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¿Puede el estrés afectar la salud de mi perro? ¿Es el estrés la causade sus problemas físicos?

Resumen breve

El estrés se define como un conjunto de respuestas fisiológicas y conductuales frente a estímulos aversivos o amenazantes, mediadas principalmente por el eje hipotálamo‑hipófisis‑adrenal y por el sistema simpático‑adrenomedular. La intensidad de esta respuesta depende tanto de las características del estímulo como de las experiencias previas del animal, siendo especialmente perjudicial la imprevisibilidad del estímulo estresante. El estrés, sobre todo cuando es crónico, tiene consecuencias…
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Resumen

El estrés se define como un conjunto de respuestas fisiológicas y conductuales frente a estímulos aversivos o amenazantes, mediadas principalmente por el eje hipotálamo‑hipófisis‑adrenal y por el sistema simpático‑adrenomedular. La intensidad de esta respuesta depende tanto de las características del estímulo como de las experiencias previas del animal, siendo especialmente perjudicial la imprevisibilidad del estímulo estresante. El estrés, sobre todo cuando es crónico, tiene consecuencias graves: deteriora el bienestar del animal y puede provocar cambios de comportamiento molestos para los tutores. Además, existe una creciente evidencia que vincula el estrés con diversas enfermedades, ya que el estrés provoca inmunosupresión y favorece estados de inflamación crónica. Este artículo revisa la relación entre el estrés y algunes patologías del perro como las enfermedades endocrinas, los problemas gastrointestinales, las enfermedades oncológicas, los problemas de piel y los problemes cardíacos, destacando que el estrés puede favorecer el desarrollo y la progresión de dichas enfermedades.

Introducción

El término «estrés» se utiliza habitualmente en biología para describir un conjunto de respuestas fisiológicas y conductuales del organismo ante estímulos desagradables o amenazantes. Estas respuestas están mediadas principalmente por el eje hipotálamo‑hipófisis‑adrenal (HHA) y por el sistema simpático‑adrenomedular, que constituyen los principales mecanismos neuroendocrinos implicados en la respuesta al estrés. El sistema simpático‑adrenomedular produce una respuesta rápida (liberación de catecolaminas como la adrenalina y la noradrenalina), mientras que el eje HHA, es responsable de una respuesta más prolongada que incluye sobre todo la liberación de cortisol.

La magnitud de la respuesta de estrés dependerá no solo de las características del estímulo sino de las experiencias previas del animal con dicho estímulo/situación. Uno de los aspectos más relevantes que afecta a la respuesta de estrés es la previsibilidad del estímulo negativo. La evidencia científica indica que cuando un estímulo aversivo es imprevisible y, el animal no sabe cuándo aparecerá, los efectos negativos del estrés son mucho más marcados. Las consecuencias del estrés, sobre todo cuando es crónico, son muy negativas.

En primer lugar, el estrés tiene un impacto negativo sobre el bienestar del individuo. En segundo lugar, los cambios conductuales asociados al estrés pueden resultar especialmente molestos para los tutores y, como consecuencia, los problemas relacionados con el estrés constituyen una causa frecuente de abandono y eutanasia de perros y gatos. Además, es evidente que en estos casos el vínculo entre el perro y el tutor puede verse afectado negativamente. Por último, existe una evidencia creciente que demuestra la relación entre el estrés y la enfermedad. Debe tenerse en cuenta que el estrés, sobre todo cuando es crónico, causa inmunosupresión y favorece un ambiente de inflamación crónica, pudiendo contribuir al empeoramiento de una enfermedad ya existente o ser el detonante de dicha enfermedad. En este artículo se revisará la relación entre el estrés y algunas de las enfermedades más frecuentes del perro.

Relación entre el estrés y las enfermedades endocrinas

Diversas patologías endocrinas, como el hipotiroidismo, el hipertiroidismo, el hipoadrenocorticismo, el hiperadrenocorticismo y la diabetes mellitus, pueden expresarse clínicamente a través de cambios de comportamiento (Tabla 1).

Tabla 1. Cambios de comportamiento que pueden observarse en los perros con problemas endocrinos.

Trastorno endocrinoEjemplos de comportamientos que pueden estar asociados a estas enfermedades
HipotiroidismoAgresividad, coprofagia, miedo a los ruidos, problemas relacionados con la separación, hiperactividad, apatía, cambios en el estado mental, desorientación, cambios en la interacción con la familia
HipertiroidismoInquietud, ansiedad, alteraciones del apetito, apatía
Hipoadrenocorticismo (Addison)Inquietud, aumento de la ansiedad, comportamientos parecidos a una depresión, cambios en el estado mental, desorientación, conductas repetitivas, agresividad, letargia
Hiperadrenocorticismo (Cushing)Jadeo, poliuria, polifagia, letargia
Tumores adrenales secretores de hormonas sexualesPolifagia, polidipsia, poliuria, jadeo
Diabetes mellitusAnsiedad, poliuria, polifagia, polidipsia

Es importante tener en cuenta que estos cambios de comportamiento pueden ser el primer o único indicio de una enfermedad endocrina. Hay varios mecanismos que pueden intervenir. Por un lado, los cambios hormonales asociados a estas enfermedades afectan directamente a neurotransmisores implicados en las emociones y la conducta (ej. Serotonia, dopamina, etc). Por otro lado, algunas de estas enfermedades endocrinas como el hiperadrenocorticismo, afectan al eje hipotálamo‑hipófisis‑adrenal que regula la respuesta de estrés. Además, cabe recordar que el estrés por si solo puede causar estos cambios de comportamiento.

