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Del enriquecimiento ambiental a los probióticos: estrategias para reducir el estrés en el perro

Resumen breve

El estrés intenso, frecuente o duradero tiene efectos negativos sobre el bienestar del perro y la calidad del vínculo entre este y las personas. Las estrategias para reducir el estrés pueden agruparse en dos categorías: estrategias “específicas” que tienen como objetivo reducir la respuesta de estrés frente a un estímulo concreto y que incluyen sobre todo técnicas de modificación de conducta, y estrategias “generales” que tienen como objetivo reducir la tendencia del animal a estresarse.…
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Resumen

El estrés intenso, frecuente o duradero tiene efectos negativos sobre el bienestar del perro y la calidad del vínculo entre este y las personas. Las estrategias para reducir el estrés pueden agruparse en dos categorías: estrategias “específicas” que tienen como objetivo reducir la respuesta de estrés frente a un estímulo concreto y que incluyen sobre todo técnicas de modificación de conducta, y estrategias “generales” que tienen como objetivo reducir la tendencia del animal a estresarse. Estas estrategias “generales” incluyen el uso de psicofármacos, nutracéuticos y suplementos dietéticos; las técnicas de enriquecimiento ambiental; la interacción con personas conocidas; las medidas para aumentar la calidad del sueño, y el uso de probióticos. El objetivo de este artículo es discutir el uso de las principales estrategias “generales” de reducción del estrés excluyendo los psicofármacos. Los nutracéuticos, los suplementos dietéticos y las feromonas pueden ser útiles para reducir el estrés, especialmente cuando este no es muy intenso y se utilizan junto con otras estrategias. Hay varias formas de enriquecimiento ambiental -incluyendo los estímulos olfativos y los masticables- que reducen el estrés. La interacción con personas conocidas reduce de manera muy pronunciada el estrés, aunque la magnitud de este efecto depende de varios factores. Existe una relación muy estrecha entre el sueño y estrés, y los entornos que promueven un sueño de calidad reducen el estrés. La evidencia disponible indica que los probióticos pueden ser una herramienta muy útil para reducir el estrés y mejorar el bienestar del perro.

Introducción

El estrés se define como una respuesta frente a una situación de amenaza real o percibida. La respuesta de estrés es absolutamente necesaria para la supervivencia. No obstante, las situaciones estresantes que sobrepasan la capacidad de adaptación del organismo y causan una respuesta muy intensa, duradera o repetida tienen efectos negativos sobre el estado físico y mental del animal.

La respuesta de estrés incluye cambios fisiológicos, comportamentales, cognitivos y afectivos. Los principales cambios fisiológicos son la activación del sistema nervioso autónomo simpático -con la consiguiente liberación de epinefrina y norepinefrina- y la activación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenales, que resulta en un aumento de la síntesis y liberación de glucocorticoides. Cuando la respuesta de estrés es muy intensa, duradera o repetida, estos cambios fisiológicos pueden favorecer el desarrollo de varias patologías. Esta situación se conoce como estado prepatológico, en referencia al hecho de que un estrés excesivo supone un factor de riesgo para la salud del animal.

Por otra parte, muchos de los cambios comportamentales asociados al estrés resultan problemáticos porque tienen efectos negativos sobre el bienestar del perro o la calidad del vínculo entre este y las personas con las que convive. Los cambios cognitivos causados por una respuesta de estrés intensa incluyen, entre otras muchas cosas, una disminución de la capacidad de aprendizaje, especialmente cuando se trata de formas complejas de aprendizaje. Finalmente, una respuesta de estrés intensa, duradera o muy frecuente se asocia a un estado emocional con valencia negativa, es decir, a un estado de sufrimiento.

Las estrategias para reducir el estrés pueden agruparse en dos grandes categorías. En primer lugar, las estrategias “específicas”, que tienen como objetivo reducir la respuesta de estrés frente a un estímulo concreto. Estas estrategias incluyen sobre todo técnicas de modificación de conducta basadas en el aprendizaje por habituación y condicionamiento. En segundo lugar, las estrategias “generales”, que tienen como objetivo reducir la tendencia del animal a estresarse. Estas estrategias “generales” incluyen el uso de psicofármacos, nutracéuticos y suplementos dietéticos; las técnicas de enriquecimiento ambiental; la interacción con personas conocidas; las medidas para aumentar la calidad del sueño, y el uso de probióticos. Por supuesto, los dos tipos de estrategias para reducir el estrés que hemos comentado (“generales” y “específicas”) no son mutuamente excluyentes y, en realidad, cuando se pretende reducir la respuesta de estrés del perro frente a un estímulo concreto suelen utilizarse técnicas de modificación de la conducta (es decir, estrategias “específicas”) combinadas con estrategias “generales”.

