Displasia folicular asociada a color diluido
Resumen breve
La alopecia por dilución del color (Color Dilution Alopecia, CDA) es una genodermatosis hereditaria poco frecuente que afecta principalmente a perros con capas de color diluido, como Braco de Weimar, Doberman azul, Gran Danés azul, Dachshund y Pinscher miniatura. La enfermedad se encuentra asociada a alteraciones en la transferencia y distribución intracelular de melanina dentro del folículo piloso, provocando la formación de grandes agregados pigmentarios denominados macromelanosomas, responsables…Índice de contenidos
Resumen
La alopecia por dilución del color (Color Dilution Alopecia, CDA) es una genodermatosis hereditaria poco frecuente que afecta principalmente a perros con capas de color diluido, como Braco de Weimar, Dóberman azul, Gran Danés azul, Dachshund y Pinscher miniatura. La enfermedad se encuentra asociada a alteraciones en la transferencia y distribución intracelular de melanina dentro del folículo piloso, provocando la formación de grandes agregados pigmentarios denominados macromelanosomas, responsables de la fragilidad estructural del pelo y de su fractura prematura.
Los animales afectados suelen presentar una pérdida progresiva del brillo del pelaje, seguida de hipotricosis y alopecia en las zonas de color diluido, pudiendo aparecer además descamación, hiperpigmentación cutánea, comedones e infecciones bacterianas secundarias. Aunque se trata de una enfermedad con base genética, la intensidad de los signos clínicos puede variar considerablemente entre individuos afectados.
El diagnóstico se fundamenta en la combinación de la reseña del paciente, la distribución característica de las lesiones y la identificación de alteraciones específicas mediante pruebas complementarias. Entre ellas, el tricograma constituye una herramienta especialmente útil por su rapidez, bajo coste y carácter mínimamente invasivo, permitiendo identificar macromelanosomas, alteraciones pigmentarias y defectos estructurales del tallo piloso. La histopatología confirma el diagnóstico al evidenciar acumulación anómala de melanina intrafolicular, displasia folicular e incontinencia pigmentaria.
A pesar de que actualmente no existe un tratamiento curativo, el reconocimiento temprano de esta genodermatosis permite instaurar medidas dirigidas a mejorar la calidad de la piel y del pelaje, controlar las complicaciones infecciosas secundarias y evitar procedimientos diagnósticos o terapéuticos innecesarios. Debido a su probable infradiagnóstico en la práctica clínica diaria, resulta fundamental que el clínico conozca sus principales características clínicas, tricoscópicas e histopatológicas para incluirla dentro de los diagnósticos diferenciales de los cuadros alopécicos en perros de capa diluida.
Introducción
Las displasias foliculares constituyen un grupo heterogéneo de genodermatosis caracterizadas por alteraciones estructurales del folículo piloso que provocan defectos en la formación, crecimiento o mantenimiento del pelo. Dentro de este grupo se incluyen diversas entidades hereditarias, entre ellas la alopecia por dilución del color (Color Dilution Alopecia, CDA) y la displasia folicular del pelo negro (Black Hair Follicular Dysplasia, BHFD), ambas asociadas a alteraciones en la melanización del tallo piloso y consideradas variantes de un mismo trastorno biológico relacionado con defectos en el transporte intracelular de melanosomas1.
La alopecia por dilución del color es una enfermedad hereditaria descrita principalmente en perros con capas de color diluido, como Braco de Weimar, Dóberman azul, Gran Danés azul, Dachshund, Pinscher miniatura y Whippet, aunque también ha sido documentada en otras razas y cruces². La enfermedad se caracteriza por una distribución anómala de la melanina dentro de los melanocitos y queratinocitos foliculares, lo que conduce a la formación de grandes agregados pigmentarios denominados macromelanosomas. Estas estructuras alteran la arquitectura normal del tallo piloso, favoreciendo la fragilidad mecánica del pelo, la aparición de fracturas espontáneas y el desarrollo progresivo de hipotricosis y alopecia3.
