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Qué hacer cuando el alimento puede ser el problema

Resumen breve

El uso de alimentos comerciales para mascotas es, en general, muy seguro. En Estados Unidos se estima que solo el 1.7 % de los problemas de envenenamiento se deben al alimento, muy por debajo de los problemas causados por medicaciones, insecticidas, plantas, rodenticidas y productos de limpieza. Sin embargo, el alimento puede ser causa de problemas con importantes consecuencias negativas en la salud de la mascota y la salud emocional de sus propietarios. Perros y gatos suelen tener pocas fuentes…

Introducción

El uso de alimentos comerciales para mascotas es, en general, muy seguro. En Estados Unidos se estima que solo el 1.7 % de los problemas de envenenamiento se deben al alimento, muy por debajo de los problemas causados por medicaciones, insecticidas, plantas, rodenticidas y productos de limpieza1. Sin embargo, el alimento puede ser causa de problemas con importantes consecuencias negativas en la salud de la mascota y la salud emocional de sus propietarios. Perros y gatos suelen tener pocas fuentes de nutrición (en muchos casos, solo una), en comparación con las personas, donde la variación diaria de los alimentos puede diluir los efectos negativos de un alimento específico.

Los tipos de problemas causados por el alimento se pueden separar en problemas nutricionales, de fabricación y de contaminación2.

Problemas nutricionales

Un alimento no balanceado puede resultar en deficiencias o toxicidades, que pueden tener consecuencias a largo plazo. Este riesgo teórico está bien descrito en dietas caseras obtenidas de libros o de internet3,4 y puede pasar tanto en productos crudos como cocinados. El riesgo es mayor en reproductoras y en gatitos o cachorros, ya que estas etapas de vida son altamente exigentes y los problemas de una dieta inadecuada pueden presentarse tras días o semanas de administrarse. Ejemplos de casos reportados con dietas caseras no balanceadas incluyen pansteatitis5 (deficiencia de vitamina E), hiperparatiroidismo nutricional secundario y/o raquitismo6-9 (deficiencia de calcio y/o vitamina D, o ratio calcio:fósforo inverso) y degeneración retinal central felina9 (deficiencia de taurina), entre otros.

Aunque es menos común, las dietas comerciales también pueden dar problemas nutricionales, Una de las razones es desconocimiento de las necesidades o de los efectos de diferentes ingredientes o procesos. La nutrición para animales de compañía es una ciencia relativamente reciente y en desarrollo continuo. Los alimentos comerciales han variado desde su aparición, a finales del siglo XIX, ya que, a medida que el conocimiento avanza, las dietas se adaptan a este. En algunos casos, este conocimiento surge de la investigación exhaustiva de problemas que han aparecido asociados al uso de ciertas dietas. Ejemplos de este proceso incluyen las dermatosis asociadas al alimento “genérico” o de marca blanca10, que se identificaron en las décadas de los 70-80. En estos casos, se sospechaba que estos alimentos baratos incluían ingredientes poco digestibles y por lo tanto resultaban en un aporte marginal de nutrientes importantes para la salud de la piel, como ácido linoleico, zinc y vitamina A. Las lesiones de la piel desaparecían con el cambio a un alimento “premium”. Este problema es ahora muy raro. De forma similar, la alta incidencia de problemas de urolitiasis de estruvita en gatos11 fue clave para identificar la importancia de la dieta sobre el pH urinario en la prevención de este problema.

Otro ejemplo importante fue la investigación de cardiomiopatía dilatada en gatos asociada a ciertas dietas12, que permitió identificar la importancia del aporte de taurina en esta especie. El conocimiento del importante rol de la taurina y sus precursores en perros también se identificó tras problemas de cardiomiopatía dilata y deficiencia de taurina asociados a un alimento comercial en base a harina de cordero y arroz13. En este caso, la causa es compleja (ya que la taurina no es esencial en perros) y puede deberse a múltiples razones14, como síntesis inadecuada de taurina por deficiencia de precursores (o baja biodisponibilidad de estos) o aumento de pérdidas urinarias o intestinales de taurina, que pueden verse afectadas por contenido y tipo de fibra y la digestibilidad total. Se ha descrito también una cardiomiopatía nutricional potencialmente reversible asociada al uso de alimentos ricos en legumbres15,16 pero aún se está investigando el rol específico de la dieta en este problema. Otro nutriente que se está investigando activamente es el fósforo, que puede asociarse a daño renal en gatos si se incluye en cantidades elevadas, especialmente en forma de sales altamente solubles17.