El objetivo de este artículo es discutir el uso de las principales estrategias “generales” de reducción del estrés excluyendo los psicofármacos.

Nutracéuticos y suplementos dietéticos

Los suplementos dietéticos se utilizan habitualmente para paliar los síntomas del síndrome de disfunción cognitiva (SDC). Aunque este artículo no tiene como objetivo discutir el tratamiento del SDC, no debe olvidarse que una de sus manifestaciones es un aumento del estrés y la ansiedad y, de hecho, la última de las letras del acrónimo que resume los síntomas del SDC (DISHAA) hace referencia precisamente al aumento de la ansiedad que aparece frecuentemente en perros con SDC. Los suplementos dietéticos más utilizados para el SDC son los antioxidantes, los ácidos grasos de cadena corta y el ácido docosahexaenoico.

Al margen del SDC, existen numerosos nutracéuticos y suplementos dietéticos que se utilizan más o menos frecuentemente para reducir el estrés en el perro. Es importante tener en cuenta que a menudo no hay estudios rigurosos que demuestren su eficacia en el perro doméstico y frecuentemente la evidencia más sólida disponible procede de ensayos realizados en roedores de laboratorio. A pesar de todo, para algunos nutracéuticos (incluyendo la alfa-casozepina, la L-teanina y probablemente el triptófano) sí que hay evidencias que indican que pueden ser útiles para reducir el estrés o el miedo cuando estos no son muy intensos y siempre en combinación con otras medidas.

Modificación del ambiente

Adición de estímulos olfativos

El perro doméstico tiene un sentido del olfato muy desarrollado, con una agudeza olfatoria considerable y una gran capacidad de discriminación cuantitativa y cualitativa. El término “agudeza olfatoria” hace referencia a la capacidad de detectar concentraciones muy bajas de sustancias odoríferas. A su vez, la discriminación cuantitativa hace referencia a la capacidad de discriminar pequeños cambios en la concentración de una determinada sustancia odorífera, mientras que la discriminación cualitativa se refiere a la capacidad de distinguir el olor de dos sustancias muy parecidas químicamente.

Además del sistema olfatorio principal, el perro doméstico -al igual que la mayoría de los mamíferos- posee el denominado sistema olfatorio accesorio, formado por el órgano vómeronasal u órgano de Jacobson y el bulbo olfatorio accesorio. Aunque tradicionalmente se había pensado que la función del sistema olfatorio accesorio era la percepción de las feromonas, actualmente sabemos que dicho sistema tiene además otras muchas funciones y que, por otra parte, algunas feromonas son detectadas por el sistema olfatorio principal.

El sentido del olfato está íntimamente relacionado con el estado afectivo de los animales. A título de ejemplo, algunos estudios sugieren que la inducción de anosmia en roedores de laboratorio da lugar a una serie de cambios fisiológicos y de conducta similares, hasta cierto punto, a los que se observan en personas con depresión. Por otra parte, los estímulos olfativos modifican significativamente el estado afectivo y el comportamiento de los animales.

El término “estímulo olfativo” se utiliza en este artículo de forma general, incluyendo olores “convencionales”, feromonas e interomonas. Las feromonas son moléculas o combinaciones de moléculas sintetizadas por un animal y liberadas al medio externo, de forma que al ser captadas por otro individuo de la misma especie inducen un cambio fisiológico o de comportamiento. Tal como se desprende de esta definición, las feromonas son especie-específicas. No obstante, parece ser que algunas feromonas pueden modificar el comportamiento de individuos de otras especies y estas feromonas se conocen con el nombre de “interomonas”.

Numerosos estudios realizados en los últimos años has demostrado que algunos olores causan de forma espontánea, es decir, sin necesidad de ningún proceso de aprendizaje, una reducción del estrés y un aumento de las conductas asociadas a un estado de relajación en el perro doméstico. Entre estos olores con propiedades “calmantes” destacan, entre otros, el de lavanda y el de coco.

Además del efecto directo que algunos olores tienen sobre la respuesta de estrés, el hecho de que el perro pueda explorar los estímulos olfativos de su entorno con una cierta libertad tiene también efectos positivos sobre su estado afectivo. En efecto, dicha exploración induce lo que se denomina un “sesgo cognitivo positivo” y estudios realizados con otras especies han demostrado que dicho sesgo cognitivo positivo se asocia a una respuesta inmunitaria más eficaz que puede traducirse, por ejemplo, en una multiplicación más lenta de las células tumorales. Es importante destacar que este efecto se produce cuando el perro puede explorar los estímulos olfativos de su entorno con libertad, es decir, escogiendo qué estímulos explora y durante cuánto tiempo.

