¿Por qué mis dos gatos son tan diferentes? Factores que influyen en el temperamento de un gato
Resumen breve
El temperamento se define como una característica intrínseca de cada individuo que explica diferencias individuales en el comportamiento entre animales de una misma especie que no son atribuibles al sexo ni a la edad y que son estables entre situaciones y a lo largo del tiempo. Algunos de los rasgos de conducta que suelen incluirse en los estudios sobre el temperamento del gato son la agresividad, el miedo, el carácter sociable, la actividad general, la tendencia a explorar entornos nuevos y la…Índice de contenidos
Resumen
El temperamento se define como una característica intrínseca de cada individuo que explica diferencias individuales en el comportamiento entre animales de una misma especie que no son atribuibles al sexo ni a la edad y que son estables entre situaciones y a lo largo del tiempo. Algunos de los rasgos de conducta que suelen incluirse en los estudios sobre el temperamento del gato son la agresividad, el miedo, el carácter sociable, la actividad general, la tendencia a explorar entornos nuevos y la medida en que el gato se estresa en respuesta a situaciones que percibe como una amenaza. El temperamento es importante porque tiene un efecto muy pronunciado sobre el bienestar y la salud del gato, así como sobre el vínculo entre el gato y las personas con las que convive. El temperamento depende tanto de factores genéticos como del ambiente en las etapas iniciales del desarrollo. Los estudios sobre la genética del temperamento del gato doméstico sugieren que algunos rasgos de conducta podrían tener una heredabilidad considerable -de hasta el 0,5 en algunos casos- y que existen algunas diferencias significativas de conducta entre razas. Entre los factores ambientales que contribuyen a moldear el temperamento de los gatos destacan el estrés de la madre durante la gestación, la estimulación táctil de los gatitos durante los primeros días de vida, la edad al destete y, sobre todo, el proceso de socialización. En el artículo se revisan las principales recomendaciones prácticas para conseguir una socialización óptima de los gatos y también se describen brevemente los principales efectos de la castración sobre el temperamento del gato.
Introducción
Al igual que ocurre con cualquier otra especie, el gato doméstico muestra diferencias individuales muy pronunciadas en su comportamiento. Dichas diferencias son debidas a varios factores, incluyendo la edad, el sexo y el estatus reproductivo, la salud, la experiencia previa de cada individuo con un estímulo concreto y el temperamento.
Durante las primeras semanas después del nacimiento, el comportamiento de los cachorros de gato cambia muy rápidamente debido sobre todo a la maduración del sistema nervioso central. Además, algunos rasgos de conducta, tales como la actividad general, cambian a lo largo de la vida del gato, mientras que la llegada a la madurez sexual y, posteriormente, el envejecimiento, causan cambios importantes en el comportamiento.
Machos y hembras muestran diferencias no solo en su comportamiento reproductor, sino también en las llamadas conductas sexualmente dimórficas. Las conductas sexualmente dimórficas se definen como aquellas conductas que, pese a manifestarse en ambos sexos, son más frecuentes en un sexo que en otro. Algunas formas de agresividad y de marcaje son ejemplos bien conocidos de estas conductas. Por otra parte, las hembras muestran también cambios de conducta en función de la fase del ciclo estral en la que se encuentran y también a lo largo de la gestación y la crianza de los cachorros. Finalmente, la castración tiene efectos importantes en varios aspectos del comportamiento (ver más adelante).
Muchas enfermedades causan cambios de conducta que en muchos casos son consecuencia del dolor o forman parte del denominado “comportamiento asociado a la enfermedad” (en inglés “sickness behaviour”). El “comportamiento asociado a la enfermedad” resulta del efecto de las interleucinas sobre el sistema nervioso central y aparece siempre que un animal tiene fiebre. Las principales características del “comportamiento asociado a la enfermedad” son la disminución del apetito y de la actividad general, la reducción de las interacciones sociales y el aumento del tiempo que el animal pasa durmiendo.
La respuesta de un individuo frente a un estímulo concreto depende en buena medida de la experiencia previa de dicho individuo con el estímulo en cuestión y, más concretamente, de varias formas de aprendizaje tales como la habituación y el condicionamiento clásico.