Por esta razón, las recomendaciones nutricionales para perros y gatos se actualizan de forma periódica. El National Research Council18 empezó a publicar los requerimientos de perros y gatos en la década de los 70, y la última edición es del 2006. La FEDIAF, que da las recomendaciones a la industria europea, actualiza sus recomendaciones de forma anual19.

Las dietas comerciales también pueden estar formuladas de forma inadecuada en comparación con el conocimiento actual, de forma similar a ciertas dietas caseras. Por ejemplo, se han descrito deficiencias en ciertos nutrientes en el análisis nutricional de dietas veganas20,21 y vegetarianas22 para perros y gatos, aunque los propietarios de gatos que usan alimentos basados en plantas no perciben23 que causen problemas de salud en sus mascotas. Sin embargo, esta percepción no es evidencia de su seguridad a largo plazo. Otros ejemplos de deficiencias o excesos se deben a problemas de fabricación, como se describe en la siguiente sección.

Problemas de fabricación

Los errores durante la fabricación pueden resultar en deficiencias o excesos nutricionales. Un ejemplo claro es la deficiencia de tiamina24.

La tiamina es una coenzima importante en el metabolismo de la glucosa y la energía (Figura 1) y su deficiencia puede deberse a un aporte insuficiente en la dieta o a problemas de malabsorción. Los signos clínicos aparecen rápidamente, ya que no se almacena en el cuerpo de forma significativa. Inicialmente son poco específicos, como pérdida de peso y anorexia, y progresan a signos neurológicos (inicialmente reversibles) como ataxia, “circling”, midriasis y ventroflexión cervical activa. Si no se aporta una fuente de tiamina, los signos progresan a rigidez extensora de las extremidades, paresis, coma y muerte. En esta última fase, la enfermedad es irreversible.

Aunque la deficiencia de tiamina puede deberse a problemas nutricionales (dietas no completas)25, se ha descrito como consecuencia de una fabricación inadecuada, sobre todo en alimentos felinos enlatados26, aunque también se ha descrito en alimentos felinos secos27. Es más común en alimentos enlatados, debido a las altas temperaturas y al pH de su procesado. Esta vitamina también se puede degradar durante el almacenaje del producto final (por temperatura, humedad y exposición al aire), tanto antes como después de ser obtenido por los consumidores. Los fabricantes deben tener en cuenta todas estas rutas de pérdida para asegurar que el producto final contienen suficiente tiamina, además de instaurar medidas de esta vitamina en el producto final de forma rutinaria. Otros factores que pueden afectar a la concentración de tiamina es la presencia de tiaminasa (presente en ciertos pescados, por ejemplo). La tiaminasa es termolábil, pero si está en contacto con tiamina antes del procesado térmico, puede tener un efecto negativo. Finalmente, ciertos conservantes pueden afectar negativamente a la disponibilidad de tiamina, y se han descrito casos de deficiencia de esta vitamina en alimentos conservados con productos en base a azufre28,29. El tratamiento consiste en cambio de dieta, suplementación con tiamina y tratamiento de soporte.

La hipervitaminosis D también se ha asociado a errores de fabricación2,30 y se han reportado casos en dietas para perros y gatos en varios países, asociadas al uso de premezclas vitamínicas incorrectamente fabricadas con cantidades excesivas de vitamina D3 (colecalciferol). Esta vitamina tiene múltiples funciones en el organismo, una de ellas es en la regulación del metabolismo del calcio y el fósforo. Los signos asociados al exceso de consumo aparecen al cabo de varias semanas de exposición y pueden manifestarse como depresión, debilidad, anorexia, poliuria y polidipsia. Los análisis de rutina pueden mostrar elevaciones en calcio total e ionizado y a veces fósforo. El metabolito 25-hidroxi-colecalciferol también está elevado, y la hormona paratiroidea está suprimida. En histología se puede observar mineralización de tejidos blandos. El tratamiento consiste en cambio de dieta, diuresis y tratamiento de soporte y puede tardar semanas en hacer efecto.

Otros ejemplos incluyen exceso de metionina y vitamina A2. También se ha descrito un proceso de demielinización asociado a signos clínicos neurológicos en gatos alimentados con alimento irradiado31, aunque se desconoce aún el proceso específico por el cual este procesado es tóxico para la mielina.