En los últimos años se ha demostrado que mutaciones en el gen Melanophilin (MLPH), implicado en el transporte de melanosomas hacia la periferia celular, desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de esta enfermedad4. La alteración de este mecanismo provoca una acumulación anormal de pigmento en el interior del folículo piloso, originando los cambios microscópicos característicos observados tanto en el tricograma como en el estudio histopatológico.
Los signos clínicos suelen manifestarse durante los primeros años de vida, aunque la edad de presentación puede variar considerablemente entre individuos. Inicialmente se observa una pérdida progresiva de brillo del pelaje, seguida de hipotricosis, alopecia parcial o completa en las áreas de pelo diluido, descamación variable e hiperpigmentación cutánea⁵. Con el tiempo, la alteración estructural de los folículos puede favorecer la aparición de infecciones bacterianas secundarias recurrentes, comedones, foliculitis y forunculosis, contribuyendo al deterioro progresivo de la calidad del pelaje y de la piel⁶.
El diagnóstico suele establecerse mediante la combinación de la reseña del paciente, la distribución de las lesiones y la identificación de alteraciones características en el tricograma. Entre los hallazgos más representativos destacan la presencia de macromelanosomas, la distribución irregular del pigmento y los defectos estructurales del tallo piloso⁷. La biopsia cutánea permite confirmar el diagnóstico al evidenciar acumulaciones anómalas de melanina dentro de los folículos pilosos, displasia folicular, incontinencia pigmentaria y grados variables de atrofia follicular⁸.
El tratamiento es principalmente sintomático, ya que no existe una terapia curativa para la enfermedad. El manejo se basa en mejorar la calidad de la piel y del pelaje, evitar traumatismos mecánicos, controlar las infecciones bacterianas secundarias y emplear productos hidratantes, antiseborreicos o queratomoduladores según las necesidades del paciente. Se han descrito tratamientos con retinoides sintéticos en dermatología veterinaria, aunque su uso debe valorarse individualmente por sus posibles efectos adversos.⁹
El interés del presente caso radica en la descripción clínica, tricoscópica e histopatológica de una alopecia por dilución del color en un Braco de Weimar adulto, destacando especialmente la correlación entre los hallazgos clínicos observados, las alteraciones identificadas mediante tricograma y dermatoscopia, y los cambios histopatológicos documentados en un caso comparable con confirmación histológica. Asimismo, se revisan los principales aspectos fisiopatológicos, diagnósticos y terapéuticos de esta genodermatosis poco frecuente pero probablemente infradiagnosticada en la práctica clínica diaria.
Caso clínico
Se presentó en consulta de dermatología Cooper, un Braco de Weimar macho castrado de siete años de edad, por un cuadro dermatológico crónico caracterizado por pérdida progresiva de pelo y deterioro de la calidad del pelaje. El animal presentaba una capa de color diluido tipo cinnamon (Isabella).
Según refería la tutora, las alteraciones dermatológicas habían comenzado varios años antes de la consulta, observándose inicialmente una pérdida progresiva del brillo y densidad del manto. Con el paso del tiempo, la alopecia fue aumentando de forma gradual, afectando principalmente al tronco y las regiones laterales del cuerpo. Además, se habían producido episodios recurrentes de lesiones cutáneas inflamatorias compatibles con complicaciones secundarias asociadas al proceso folicular subyacente.
La tutora no refirió prurito asociado ni otros signos clínicos concomitantes, incluyendo poliuria o polidipsia. Asimismo, no se describieron antecedentes compatibles con enfermedad sistémica, alteraciones endocrinas o trastornos metabólicos que pudieran justificar el cuadro alopécico.
Durante la exploración física general no se detectaron alteraciones relevantes. El examen dermatológico reveló hipotricosis generalizada con áreas multifocales de alopecia no cicatricial distribuidas principalmente sobre ambos flancos, región torácica lateral y abdomen (Figura 1-3).

Figura 1-3. Vistas laterales derecha e izquierda y de la región dorsolumbar del tronco. Se observa una marcada hipotricosis bilateral y simétrica, caracterizada por una disminución de la densidad pilosa y una reducción evidente de la cobertura del manto en las áreas afectadas.


Asimismo, se identificaron múltiples comedones y una discreta hiperpigmentación cutánea en las zonas más crónicamente afectadas.