Finalmente, los animales muestran diferencias individuales de comportamiento que no son atribuibles ni al sexo ni a la edad y que se caracterizan por ser estables en el tiempo y entre situaciones. El término “temperamento” se utiliza para describir dichas diferencias. El objetivo principal de este artículo es explicar los factores genéticos y ambientales que son responsables del temperamento de los gatos. Previamente, discutiremos brevemente la importancia del temperamento para la salud y bienestar del gato, así como para la calidad del vínculo que se establece entre el gato y las personas con las que convive. Por último, dedicaremos la sección final del artículo a describir los efectos de la castración sobre el temperamento de los gatos.
Temperamento: concepto e importancia
Aunque en psicología humana los términos “temperamento” y “personalidad” tienen significados diferentes, en veterinaria y en etología suelen usarse como sinónimos. En este artículo utilizaremos el término “temperamento” para referirnos a una característica propia de cada individuo que explica diferencias de comportamiento entre los animales de una misma especie que no son atribuibles al sexo ni a la edad y que se caracterizan además por ser estables tanto entre situaciones como a lo largo del tiempo. Dicho de otro modo, cuando hablamos del temperamento de un animal no nos referimos a la respuesta de dicho animal frente a un estímulo concreto en un momento dado, sino que nos referimos, por ejemplo, a si dicho animal es, en general, más o menos sociable, miedoso o agresivo, por ejemplo.
Los rasgos de conducta que suelen incluirse en los estudios sobre el temperamento del gato doméstico varían según los autores, pero los que se estudian más frecuentemente son la actividad general, el miedo, la agresividad, el carácter sociable y la tendencia a explorar situaciones nuevas. Además, la medida en que un gato se estresa más o menos en respuesta a situaciones que el animal percibe como amenazantes se considera también una parte importante del temperamento.
El temperamento del gato doméstico es importante por dos razones. En primer lugar, tiene un efecto muy pronunciado sobre el bienestar del gato. El bienestar de un animal es su estado físico y mental en relación con las condiciones en las que vive y muere. A su vez, el estado mental de un animal resulta del balance entre las emociones positivas y negativas que el animal experimenta en un momento dado o a lo largo de un período de tiempo. Las respuestas de miedo y de agresividad se asocian a emociones negativas, mientras que la conducta exploratoria y las interacciones sociales positivas generan estados emocionales agradables. Así pues, el temperamento de cada animal condiciona la medida en que dicho animal experimentará emociones positivas o negativas. Por otra parte, la respuesta de estrés, si es prolongada o repetida, puede tener efectos negativos sobre la salud del gato, es decir, sobre su estado físico.
En segundo lugar, el temperamento del gato tiene un efecto muy marcado sobre la probabilidad de que el animal muestre conductas problemáticas o, por el contrario, presente un comportamiento equilibrado. Las conductas problemáticas tienen un efecto negativo sobre la calidad del vínculo que se desarrolla entre el gato y las personas con las que convive y, en casos extremos, son una causa frecuente de abandono y de retorno de animales adoptados.
Factores que influyen en el temperamento: factores genéticos
Como cualquier otra característica fenotípica, el temperamento es el resultado de la interacción entre factores genéticos y factores ambientales. Una de las primeras investigaciones sobre el efecto de la genética en el temperamento del gato estudió los factores responsables de las diferencias individuales en la docilidad del gato con las personas. El estudio concluyó que tanto el temperamento del padre como la socialización de los gatitos durante el período sensible (ver más adelante) tienen un efecto muy importante sobre la docilidad posterior del gato. En efecto, los gatos cuyo padre tenía un temperamento dócil y además habían sido adecuadamente socializados eran los más dóciles, mientras que aquellos cuyo padre era arisco y además no habían sido bien socializados eran los menos dóciles. Finalmente, los gatos que o bien habían sido socializados correctamente o bien tenían un padre dócil mostraban un temperamento intermedio.
