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Leucemia felina: más allá del test en la clínica

Resumen breve

Los veterinarios nos enfrentamos en la clínica diaria a primeras consultas de gatitos y gatos adoptados, introducción de gatos en nuevos ambientes, e incluso evaluación de patologías infecciosas en colonias o casas multigato. El virus de la leucemia felina (FeLV) es uno de los virus que nos ocupa y nos preocupa tanto a veterinarios como a cuidadores en la evaluación de este tipo de situaciones (Figura 1).

Introducción

Los veterinarios nos enfrentamos en la clínica diaria a primeras consultas de gatitos y gatos adoptados, introducción de gatos en nuevos ambientes, e incluso evaluación de patologías infecciosas en colonias o casas multigato. El virus de la leucemia felina (FeLV) es uno de los virus que nos ocupa y nos preocupa tanto a veterinarios como a cuidadores en la evaluación de este tipo de situaciones (Figura 1).


Cuándo realizar determinados test en clínica, cuándo pedir pruebas adicionales a laboratorios y el valor de estas y su interpretación, son los objetivos que todo profesional que vea gatos en su consulta debería tener.

El virus de la leucemia felina

El virus de la leucemia felina es un gammaretrovirus que infecta al gato doméstico y a los felinos salvajes estrechamente emparentados.

Los retrovirus son virus ARN, por lo que necesitan del ADN del hospedador para replicarse. El ARN presente en el virus se transcribe mediante la transcriptasa inversa en ADN y se incorpora al genoma del hospedador a través de una integrasa. El ADN del virus ya integrado dentro de las células del hospedador es lo que se denomina “provirus”. Después se sintetizan proteínas virales a través del sistema de las células del hospedor.

El genoma del FeLV contiene tres genes que codifican proteínas estructurales del virus, como el antígeno p27 o la proteasa, la transciptasa inversa o la integrasa1.

La infección por FeLV es una de las patologías infecciosas más comunes que nos encontramos en medicina felina a nivel mundial, provocando patologías severas en gatos con infecciones progresivas2.

Epidemiología

Los programas de detección de gatos positivos y de erradicación, sumado al uso de vacunas efectivas, ha conllevado una disminución de la prevalencia de este virus en algunos países en los últimos 30 años.


Estudios llevados a cabo en España, hablaban de prevalencias de gatos con infección progresiva bastante altas, en torno a un 6 % en Barcelona en el año 20124 o un 15.6 % en gatos sin clínica y un 30.4 % en gatos con algún tipo de sintomatología en el área metropolitana de Madrid en 19995. Un estudio europeo donde se muestrearon gatos mediante RT-PCR en mucosa en 2016 y 2017, encontró una prevalencia mucho menor en España (2,3 %), atribuyendo esta disminución, en parte, a la alta tasa de vacunación de los gatos testados (49,5 %)3.

Patogenia

El FeLV se excreta en mucosas y fluidos corporales, saliva, secreciones nasales, leche, orina y heces2,8. Es un virus muy lábil en el ambiente y se inactiva fácilmente con detergentes convencionales. Se transmite de manera horizontal entre gatos en contacto directo a través del acicalamiento y/o el uso compartido de comederos, bebederos o areneros.


Otra forma de transmisión son los contactos agresivos entre gatos y también, de manera vertical, el contagio de las gatas a los gatitos a través de la leche y el acicalamiento. Raramente está descrita la infección transplacentaria6.

Estadios de la leucemia felina

El proceso de infección de los gatos que están en contacto con el FeLV se desarrolla a través de distintas fases. Generalmente, todos estos estadios pasan por una fase asintomática, en la cual los gatos no muestran signos clínicos7.

Es en esta fase cuando es crucial la identificación de estos pacientes, no solo los que probablemente excreten el virus y por lo tanto lo contagien, sino también aquellos que, al tener el virus ya implantado en su genoma, a pesar de no excretar el virus, podría reactivarse actuando realmente como portadores silentes de este. En base a esto, se organizan los estadios del FeLV en infección progresiva, infección regresiva e infección abortiva.

Infección progresiva

El virus es adquirido por vía oronasal o mediante mordiscos y se replica en ganglios linfáticos regionales. Después de esto, a través de monocitos y linfocitos, pasa a circulación periférica, produciéndose lo que denominaremos “viremia transitoria”. Durante esta viremia primaria, el virus infecta la médula ósea. Una vez el virus se ha instaurado en la médula ósea y la respuesta inmune del gato no consigue detener la infección, aparecen leucocitos y plaquetas portadores del virus, produciéndose una replicación extensa de este en tejido linfoide, médula ósea y epitelios de mucosas y glandulares.