Problemas de contaminación

Los contaminantes naturales pueden ser microbiológicos (bacterias, parásitos) o no (por ejemplo, micotoxinas o metales pesados). También pueden existir contaminantes no naturales, como el pentobarbital o la melamina (+ ácido cianúrico), que se consideran adulterantes.

Microbiológicos

Los alimentos pueden ser fuente de microorganismos patógenos, algunos de ellos zoonóticos2,3. Aunque este problema es más frecuente con alimentos en base a carne cruda32, también se ha descrito enfermedad en humanos por la manipulación y uso de premios tipo oreja de cerdo33 y de alimento comercial seco34,35. Además del control de calidad desde la recepción de ingredientes hasta el empaquetado, es también importante que los alimentos se almacenen y manipulen de manera correcta en los puntos de venta y los domicilios.

Micotoxinas

Las micotoxinas son productos sintetizados por hongos. En alimentación de mascotas, se han descrito problemas asociados particularmente a aflatoxinas, producidas por el género Aspergillus2, 36. La Unión Europea tiene legislación sobre sustancias indeseables en alimentación animal (directiva 2002/32/CE37 y modificaciones), que incluye micotoxinas, contaminantes inorgánicos (como metales pesados), toxinas vegetales, organoclorados e impurezas botánicas. La presencia de aflatoxinas u otras micotoxinas en cantidades suficientes para causar enfermedad, por tanto, se deben a fallos en el control de calidad de los ingredientes y/o el producto final.

Las aflatoxinas pueden generarse en el producto fresco o durante el almacenaje. Hay muchos ingredientes que pueden sufrir de esta contaminación e incluyen cereales, cacahuetes, semilla de algodón, tubérculos, legumbres, etc. La presencia y generación de micotoxinas se ve afectada por varios factores, como temperatura, humedad, estrés de sequía y daño causado por insectos o por manipulación inadecuada.

El proceso puede ser agudo o crónico y se caracteriza por afección hepática (necrosis de hepatocitos) y renal (necrosis del epitelio tubular renal). La mortalidad es alta durante los primeros días, hasta 2 semanas post exposición. Los signos clínicos iniciales incluyen inapetencia, debilidad, letargo, vómitos y diarrea, que progresan a ictericia, melena o hematoquecia, hematemesis, petequia y epistaxis.

La analítica puede mostrar alteraciones en los tiempos de coagulación de protrombina, aumento de bilirrubina y enzimas hepáticos, hipoalbuminemia, reducción antitrombina III, entre otros. El diagnóstico diferencial incluye enfermedades infecciosas (como leptospirosis), intoxicaciones por rodenticida o agentes hepatotóxicos. El tratamiento es de soporte (fluidoterapia, vitamina K, transfusión de plasma, hepatoprotectores, etc.) y el pronóstico es reservado.
Melamina + ácido cianúrico

En el año 2007 se dio el mayor decomiso de alimento para perros y gatos en Estados Unidos38, y múltiples otros países también se vieron afectados. Se estima que más de 150 productos estuvieron involucrados y el número de animales afectados, perros y gatos, fue de entre cientos y miles. En este caso, el problema vino de los proveedores de ciertos ingredientes proteicos (como gluten de trigo y proteína de arroz), que adulteraron intencionadamente su producto al añadir melamina, una fuente de nitrógeno no proteico. Esto resultó en un aumento del contenido de nitrógeno del producto, el cual se usa para estimar el contenido proteico. Esta práctica fraudulenta resultó en la presencia no solo de melamina sino de ácido cianúrico y la combinación de ambos productos fue tóxica para perros y gatos, causando daño renal agudo. Se vieron afectados más gatos que perros, y la mortalidad fue del 61 % en gatos y del 73 % en perros2.

Este se considera un evento centinela, ya que, un año después, la melamina se identificó como adulterante en leche maternizada para humanos y otros productos para niños, y el estudio del problema en alimento para mascotas permitió una identificación relativamente temprana del problema.

Desde este evento, el análisis de estos productos en ingredientes y alimentos para mascotas se ha incorporado en el control de calidad de muchos fabricantes.