Estudios publicados más recientemente indican que algunos rasgos del temperamento del gato doméstico tienen una heredabilidad que oscila entre 0.4 y 0.53, lo que significa que entre el 40 y el 53 % de las diferencias individuales en dichos rasgos de conducta son atribuibles a factores genéticos. No debe olvidarse, sin embargo, que hay pocos estudios sobre la heredabilidad del comportamiento del gato doméstico. Además, una heredabilidad del 0.53 -que es la más alta que se ha sugerido para cualquier aspecto del comportamiento del gato- indicaría que el efecto del ambiente sobre el temperamento es prácticamente igual de importante que la genética.
La importancia de los factores genéticos podría explicar, al menos en parte, que el comportamiento del gato varie de una raza a otra. Un estudio relativamente reciente agrupa las razas estudiadas en 4 grupos en función de su comportamiento. Igualmente, algunos estudios han encontrado una asociación entre el color del pelaje y el comportamiento del gato, aunque los resultados no son concluyentes. Dicha asociación entre el color del pelaje y el temperamento está bien demostrada en otras especies, incluyendo el perro doméstico y se ha sugerido también en el gato. No obstante, los estudios que han abordado este aspecto en el gato doméstico ofrecen resultados contradictorios y a veces difíciles de interpretar, y los que han encontrado una correlación entre el color y la conducta concluyen que, aunque sea significativa, dicha correlación es baja. En definitiva, pues, se trata de un aspecto que requiere más investigaciones.
Factores que influyen en el temperamento: factores ambientales
Entre los factores ambientales responsables del temperamento destacan, en primer lugar, el estrés prenatal y la manipulación neonatal. Los estudios realizados en varias especies de mamíferos indican que el estrés de la madre durante la gestación puede afectar al temperamento de sus crías de forma permanente, haciendo que sean más proclives a mostrar miedo y estrés. No obstante, los efectos del estrés prenatal dependen de la especie, del momento de la gestación en el que la madre se enfrenta a la situación estresante y de la magnitud de la respuesta de estrés de la madre. Aunque no hay prácticamente ningún estudio sobre este aspecto en el gato, la comparación con otras especies que también son altriciales (es decir, que nacen poco desarrolladas, en oposición a las especies precoces) sugiere que las crías de las gatas que han experimentado un estrés intenso al final de la gestación serían más propensas a tener un temperamento miedoso y a estresarse fácilmente. Además, se ha descrito que la malnutrición de la madre durante la gestación -que sería en realidad un ejemplo particular de situación estresante- tiene efectos negativos sobre el temperamento de la descendencia.
Por otra parte, la estimulación táctil de las crías durante las dos primeras semanas de vida -es decir, durante el denominado período neonatal- tiene el efecto contrario. En condiciones naturales, dicha estimulación la proporciona la madre al lamer a las crías. No obstante, cuando se trata de gatitos huérfanos o cuya madre se muestra poco maternal, resulta aconsejable estimular a las crías acariciándolas con un cepillo muy suave o un paño húmedos.
Tanto el estrés prenatal como la manipulación neonatal actúan mediante un mecanismo epigenético, es decir, modifican de forma permanente la expresión de determinados genes. El efecto de la estimulación neonatal sobre el desarrollo de la conducta se ha estudiado detalladamente en los roedores de laboratorio y se ha demostrado que actúa aumentando la densidad de receptores de glucocorticoides en el hipocampo. El hipocampo desempaña una función fundamental en el control de la respuesta de estrés y una densidad alta de receptores de glucocorticoides en el hipocampo se asocia a una mayor capacidad para regular dicha respuesta. En otras palabras, los animales con una alta densidad de receptores de glucocorticoides en el hipocampo serían más capaces de ajustar la intensidad de la respuesta de estrés a la gravedad de la situación en comparación con los animales con una baja densidad de receptores de glucocorticoides en el hipocampo.
Tanto el estrés prenatal como la manipulación neonatal actúan mediante mecanismos epigenéticos, es decir, modifican de forma permanente la expresión de determinados genes. El efecto de la estimulación neonatal sobre el desarrollo conductual se ha estudiado en detalle en roedores de laboratorio, donde se ha demostrado que incrementa la densidad de receptores de glucocorticoides en el hipocampo. Esta estructura desempeña un papel fundamental en la regulación de la respuesta de estrés, y una mayor densidad de dichos receptores se asocia con una mejor capacidad para modularla. En consecuencia, los animales con una mayor expresión de estos receptores pueden ajustar con mayor precisión la intensidad de su respuesta en función de la gravedad de la situación, en comparación con aquellos que presentan niveles más bajos.