La infección de mucosas y glándulas está asociada con una excreción continua del virus en saliva y secreciones. Los gatos con infección progresiva padecerán una viremia persistente de por vida. Estos gatos serán fuentes de contagio activo a otros gatos8.

La infección progresiva se caracteriza por una pobre respuesta inmune y no se suelen detectar anticuerpos neutralizantes. Los gatos con infecciones progresivas tienen una esperanza de vida más corta y suelen padecer las patologías asociadas al FeLV7.

Infección regresiva

La infección regresiva se caracteriza por la capacidad del sistema inmune del gato de contener la infección tras el período de viremia transitoria. Durante el periodo de viremia transitoria el virus se excretará en saliva y será positivo a detección de antígeno en plasma (mediante ELISA, por ejemplo). En gatos regresivos, esta viremia dura semanas o meses (de 3 a 16 semanas post-infección6.

Tras tres semanas de viremia, los precursores en médula ósea están ya infectados por el virus y, aunque el sistema inmune consigue contener la infección, no se elimina por completo el virus de las células, pero sí la viremia. La información para la replicación del virus sigue presente en las células del gato con este tipo de infección (ADN-provirus). El virus se excreta en mucosas en gatos con viremia transitoria, aunque deja de ser excretado tras superar esta fase en gatos con infección regresiva4,6.


Los gatos con infección regresiva poseen un alto título de anticuerpos neutralizantes y tienen un menor riesgo de padecer patologías asociadas al FeLV. Sin embargo, estos gatos pueden sufrir una reactivación de la replicación del virus y volverse virémicos y, por lo tanto, padecer de nuevo patologías asociadas al FeLV, particularmente si son sometidos a algún tipo de inmunosupresión. Esta reactivación es posible porque la información para producir partículas virales sigue presente en las células del gato hospedador y pueden ser potencialmente replicables de nuevo ante una disminución de la producción de anticuerpos. Aunque el riesgo de reactivación disminuye con el tiempo tras la exposición, la reactivación se puede producir años después de la exposición inicial al virus.

Infección abortiva

Después de la replicación en tejido linfoide del área orofaríngea, la replicación del virus puede ser detenida en algunos gatos inmunocompetentes mediante una respuesta inmune humoral y celular efectiva. Estos gatos nunca presentarán viremia, y por tanto serán negativos a cultivos víricos, antigenemia, PCR ADN de provirus y PCR de ARN viral. Además, tienen un alto nivel de anticuerpos neutralizantes3.


Se cree que la infección abortiva se produce en gatos que son expuestos a cargas virales bajas, por lo que se podría suponer que puede ser más común este tipo de infecciones en animales al aire libre, donde la carga infectiva a la que están sometidos es más baja que en casas multigato9.

Infección focal o atípica

Este tipo de infecciones han sido descritas aproximadamente en un 10 % de los gatos infectados experimentalmente. También se producen en libertad, aunque se cree que este porcentaje es mucho menor.

Las infecciones focales son caracterizadas por persistencia atípica local de replicación viral (p.ej., en glándula mamaria, vejiga, ojos, etc.) Como ya se explicará más adelante, esta replicación puede llevar a una antigenemia intermitente o de bajo grado y, por consiguiente, estos gatos darán positivos débiles y/o resultados discordantes en los test en clínica. Se pueden obtener resultados positivos y negativos según el momento en el que se realice el test.

La patogenia del FeLV como base para hacer un diagnóstico correcto

Una vez conocidos los estadios del FeLV, es importante conocer el tiempo en el que la viremia transitoria comienza a ser detectable a partir del momento del contagio mediante técnicas comunes. También es importante saber diferenciar entre pacientes con viremia transitoria o viremia persistente (progresivos) mediante un segundo test. Reside aquí la importancia de la duración aproximada de la viremia transitoria, ya que sería este segundo test el que nos indicará si este gato padecerá una infección progresiva.


Aunque antes se creía que, tras la exposición al virus, un 10 % de los gatos tenían infección focal, un 20-30 % de los gatos infección abortiva, un 30-40 % regresiva y el otro 30-40 % progresiva, distintos estudios donde se comparan distintas técnicas que después describiremos e interpretaremos, presuponen un porcentaje mucho más alto de gatos con infección abortiva (negativo a PCR provirus y ELISA, con una titulación alta y protectora de anticuerpos)10,11.