Considerando la reseña del paciente, el color diluido del pelaje y la distribución de las lesiones, se establecieron como principales diagnósticos diferenciales la alopecia por dilución del color (Color Dilution Alopecia, CDA), otras displasias foliculares asociadas a alteraciones pigmentarias, endocrinopatías adquiridas y procesos inflamatorios foliculares secundarios.
Con el objetivo de caracterizar las alteraciones del tallo piloso, se realizó un tricograma mediante la obtención de pelos procedentes de diferentes áreas afectadas. El examen microscópico reveló abundantes agregados irregulares de melanina distribuidos a lo largo de los tallos pilosos, formando macromelanosomas de tamaño variable. Asimismo, se observaron alteraciones estructurales del pelo, incluyendo deformaciones del tallo, irregularidades corticales y múltiples puntos de fractura (Figura 4 y 5). Estos hallazgos fueron altamente sugestivos de una displasia folicular asociada a la dilución del color.

Figura 4 y 5. Fotografía del tricograma en la que se observa un macromelanosoma cortical (flecha negra). Asimismo, se aprecia una dilatación de la unión córtico-medular del tallo piloso, constituyendo una zona de fragilidad estructural predispuesta a la fractura del pelo.

Como complemento diagnóstico se realizó un examen dermatoscópico de las zonas afectadas. La dermatoscopia permitió identificar una disminución de la densidad folicular, pelos de longitud variable con signos de fractura y alteraciones en la distribución del pigmento compatibles con los hallazgos observados en el tricograma (Figura 6).

Posteriormente se obtuvieron biopsias cutáneas de áreas representativas para estudio histopatológico. El examen microscópico evidenció una alteración de la distribución normal de melanina dentro de los folículos pilosos, con acumulaciones pigmentarias irregulares y presencia de macromelanosomas tanto en el epitelio folicular como en los tallos pilosos. Se observó además displasia folicular leve a moderada, acompañada de una discreta incontinencia pigmentaria con presencia ocasional de melanófagos perifoliculares. Algunos folículos presentaban dilatación e irregularidades estructurales asociadas a la acumulación anómala de pigmento. No se identificó inflamación significativa ni lesiones compatibles con procesos infecciosos activos. Los hallazgos histopatológicos fueron compatibles con alopecia por dilución del color (Figura 7 y 8).

Figura 7 y 8. Estudio histopatológico cutáneo que evidencia acumulaciones anómalas de melanina en el epitelio folicular y los tallos pilosos, con presencia de macromelanosomas e incontinencia pigmentaria leve, hallazgos característicos de alopecia por dilución del color.

La correlación entre la reseña del paciente, la presentación clínica, los hallazgos tricoscópicos, dermatoscópicos e histopatológicos permitió establecer el diagnóstico definitivo de alopecia por dilución del color (Color Dilution Alopecia, CDA).
Tras establecer el diagnóstico de alopecia por dilución del color, se instauró un protocolo terapéutico orientado a mejorar la calidad cutánea y del pelaje, minimizar la fragilidad del tallo piloso y prevenir la aparición de complicaciones secundarias.
Como soporte nutricional se administró una combinación de palmitoiletanolamida ultramicronizada y ácidos grasos esenciales (Redonyl® Ultra, Dechra, Italia), siguiendo la pauta recomendada por el fabricante para el peso del paciente. Asimismo, se prescribió melatonina a dosis de 9 mg (miligramos totales por animal/perro) por vía oral cada 12 horas durante un periodo inicial de cuatro meses, con el objetivo de favorecer el crecimiento follicular.
Como terapia tópica se pautaron baños cada 2 semanas con champú a base de biotina, zinc, L-cisteína, ácidos grasos esenciales omega-3 y omega-6, y vitamina E (Cutania Hair Control®, VetNova, España). Se recomendó aplicar el champú sobre el pelo previamente humedecido con agua templada, distribuyéndolo suavemente en el sentido de crecimiento del pelo y evitando movimientos circulares vigorosos o maniobras de fricción que pudieran favorecer la rotura de los tallos pilosos. Tras un tiempo de contacto adecuado, se indicó aclarar abundantemente y proceder a un secado suave mediante presión con toalla, evitando frotar la piel y el pelaje.