Pentobarbital

El pentobarbital en alimentos para mascotas puede resultar en depresión del sistema nervioso central, ataxia, debilidad y pérdida de reflejos, y los signos empiezan minutos después de su ingestión. En el decomiso de 2018 en Estados Unidos39, la FDA aun está investigando el origen de esta sustancia adulterante, pero se sospecha que su presencia se debe al uso (no legal) de animales eutanasiados por métodos químicos en uno de los ingredientes. El tratamiento consiste en descontaminación (emesis si el consumo ha sido inmediato, o lavado gástrico y carbón activado) y tratamiento de soporte, que puede requerir ventilación asistida en casos graves.

Otros

Se ha descrito una asociación entre “Fanconi-like syndrome”, también potencialmente reversible, (síndrome con características parecidas al síndrome de Fanconi, asociado con problemas renales) en perros consumiendo premios tipo “jerky” (curados)40,41. En Australia, recientemente se identificó una asociación entre un alimento comercial específico con casos de megaesófago en perros adultos42, pero aún no se conoce que aspecto de la dieta es el causante del problema. El alimento y premios también se han identificado como causa en casos de tirotoxicosis exógena en perros, que mostraron signos compatibles con hipertiroidismo (como agresividad y taquicardia, además de elevaciones sanguíneas en hormonas tiroideas) y que se resolvió al cambiar de alimento o dejar de dar el premio43.

El papel del veterinario

Diagnóstico (sospecha)

El equipo veterinario tiene un papel crucial44 en reconocer e identificar problemas potencialmente causados por la dieta. Esto tiene implicaciones tanto en la salud del paciente como de las personas, ya que algunos de estos contaminantes pueden causar enfermedad en ambos (como algunos microorganismos patógenos, por ejemplo, Salmonella). Además, eventos en alimentos para mascotas pueden ser centinelas para problemas en alimentación humana, como fue el caso de la contaminación con melamina.

Es importante que, de forma rutinaria, se realice una evaluación nutricional45 a todos los pacientes, que debe incluir una historia dietética completa (Tabla 1). Esto puede permitir identificar de forma temprana asociaciones entre la presencia de problemas y el alimento.

Tabla 1. Información que debe obtenerse mediante la historia dietética.
La historia dietética debe ser completa y detallada. El equipo veterinario debe ser capaz de replicar o comprar los productos que se están alimentando y, por lo tanto, debe incluir:
Información sobre el (los) alimento(s) principal(es): en caso de productos comerciales, marca, nombre del producto, variedad y forma física. En el caso de alimentos caseros, nombre de cada ingrediente (por ejemplo, pollo), corte (por ejemplo, pechuga), y método de cocción (por ejemplo, a la plancha).
Cantidad (idealmente en gramos) del alimento comercial. En el caso de alimentos caseros, cantidad diaria de cada ingrediente (y se debe especificar si la cantidad se mide en crudo o tras la cocción).
Información sobre extras: golosinas comerciales, alimentos de consumo humano, restos de mesa, etc. Además de la identificación, se requieren las cantidades diarias usadas.
Información sobre suplementos: estos incluyen suplementos vitamínicos/minerales, aceites, productos a base de hierbas, etc.
La historia dietética también debe incluir información sobre la frecuencia de administración y la posibilidad de acceso a fuentes de comida no controladas.

El índice de sospecha de que el alimento puede ser la causa del problema aumenta en situaciones donde la aparición de signos clínicos coincide con un cambio reciente de alimentación, o cuando los signos clínicos coinciden con problemas que se han asociado a la dieta con anterioridad (como los descritos en las secciones anteriores) o cuando múltiples animales consumiendo el mismo alimento presentan sintomatología similar, sin otra causa probable.

En el caso donde se sospeche que la causa de los signos del animal sea la dieta, es importante documentar los hallazgos del examen físico y la anamnesis, incluyendo la historia dietética, con todo detalle y describir la evolución de los signos en orden cronológico (cuando aparecieron, duración, tipo). También es importante identificar el acceso a otras causas potenciales del problema (medicaciones, toxinas, rodenticidas, etc.).

Recogida muestras (comida y animal)

Es importante conservar muestra de alimento43 (se recomienda al menos 1 kg de alimento seco y 4 latas de alimento húmedo), en su envase original, para poder proporcionar estas muestras a la autoridad competente o al laboratorio de elección. Otra información adicional que debe registrarse incluye los detalles del alimento (marca, fabricante, nombre, variedad, forma física), cantidad diaria ofrecida, lugar y fecha de compra, datos de trazabilidad y detalles sobre el almacenamiento en el hogar. Es posible que la contaminación del alimento suceda en el hogar si las condiciones de almacenamiento no son las idóneas, por ejemplo, si el alimento se quita de su envase de compra y se coloca en un contenedor que no se limpia con frecuencia, o donde la temperatura es demasiado alta, etc.