Signos clínicos

Tras una fase asintomática, los gatos progresivos suelen desarrollar tumores, desórdenes hematopoyéticos, problemas neurológicos, inmunodeficiencia, patologías inmunomediadas y estomatitis7.

Diagnóstico

Diagnóstico1,2,6

Como ya se ha citado anteriormente, la medida de control más importante de esta enfermedad es la identificación y separación de los gatos infectados.

Desde la Asociación Americana de Especialistas Felinos, se recomienda realizar la prueba de todos los gatos en el momento de su adquisición, antes de iniciar una pauta vacunal contra el FeLV, tras un contacto con gatos potencialmente infectados o en gatos con signos clínicos compatibles con la enfermedad6.

Detección el antígeno p27

Durante las fases de viremia los gatos presentan una gran cantidad de antígeno p27 de proteínas de la cápside del virus.

Mediante la técnica ELISA o inmunocromatografía en suero, plasma o sangre entera, se detecta el antígeno, sin dar falsos positivos por inmunidad maternal o vacunación. Esta técnica utiliza anticuerpos monoclonales específicos para el epítopo de p27 fijado a una fase sólida. El suero se mezcla con uno o dos anticuerpos monoclonales específicos para otros epítopos de p27, así que cuando se añaden a la fase sólida, en presencia de p27, se produce la precipitación del conjugado-anticuerpo, produciendo un cambio de color.

Es importante conocer que no habrá presencia de antigenemia hasta la tercera semana post infección, antes incluso de que el virus llegue a médula ósea.

Las técnicas de inmunocromatografía están basadas en los mismos principios que el ELISA, solo que los sustratos son ocupados, coloreándose y mostrando los anticuerpos. Estas técnicas tienen sensibilidad y especificidad muy similares1.

Los gatos progresivos, son todos positivos al test p27 (antigenemia), estando relacionada con viremia en la mayoría de los casos. No se debe olvidar que también serán positivos los gatos regresivos en estadios tempranos durante la viremia transitoria.

¿Cómo sabemos si se trata de un gato progresivo o es un regresivo en viremia transitoria?

  • Averiguar mediante la anamnesis si el paciente se ha podido contagiar en las anteriores 3-4 semanas, que es lo que tarda la viremia en instaurarse desde el contagio. Si el posible contagio temprano no es posible, probablemente este gato sea progresivo, y debamos hacer una nueva prueba para la confirmación, descartando que nuestro resultado sea un falso positivo.
  • Realizando otro test pasados 3 meses, que es la duración de la viremia transitoria.
  • Realizando una inmunofluorescencia indirecta (IFI): los gatos en viremia transitoria nos darán negativo, ya que puede que todavía su médula ósea no haya sido infectada. Después se explicará más a fondo esta prueba.
  • Aunque estudios comparativos de distintos test rápidos (Tabla 1) les dan una especificidad y sensibilidad bastante buenas, no debemos olvidar que ningún test es infalible, y el resultado debe ser interpretado en base al riesgo en que se encuentre el gato de ser contagiado (valor predictivo)12,13,14, es decir, no se interpretará igual un positivo en un gatito que viene de una colonia donde están apareciendo muertes súbitas que uno en un gatito de un criadero.

Aunque este estudio realizado en gatos en Australia, publicado en 201913, muestra una sensibilidad y especificidad similar sobre los tests de antígeno en consulta en saliva, el muestreo de gatos progresivos fue menor. La obtención de un 18 % de falsos negativos hace que estos test no sean de elección comparándolos con los test en sangre.

Tabla 1. Resultado del testaje de 3 tipos de test en consulta para detección de p27 usando sangre (n=536), siendo 45 gatos progresivos y 491 gatos sin infección.
SNAP FeLV ComboTM WitnessTM FeLV Anigen RapidTM FeLV
Especificidad (%) 94 98 98
Sensibilidad (%) 100 91 91
Valor predictivo positivo (VPP) 62 80 79
Valor predictivo negativo (VPN) 100 99 99

Inmunofluorescencia indirecta (IFI)

Detecta antigenemia (viremia), es decir, la proteína p27 intracelular en granulocitos, linfocitos y plaquetas de gatos progresivos en frotis de sangre. Los positivos suelen ser más tardíos que en el ELISA, ya que solo es positivo en pacientes con viremia persistente, cuando las células de la médula ósea ya están infectadas.