En la práctica también cabe destacar que estos cambios de comportamiento pueden mantenerse incluso después de corregir la enfermedad primaria, debido al aprendizaje. Por lo tanto, no solo debe tratarse la enfermedad si no que a menudo es necesario también abordar problema de comportamiento.

Relación entre el estrés y las enfermedades gastrointestinales

Tanto el estrés agudo como el crónico pueden afectar al aparato gastrointestinal, ya que alteran la motilidad gastrointestinal, aumentan la permeabilidad intestinal, modifican la secreción de moco, incrementan la sensibilidad visceral, afectan al flujo sanguíneo y alteran la composición de la microbiota intestinal, entre otros efectos.

Algunos estudios indican que las alteraciones en la composición y función de la microbiota (disbiosis) se asocian con problemas de comportamiento relacionados con el estrés.

Además, diversos estudios indican que las patologías gastrointestinales son más frecuentes en perros con niveles elevados de estrés. Marion et al. (2017) observaron que los perros con enfermedades gástricas crónicas presentaban un grado de ansiedad significativamente más alto que los animales sanos, sugiriendo que el estrés puede contribuir al desarrollo o mantenimiento de estas alteraciones digestives. Un artículo más reciente destaca que el estrés crónico y los problemas de comportamiento se asocian frecuentemente a problemas gastrointestinales en perros, mediadas por alteraciones del eje intestino‑cerebro y de la microbiota intestinal.

Relación entre el estrés crónico y los problemas oncológicos

La liberación de glucocorticoides y catecolaminas como consecuencia de un problema de estrés crónico puede afectar directamente a la inmunidad. Por un lado, el estrés puede causar inmunosupresión, reduciendo la actividad de células claves para la respuesta inmunitaria y la eliminación, por ejemplo, de células tumorales. Además, el estrés prolongado puede favorecer un estado inflamatorio crónico con efectos negativos sobre la función celular, favoreciendo las mutaciones y creando un ambiente favorable para el desarrollo de tumores. Hay dos estudios acerca de la relación del estrés y las patologías tumorales en la especie canina. En el primero, los investigadores trataron de determinar la existencia de diferencias en los niveles de estrés entre perros con cáncer y perros sanos, y valorar de este modo la influencia del estrés como posible factor implicado en la aparición o progresión de enfermedades neoplásicas. En este estudio se observó que los perros con cáncer habían estado expuestos a más factores estresantes y cambios en su entorno a los largo de su vida que los perros del grupo control sugiriéndose el papel del estrés como en el desarrollo del problema cancerígeno. En el otro estudio, más reciente, se observó una relación entre el temperamento del perro y el riesgo de sufrir problemas neoplásicos. Los autores concluyeron que las razas con mayor proporción de perros reactivos presentaban mayor riesgo de desarrollar problemas neoplásicos y esto se observó para varios tipos de cáncer.

Relación entre el estrés crónico y los problemas dermatológicos

La relación entre los problemas asociados al estrés y los problemas de piel es bidireccional. Es importante recordar que la piel procede de la misma capa embrionaria que el sistema nervioso. En personas, la comorbilidad de problemas psicológicos y problemas de piel es muy elevada y los estudios más recientes en animales de compañía indican lo mismo. En la especie canina, por ejemplo, los perros con problemas relacionados con la separación y fobias no sociales presentan más problemas de piel y de mayor severidad. En otros estudios se ha observado que los perros con prurito asociado a atopia presentaban más problemas de conducta que los perros sin este problema dermatológico. En gatos también se ha observado que los individuos con enfermedad inflamatoria de la piel presentan más problemas de comportamiento asociados a miedo y ansiedad.

Relación entre el estrés y las enfermedades cardíacas

En un estudio se compararon perros en los que no se había diagnosticado un problema cardíaco y que manifestaban problemas relacionados con ansiedad crónica (fobias a ruidos, problemas relacionados con la separación etc) con perros que tampoco tenían un diagnóstico de problema cardíaco y no presentaban problemas de conducta. El principal resultado del estudio fue que se observaron cambios cardíacos (incremento de la contractilidad miocárdica, dilatación de los ventrículos y modificaciones en la relación aurícula‑aorta, así como la aparición de alteraciones del ritmo cardíaco) que podrían preceder a la enfermedad cardíaca en el grupo de perros con problemas de ansiedad. Otros estudios indican que el estrés podría favorecer episodios de isquemia, el desarrollo de arritmias y, debido a la inflamación crónica asociada y al aumento del estrés oxidativo, contribuir a la aparición y progresión de patologías cardíacas.

Conclusiones

El estrés crónico tiene un impacto significativo en la salud y el bienestar del perro, asociándose a alteraciones del comportamiento y al desarrollo o agravamiento de múltiples enfermedades. Por este motivo, resulta fundamental tener en cuenta el papel del estrés en cualquier problema médico sobre todo cuando hay recidivas frecuentes o el problema se cronifica.

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