En relación con las feromonas, la más utilizada en el perro doméstico es la conocida como “feromona apaciguadora del perro” o DAP (del inglés, “dog appeasing pheromone”). La DAP es una feromona producida por las perras lactantes y que tendría un efecto calmante sobre los cachorros. Según parece, dicho efecto calmante se mantendría en animales adultos. Aunque no hay muchos estudios sobre la eficacia de la DAP que hayan utilizado un diseño experimental riguroso (es decir, doble ciego y aleatorizado, entre otras cosas), algunos de los que se han publicado sí que indican que la DAP reduce el estrés cuando este no es muy pronunciado y por lo tanto puede ser de utilidad en algunos casos, especialmente si se combina con otras medidas.

Recientemente se ha descrito que la denominada “feromona materna de la coneja” tiene efectos calmantes en otras especies. Esta feromona, cuya estructura química está perfectamente descrita -a diferencia de lo que ocurre con otras feromonas- sería por lo tanto un ejemplo de “interomona” (ver antes). Aunque existen todavía pocos estudios al respecto, esta interomona -que está disponible en el mercado- podría ser también útil para reducir el miedo y el estrés.

Otras técnicas de enriquecimiento ambiental, importancia del contacto con personas conocidas y relación entre el sueño y el estrés

El término “enriquecimiento ambiental” hace referencia a un conjunto de técnicas que tienen como objetivo general aumentar el bienestar de los animales proporcionándoles un ambiente más complejo y rico en estímulos. Los dos objetivos específicos más importantes del enriquecimiento ambiental son (1) facilitar la expresión de conductas naturales propias de la especie y (2) aumentar la percepción de control sobre el entorno. Una de las principales consecuencias positivas del enriquecimiento ambiental es que reduce la respuesta de estrés.

Una de las clasificaciones más utilizadas del enriquecimiento ambiental distingue cinco tipos: sensorial, relacionado con la conducta de alimentación, estructural, cognitivo y social. La adición de estímulos olfativos que hemos descrito en el apartado anterior es un ejemplo de enriquecimiento ambiental sensorial. Otra forma de enriquecimiento sensorial es el auditivo y existen varios estudios que indican que algunos tipos de música tienen efectos beneficiosos sobre el bienestar de los perros y reducen las conductas indicativas de estrés.

El enriquecimiento ambiental relacionado con la alimentación tiene como objetivo facilitar la expresión de la fase apetitiva de la conducta de alimentación, es decir, de las conductas relacionadas con la búsqueda, aprehensión y manipulación del alimento. Así pues, este tipo de enriquecimiento ambiental no pretende satisfacer las necesidades nutricionales de los animales, sino sus necesidades etológicas. En efecto, la fase apetitiva de la conducta de alimentación es un ejemplo de “conducta prioritaria” o “necesidad de comportamiento”, es decir, una conducta con una alta motivación y que los animales deberían ser capaces de realizar en cualquier entorno para que su bienestar sea satisfactorio. En el caso del perro, un ejemplo de enriquecimiento ambiental relacionado con la alimentación es el hecho de proporcionar masticables. Es bien sabido que la conducta de masticación aumenta la producción de saliva, lo que a su vez tiene efectos positivos sobre la salud física del animal. Por otra parte, se ha demostrado más recientemente que la conducta de masticación reduce la respuesta de estrés y probablemente estimula la neurogénesis adulta en el hipocampo. El hipocampo desempeña una función muy importante en la modulación de la respuesta de estrés y un incremento de la neurogénesis adulta en el hipocampo resulta en una mayor capacidad de ajustar la respuesta de estrés de acuerdo con la gravedad de la amenaza a la que se enfrenta el animal.

Hay numerosos estudios que demuestran que la interacción con personas conocidas reduce el estrés del perro. Este efecto se ha confirmado en una amplia variedad de situaciones estresantes, incluyendo la exposición a ruidos intensos y las visitas al veterinario, entre otras. Además, el efecto positivo de la interacción con una persona conocida se traduce en una reducción tanto de los indicadores fisiológicos de estrés como de las conductas asociadas a la respuesta de estrés. Uno de los mecanismos responsables de este efecto es la liberación de oxitocina en el sistema nervioso central del perro. En realidad, la liberación de oxitocina se produce tanto en el perro como en la persona que interactúa con él y se inicia cuando ambos establecen contacto visual directo. Por otra parte, el efecto positivo de la interacción con una persona es más o menos pronunciado dependiendo de varios factores entre los que destacan la edad del perro, la calidad del vínculo entre este y la persona -siendo el efecto más pronunciado cuando ambos tienen un vínculo seguro- y el hecho de que el perro haya sufrido situaciones muy estresantes durante sus primeros meses de vida.