Puede provocar falsos negativos ante leucopenias o si solo un pequeño porcentaje de leucocitos está infectado. Además está también sujeto a la interpretación subjetiva de quien interpreta1,6. Los eosinófilos tienen tendencia a fijar los conjugados de la IFI, produciendo también falsos positivos.

Es una técnica con menos disponibilidad que las técnicas moleculares.

PCR de ADN de provirus

Esta técnica detecta y/o cuantifica el ADN vírico integrado en linfocitos y monocitos. Puede ser de utilidad para confirmación de positivos en ELISA, además de ser útil en estadíos tempranos de la infección (1-3 semanas), siendo positivo antes que el ELISA. No distingue infección progresiva de regresiva, por lo que podría ser interesante en criaderos o colonias estables para detección de regresivos, los cuales pueden tener signos de patologías asociadas al FeLV pero ser negativos a antígeno en test rápidos6.

PCR de ADN viral

Esta técnica permite la detección y cuantificación de secuencias víricas en ausencia de células. Nos proporciona una información distinta a la PCR de ADN de provirus, ya que los regresivos, y por lo tanto, sin viremia, no son detectados por la RT-PCR de ARN y sin embargo sí tienen material genético provirus dentro de sus células, y son por tanto positivos a la PCR de ADN de provirus.

Aunque la medición de saliva es menos sensible para técnicas de detección de antígeno, la saliva puede ser utilizada para detectar ARN viral y por lo tanto, excreción del virus en mucosas. La detección de ARN viral en mucosas es un buen indicador de viremia, detectando el virus desde estadios tempranos de la infección (1-3 semanas)8. Esto puede ser utilizado para el testaje de grupos grandes de gatos, pudiéndose realizar un pool de muestras, de no más de 10 gatos, e ir descartando el contagio por grupos. En el caso que un grupo dé positivo, se testaría individualmente a cada gato14. Es muy interesante, siendo una posible alternativa a la extracción de sangre, ya que no requiere de personal cualificado para la toma de muestras.


También se han utilizado técnicas cuantitativas en sangre periférica en distintos estudios, entre ellos la evaluación de la respuesta a tratamientos con terapias antirretrovirales.

Tabla 2. Estadios y pruebas diagnósticas del Virus de la Leucemia Felina (FeLV).
Antígeno p27 en sangre PCR ARN en sangre/mucosas

PCR provius

ADN en sangre

Excreción del virus Patología asociada al FeLV
Progresiva + + + + +
Regresiva - - + - Poco probable
Abortiva - - - - Poco probable
Focal +/- +/- +/- +/- Poco probable

El diagnóstico final

Ante un primer screening positivo en la clínica, la infección debería ser confirmada con un segundo test. Una opción sería realizar otro ELISA en un laboratorio de referencia, realizar la PCR de provirus o repetir el test rápido en la clínica usando otra marca ya que como se indicó anteriormente los estudios arrojan valores especificidad y sensibilidad de estos tests un tanto dispares. Es por ello por lo que siempre se debe evaluar cada caso en particular y las circunstancias personales y económicas de cada cuidador.

No existe una prueba de elección para el diagnóstico del FeLV. La PCR por sí sola tiene un valor limitado, ya que sin la detección antigénica no nos permite diferenciar regresivos de progresivos. Estudios recientes han asociado bajas cargas antigénicas mediante ELISA, con bajas cargas en PCR cuantitativas de provirus. Este tipo de bajas cargas se asocian a gatos con infecciones regresivas, ya que estos valores tan bajos de antígeno en sangre no son detectables mediante los tests rápidos que se realizan en clínica16. Sin embargo, se describe en varios artículos la relación entre ciertas cargas virales mediante técnicas de PCR cuantitativas de ARN y de provirus, con una mayor replicación del virus en ciertos tejidos (mucosas) que en otros (músculo o sistema nervioso)17.

Existe una clara vinculación, como la lógica nos invita a pensar, entre cargas virales altas (tanto PCR de ARN, como PCR de provirus) en gatos con viremia persistente o progresivos y cargas virales mucho más bajas en gatos no virémicos o regresivos.