El fenómeno de la socialización está estrechamente relacionado con el concepto de período sensible, que se define como un período de la vida del animal durante el que los efectos del ambiente son especialmente intensos y duraderos. Durante el período sensible de socialización, el contacto con un determinado estímulo (por ejemplo, personas u otros gatos) reduce de manera especialmente pronunciada el miedo frente a dicho estímulo, y este efecto se mantiene durante toda la vida del animal.
Aunque existen diferencias entre gatos, en líneas generales el período sensible de socialización empieza cuando el gatito tiene 2 semanas de edad y acaba cuando tiene 7 semanas. Aunque varias fuentes de información indican que el final del período de socialización ocurriría a las 9 semanas, parece ser que la socialización es particularmente fácil durante el período comprendido entre las 2 y las 7 semanas. Durante este período es fundamental que el gatito tenga contacto con personas (idealmente con varios adultos y con niños), con otros gatos y con todos aquellos estímulos que presumiblemente encontrará a lo largo de su vida. La mayoría de los estudios sobre la socialización del gato se han realizado manipulando a los gatitos unos 30-40 minutos cada día durante el período sensible de socialización y, en la medida de lo posible, se recomienda extender la manipulación a una hora diaria.
Es importante tener en cuenta que la manipulación y el contacto con otros estímulos debe hacerse de forma gradual. Es aconsejable manipular al gatito en presencia de su madre siempre y cuando esta muestre un comportamiento relajado en presencia de las personas. Además, no debe olvidarse que la respuesta del gato a las personas y a otros estímulos no depende solo de su socialización, sino de factores genéticos y de la experiencia del gato una vez finalizado el período sensible. Sea como fuere, una socialización adecuada es, con toda probabilidad, el factor más importante de entre todos los que moldean el temperamento de los gatos.
Por último, la edad al destete tiene un efecto muy pronunciado sobre el temperamento del gato. En condiciones seminaturales, los gatitos empiezan a consumir alimento sólido a partir de las cuatro semanas de edad, pero permanecen con la madre hasta aproximadamente los cuatro meses de vida. La separación precoz de la madre contribuye a que el gato tenga un temperamento muy nervioso, mientras que una separación más tardía tiene numerosos efectos beneficiosos sobre el comportamiento posterior del gato. No obstante, el hecho de retrasar el destete puede tener efectos adversos si no puede garantizarse una socialización adecuada del gatito con las personas antes del destete. En estos casos, es decir, cuando hay un conflicto entre los efectos positivos de un destete tardío y los efectos extremadamente negativos de una socialización inadecuada, resulta preferible priorizar la socialización del gatito, aunque ello suponga un destete algo más precoz de lo que en teoría sería deseable. No debe olvidarse, además, que -al menos de acuerdo con los estudios realizados con animales de laboratorio- los efectos negativos de un destete precoz pueden reducirse mediante la socialización y el enriquecimiento ambiental.
Efectos de la castración sobre el comportamiento del gato
La castración modifica la conducta sexual, la conducta de ingesta de alimento y las conductas sexualmente dimórficas (ver antes). En relación con el temperamento, el efecto más importante de la castración es la reducción de la conducta agresiva. En realidad, los efectos de la castración sobre la agresividad son muy complejos y dependen, entre otras cosas, de la especie, la forma de agresividad que se considere y la edad a la que se realiza la castración. En el caso particular del gato doméstico, la evidencia disponible hasta el momento indica que la castración reduce la agresividad ofensiva tanto en machos como en hembras. No obstante, este efecto se daría solo cuando la agresividad ofensiva no se debe a la competencia por la comida.
Algunos estudios realizados en el perro doméstico indican que la castración precoz aumenta las conductas asociadas al miedo, incluyendo la agresividad por miedo hacia personas desconocidas. Hasta la fecha no existen estudios fiables que demuestren un efecto similar en el gato doméstico. Finalmente, la docilidad de los gatos macho con las personas está negativamente correlacionada con la concentración plasmática de testosterona, por lo que la castración aumentaría la docilidad de los machos.
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