Es también recomendable guardar muestras del animal (por ejemplo, sangre entera en refrigeración, plasma, suero u orina congelados) y, si se realiza una necropsia, muestras de tejidos43. El tipo de muestra/tejido a conservar va a depender del tipo de contaminante del que se sospecha.

Comunicación a la autoridad competente

En Estados Unidos, los veterinarios pueden contactar con la FDA para comunicar sus sospechas46. La FDA también documenta los decomisos, con lo que es un buen recurso a consultar cuando se sospecha de un problema relacionado con el alimento, ya que a lo mejor ya hay una investigación en marcha. La FDA requiere que los fabricantes comuniquen cualquier sospecha de que sus productos pueden ser un riesgo y puede recomendar (u obligar) a decomisar el producto. Entre el 1996 y el 200847, solo 6 de los decomisos se asociaron a contaminación química (aflatoxinas, colecalciferol, metionina y melamina + ácido cianúrico), todos iniciados de forma voluntaria por los fabricantes.

En Australia, a partir de la aparición de varios problemas asociados al uso de ciertos alimentos y premios en el país, la asociación nacional de veterinarios (Australian Veterinary Association), junto con la Pet Food Industry Association of Australia, han desarrollado un sistema llamado PetFAST reporting48, donde los veterinarios pueden reportar sus sospechas de problemas asociados al alimento. Esta información se monitorea para identificar tendencias y similitudes, y la información se traslada al fabricante.

Desafortunadamente, en la Unión Europea no existe un sistema global para que los veterinarios reporten los casos sospechosos, y cada país tiene su propio sistema. En España se debe contactar al departamento de ganadería de la Comunidad Autónoma, que es quien tiene autoridad sobre alimentación animal. La autora recomienda siempre contactar al fabricante/distribuidor, ya que este puede decidir investigar si recibe múltiples llamadas al respecto. Es también una buena idea contactar con otros veterinarios mediante las asociaciones veterinarias locales, regionales o nacionales y contactar a los colegios provinciales, para comprobar si alguien más ha identificado problemas similares.

Educación

El equipo veterinario debe aportar recursos a los propietarios para que almacenen y manipulen el alimento para su mascota de manera segura, para prevenir su contaminación y minimizar el riesgo de enfermedad en sus mascotas y en los humanos de su entorno. Esto es importante independientemente del tipo de alimento (crudo o cocinado, comercial o casero, alimento completo o complementario). Estas recomendaciones49 incluyen:

  • Integridad del envase: hay que comprar productos con un empaquetado en buenas condiciones (sin abolladuras o desgarros, por ejemplo). El comprar a granel puede suponer un riesgo adicional, ya que no se conoce como se ha manipulado el alimento desde el envase original al nuevo contenedor.
  • Higiene adecuada al manipular el alimento: hay que lavarse las manos antes y después de manipular el alimento con jabón, al menos 20 segundos. Los platos de la mascota también se deben lavar tras cada uso.
  • Descarte de alimento caducado: se debe hacer en una bolsa cerrada en un contendor estanco.
  • Almacén adecuado: el alimento húmedo se debe cubrir y refrigerar, el alimento seco se debe de guardar en un lugar libre de humedad, lejos de la luz, seco y fresco. Es recomendable mantener el alimento seco en su envase original y cerrarlo bien después de cada uso.
  • Estas medidas también deben aplicarse al uso de premios.
    También es importante informar de los riesgos adicionales si se da comida en base a carne cruda (aunque las medidas de higiene aplican, el riesgo nunca es cero). El uso de alimentos tipo “jerky” (carne curada) se ha asociado a problemas renales, y la causa específica aún se desconoce. Si se usan, deben de considerarse en el diagnóstico diferencial si el paciente presenta signos clínicos de síndrome “Fanconi-like”.

Puntos clave

El alimento comercial para mascotas es en general muy seguro. En algunas ocasiones puede ser el causante de problemas debido a formulación inadecuada o problemas de contaminación, con lo que el equipo veterinario debe de estar preparado para identificar y tratar este tipo de problemas. La recogida rutinaria de historia dietética de los pacientes es una herramienta esencial para identificar problemas de forma temprana.

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