Como complemento al manejo tópico se recomendó la aplicación semanal de una solución spot-on rica en ácidos grasos esenciales y componentes hidratantes (Essential 6 Spot-On®, Dermoscent, Francia), con el objetivo de mejorar la calidad de la barrera cutánea y favorecer el aspecto cosmético del pelaje.
Dada la marcada fragilidad pilosa observada en el tricograma, se aconsejó evitar el cepillado agresivo, el uso de cardas o herramientas similares, así como la utilización de agua excesivamente caliente durante los baños. Del mismo modo, se recomendó minimizar los roces mecánicos repetidos sobre las zonas afectadas mediante el uso preferente de collares acolchados frente a collares convencionales, evitando pecheras y prendas o accesorios que pudieran generar fricción continuada sobre el tronco y el cuello.
Finalmente, se indicó realizar un control precoz de cualquier episodio de foliculitis o infección bacteriana secundaria, instaurando tratamiento específico cuando fuera necesario, con el fin de evitar un mayor deterioro de la calidad del pelaje y de la función barrera cutánea.
Durante el seguimiento se observó una mejoría de la calidad cutánea y una reducción de las lesiones inflamatorias secundarias. No obstante, no se evidenció una recuperación completa de la densidad del pelaje, hallazgo esperable en una genodermatosis para la que actualmente no existe tratamiento curativo específico.
Discusión
La alopecia por dilución del color (Color Dilution Alopecia, CDA) es una genodermatosis hereditaria descrita principalmente en perros con capas diluidas, incluyendo Braco de Weimar, Doberman azul, Gran Danés azul, Dachshund y Pinscher azul. Aunque comparte numerosas características clínicas e histopatológicas con la displasia folicular del pelo negro (Black Hair Follicular Dysplasia, BHFD), ambas entidades difieren fundamentalmente en la distribución de las lesiones, ya que en la CDA las alteraciones afectan de forma generalizada a las áreas de pelo diluido, mientras que en la BHFD se restringen a las zonas de pelo negro de animales con capas bicolores o tricolores3,5˒6.
La etiopatogenia de esta enfermedad se relaciona con alteraciones en el transporte intracelular de melanosomas secundarias a mutaciones del genMelanophilin(MLPH), responsable de la distribución normal de los gránulos de melanina dentro del folículo piloso. Estas alteraciones provocan una acumulación anómala de pigmento y la formación de macromelanosomas, estructuras que alteran la arquitectura normal del tallo piloso y favorecen su fragilidad mecánica1,4.
Las manifestaciones clínicas observadas en Cooper fueron compatibles con las descritas previamente en la literatura para esta entidad. El paciente presentaba hipotricosis progresiva y difusa, alopecia troncal bilateral, hiperpigmentación multifocal, comedones y lesiones compatibles con foliculitis bacteriana superficial secundaria. La distribución de las lesiones sobre áreas de pelo diluido, junto con la raza y la evolución crónica del cuadro, constituyeron hallazgos altamente sugestivos de una displasia folicular asociada a alteraciones de la pigmentación²˒³˒⁶. Además de esto último, el paciente presentaba una capa de color diluido tipo cinnamon (isabella), fenotipo clásicamente asociado a las mutaciones responsables de la dilución del pigmento y descrito entre los colores predisponentes para el desarrollo de alopecia por dilución del color.
El tricograma representó una herramienta diagnóstica fundamental en este caso. El examen microscópico reveló abundantes agregados irregulares de melanina distribuidos a lo largo del tallo piloso, formación de macromelanosomas, alteraciones estructurales del córtex y múltiples fracturas pilosas. Estos hallazgos se consideran característicos de la CDA y reflejan las alteraciones en la transferencia y organización del pigmento descritas previamente en perros afectados por esta enfermedad2,5,6.
Las imágenes obtenidas permitieron identificar diferentes patrones de alteración pigmentaria, incluyendo grandes agregados melánicos intramedulares, defectos estructurales del tallo piloso y zonas de debilidad mecánica susceptibles de fractura. La presencia de estas alteraciones refuerza la utilidad del tricograma como método diagnóstico rápido, económico y mínimamente invasivo para el diagnóstico de las displasias foliculares asociadas a la pigmentación2,5.
