey J, Dietschi E, Kierczak M, et al. A Multi-Breed Genome-Wide Association Analysis for Canine Hypothyroidism Identifies a Shared Major Risk Locus on CFA12. PLoS One. 2015; 10(8): e0134720.
- Graham PA, Refsal KR, Nachreiner RF. Etiopathology findings of canine hypothyroidism. Vet Clin North Am Small Anim Pract. 2007 jul;37(4):617-31.
- Panciera DL. Conditions associated with canine hypothyroidism. Vet Clin North Am Small Anim Pract. 2001 Sep;31(5):935-50.
- Kooistra H.S, Voorhout G, Mol J.A, et al. Correlation between impairment of glucocorticoid feedback and the size of the pituitary gland in dogs with pituitary-dependent hyperadrenocorticism. J Endocrinol. 1997;152:387–394.”
- Labelle P, Kyles A.E, Farver T.B, et al. Indicators of malignancy of canine adrenocortical tumors: histopathology and proliferation index. Vet Pathol. 2004;41:490–497.”
- Bennaim M, Shiel R.E, Mooney C. Diagnosis of spontaneous hyperadrenocorticism in dogs. Part 1: Pathophysiology, aetiology, clinical and clinicopathological features. Vet J. 2019;252:105342.”
- Miller WH, Griffin CE, Campbell KL. Muller and Kirk's small animal dermatology. 7th edition. Elsevier, St Louis, MO, USA, 2013
- Manual of Canine and Feline dermatology. Jackson H,Marsella R. British Small Animal Veterinary Association , 4h ed 2022
- Frank LA. Comparative dermatology—canine endocrine dermatoses. Clinics in Dermatology Volume 24, Issue 4,July–August 2006, Pages 317-325
- Welle MM,Wiener DJ. The Hair Follicle: A Comparative Review of Canine Hair Follicle Anatomy and Physiology. Toxicol Pathol.2016 Jun;44(4):564-74.
- Müntener T,Schuepbach-Regula G,Frank L,Rüfenacht S,Welle MM. Canine noninflammatory alopecia: a comprehensive evaluation of common and distinguishing histological characteristics. Vet Dermatol.2012 Jun;23(3):