La duración y la calidad del sueño están íntimamente relacionadas con la respuesta de estrés, de modo que el estrés tiene efectos negativos sobre el sueño y, a su vez, una reducción de la cantidad o la calidad del sueño aumenta el estrés. La mayoría de los estudios sobre la relación entre el sueño y el estrés se han realizado en personas y en animales de laboratorio. Si bien hay todavía muy pocos estudios en el perro, la evidencia disponible indica que los perros que duermen pocas horas o cuyo sueño se ve interrumpido muy frecuentemente están más estresados y tienen una mayor probabilidad de mostrar conductas problemáticas. Además de su posible utilidad en el entorno doméstico, este efecto puede ser especialmente relevante en el caso de los perros hospitalizados, que se beneficiarían de un entorno que facilite un sueño de calidad y, en consecuencia, reduzca la respuesta de estrés.

Probióticos

Hay numerosos estudios que ponen de manifiesto la relación entre la microbiota intestinal y el comportamiento y el estado afectivo, tanto en personas como en roedores de laboratorio. Un ejemplo particularmente llamativo son los estudios de transferencia de microbiota, que han demostrado que, por ejemplo, puede inducirse un comportamiento ansioso en animales que inicialmente no mostraban ansiedad simplemente transfiriéndoles muestras de la microbiota intestinal de animales ansiosos. A la inversa, los animales ansiosos muestran una reducción de la ansiedad al recibir microbiota de animales no ansiosos.

Existen varios mecanismos que explican el efecto de la microbiota sobre el comportamiento y el estado afectivo. En primer lugar, los microorganismos del tracto digestivo producen metabolitos -tales como ácidos grasos de cadena corta- y neurotransmisores que pueden atravesar la barrera hematoencefálica y modificar la función cerebral y el comportamiento. En segundo lugar, existe una conexión nerviosa directa vía el nervio vago entre el intestino y el cerebro. Finalmente, las alteraciones del microbiota pueden dar lugar a un estado proinflamatorio con la consiguiente producción de interleucinas que a su vez pueden modificar la conducta y el estado afectivo.

Los estudios sobre la relación entre la microbiota y el comportamiento realizados en el perro doméstico pueden agruparse en dos grandes categorías: estudios de correlación y estudios de intervención. Los primeros tienen como objetivo investigar si la microbiota de los perros con problemas de comportamiento o con un determinado temperamento -por ejemplo, ansioso o fácilmente estresable- difiere de la microbiota de los perros sin problemas de comportamiento o con un temperamento más tranquilo. Por el contrario, los estudios de intervención tienen como objetivo averiguar si al modificar la microbiota se inducen cambios de comportamiento. Aunque indudablemente interesantes, los estudios de correlación no permiten averiguar si hay una relación de causa - efecto entre un posible cambio en la microbiota y la modificación de la conducta.

Un estudio de intervención especialmente interesante es el que tuvo como objetivo describir el efecto de un probiótico con BL999 (Bifidobacterium longum) en 24 perros de raza Labrador que mostraban un comportamiento ansioso. El estudio demostró que los perros mostraban menos conductas indicativas de estrés, una mayor variabilidad de la frecuencia cardíaca y una reducción de la concentración de cortisol en la saliva durante la fase experimental en la que recibían el probiótico en comparación con la fase en la que recibían un placebo. El estudio concluyó que la suplementación con BL999 tiene un efecto ansiolítico y puede ser una herramienta útil para mejorar el bienestar de los perros con problemas de estrés o ansiedad.

Consideraciones adicionales

No hay ninguna duda de que disponemos cada vez de más herramientas para reducir el estrés en el perro doméstico, lo que indudablemente tienen muchas consecuencias positivas tanto para la salud y bienestar del perro como para la calidad del vínculo entre el perro y las personas con las que convive. Por otra parte, sin embargo, no debe olvidarse que la tendencia de un perro a estresarse con más o menos facilidad o, dicho de otra manera, su capacidad de ajustar la respuesta de estrés en función de la gravedad de la amenaza depende en buena medida de su temperamento. A su vez, el temperamento depende de factores genéticos y del ambiente en las etapas tempranas del desarrollo. Así pues, aunque las estrategias descritas a lo largo de este artículo son herramientas muy útiles para reducir el estrés y mejorar el bienestar de los perros, no debe olvidarse que es igualmente importante tener en cuenta el efecto fundamental del ambiente y el manejo durante los primeros meses de la vida del perro. Algunas de las principales recomendaciones relacionadas con este aspecto son garantizar un proceso óptimo de socialización del cachorro y evitar en la medida de lo posible un destete precoz. Igualmente, es importante recordar que las experiencias traumáticas durante los primeros seis meses de vida aumentan la probabilidad de que el perro muestre durante toda su vida un temperamento más estresable. Finalmente, el dolor puede aumentar el miedo y causar una respuesta de estrés, por lo que la identificación y tratamiento del dolor son estrategias esenciales para reducir el estrés en el perro.

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