Son necesarios más estudios para llegar a clasificar la infección de los pacientes contagiados por el FeLV solo en base a técnicas moleculares, pero la aplicación de estas técnicas podría resultar muy interesante en la identificación de estos pacientes durante la viremia transitoria, así como para determinar asociación entre cargas virales más altas y los pacientes que no superarán la viremia y quedarán como progresivos, o cargas virales mucho más bajas en pacientes que finalmente superarán la viremia y quedarán como regresivos. En un estudio donde se evaluaba la efectividad del raltegravir in vivo, solo un gato de 7, tras el tratamiento, consiguió generar anticuerpos y mantener bajas las copias en PCR de ARN del FeLV que se habían conseguido en los 7 gatos durante el tratamiento18.

Por tanto, cabe preguntarse si la detección precoz de gatos progresivos abre la puerta a la posibilidad de iniciar tratamientos con antivirales, pudiendo dar opción a esos gatos que de otra manera posiblemente quedarían como progresivos y acabarían muriendo de enfermedades asociadas al FeLV.

¿Puede interferir la vacunación con el diagnóstico del FeLV?

La vacunación es una importante medida de control de la enfermedad y se debe de basar según las recomendaciones de las guías vacunales19. Estas guías vacunales recomiendan la vacunación de todos los gatitos, al menos en zonas donde la prevalencia es alta o vayan a ser expuestos a un mínimo riesgo de contagio (p. ej., gatos outdoor). La vacuna no disminuye la importancia del testaje para la identificación y aislamiento de gatos progresivos. Por otro lado, la vacunación de leucemia a gatos infectados no es necesaria, ni presenta ningún tipo de efecto terapéutico. La vacuna no interfiere en el testaje de los gatos con el test en clínica.

Aunque parece ser que las vacunas previenen de las infecciones progresivas, los estudios describen que gatos vacunados son posteriormente positivos a PCR de provirus, y, por lo tanto, tienen material genético vírico dentro de sus células. Esto tiene especial importancia en la contención del virus, ya que los gatos vacunados no serán contagiosos.

Programas de captura, esterilización y suelta

A pesar de que desde la Asociación Americana de Especialistas Felinos recomiendan el testaje de todos los gatos del FeLV, existe una excepción. Las colonias de gatos de la calle y los gatos ferales que están en programas de Captura Esterilización y Suelta (CES) tienen como objetivo esterilizar y vacunar a sus gatos, para tener así un control poblacional.

Es interesante que estas esterilizaciones se produzcan más rápido de lo que la colonia pueda reproducirse. La esterilización reduce dos de las formas más importantes de transmisión del FeLV en gatos de colonia o ferales, de la gata a los gatitos y de los contactos agresivos entre machos20. Debido a que este tipo de programas tiene una financiación limitada, se recomienda gastar recursos en esterilizar al máximo número de gatos posible, más que invertirlo en el testaje.

Figura 7. Estadios y pruebas diagnósticas del Virus de la Leucemia Felina
Figura 7. Estadios y pruebas diagnósticas del Virus de la Leucemia Felina

La eutanasia de gatos positivos, solo por serlo, es una práctica que no se recomienda. Estos gatos pueden entrar en programas de adopción, igual que otros, a través de plataformas que buscan hogar a este tipo de gatitos. Es aconsejable que estos gatos permanezcan en casas como gatos únicos o en casa de acogida estables con gatos positivos mientras se encuentran pendientes de adopción

Medicina preventiva en gastos con FeLV

Los gatos positivos al FeLV deberían de someterse a chequeos al menos cada 6 meses. Realizar una exploración física detallada, poniendo especial interés en la cavidad oral, ya que las patologías orales y dentales son comunes en este tipo de infecciones. También descartar posibles adenomegalias, explorar el fondo de ojo, etc. Se recomienda realizar hemograma cada 6 meses y bioquímica y análisis de orina anuales.


La pauta vacunal del resto de enfermedades infecciosas debería ser la misma en gatos sin FeLV ya que pueden desarrollar patologías relacionadas con la panleucopenia felina o infecciones del tracto respiratorio, con consecuencias más severas que en gatos negativos.

Conclusión

Para llegar a un buen diagnóstico de las infecciones por FeLV en gatos, es necesario comprender la patogenia de la enfermedad y conocer bien todas las pruebas disponibles.

El momento en el que realizamos una prueba diagnóstica concreta o la combinación de estas, hace que podamos dar diagnósticos más precisos, puesto que es una enfermedad con graves consecuencias para el gato que la padece y para los demás gatos que estén en contacto con ellos.

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