La dermatoscopia mostró disminución de la densidad folicular, descamación superficial y alteraciones de la uniformidad pilosa. Aunque existen escasas publicaciones veterinarias que evalúen el papel de la dermatoscopia en la alopecia por dilución del color, esta técnica puede aportar información complementaria relevante en el estudio de enfermedades foliculares hereditarias y facilitar la selección de áreas para la obtención de muestras diagnósticas2.
Los resultados obtenidos en la biopsia de Cooper, así como los hallazgos clínicos y tricoscópicos fueron comparables a los observados en otro paciente afectado por una dermatosis clínicamente similar con confirmación histopatológica. En dicho caso se evidenciaron alteraciones compatibles con una displasia folicular asociada a pigmentación, incluyendo acumulación anómala de melanina intrafolicular, incontinencia pigmentaria, distorsión arquitectural folicular y presencia de macromelanosomas. Estos hallazgos histopatológicos han sido descritos de forma consistente tanto en la CDA como en la BHFD3,5,8.
Los principales diagnósticos diferenciales considerados incluyeron endocrinopatías asociadas a alopecia no inflamatoria, especialmente hipotiroidismo e hiperadrenocorticismo, efluvio telógeno crónico y otras displasias foliculares hereditarias. Sin embargo, la identificación de macromelanosomas y alteraciones pigmentarias características mediante tricograma permitió orientar el diagnóstico hacia una enfermedad primaria de la melanización2,6.
Las infecciones bacterianas secundarias constituyen una complicación frecuente en pacientes afectados por CDA debido a la alteración estructural de los folículos pilosos y al deterioro de la función barrera cutánea. En el caso de Cooper se observaron pápulas, costras y lesiones compatibles con foliculitis superficial recurrente, hallazgos descritos previamente en otros pacientes afectados por displasias foliculares asociadas a la pigmentación3,6.
Actualmente no existe un tratamiento curativo para la alopecia por dilución del color. Las estrategias terapéuticas se centran en el control de las infecciones secundarias, la mejora de la función barrera cutánea y el empleo de tratamientos queratomoduladores e hidratantes. Se han descrito respuestas variables al uso de melatonina, retinoides sintéticos y suplementos nutricionales, aunque la evidencia científica disponible continúa siendo limitada⁹.
Diversos trabajos recientes sugieren que la alopecia por dilución del color continúa siendo una enfermedad probablemente infradiagnosticada en la práctica clínica diaria, especialmente en aquellos pacientes en los que las alteraciones del pelaje se desarrollan de forma lenta y progresiva. La considerable variabilidad en la presentación clínica observada entre individuos afectados dificulta en ocasiones su reconocimiento temprano, siendo frecuente que estos pacientes sean inicialmente investigados por endocrinopatías u otras causas de alopecia adquirida. En este contexto, el tricograma continúa representando una herramienta diagnóstica rápida, económica y mínimamente invasiva, capaz de proporcionar hallazgos altamente orientativos incluso antes de la realización de biopsias cutáneas. Asimismo, los estudios más recientes ponen de manifiesto que, pese a los avances en el conocimiento de la enfermedad, las opciones terapéuticas siguen siendo fundamentalmente de soporte, orientadas a mejorar la calidad del pelaje, reducir la rotura pilosa y prevenir las complicaciones secundarias asociadas10,14.
Conclusiones
La alopecia por dilución del color constituye una genodermatosis hereditaria que debe incluirse entre los principales diagnósticos diferenciales de alopecia progresiva en perros de capa diluida3,6.
El tricograma continúa siendo una de las herramientas diagnósticas más útiles para el reconocimiento de esta enfermedad, permitiendo identificar macromelanosomas, alteraciones pigmentarias y defectos estructurales del tallo piloso de forma rápida y mínimamente invasiva2,5.
La correlación entre los hallazgos clínicos, tricoscópicos e histopatológicos observados en este trabajo respalda el diagnóstico de alopecia por dilución del color y pone de manifiesto la utilidad de un enfoque multimodal para el diagnóstico de las displasias foliculares asociadas a la pigmentación3,5,8.
Finalmente, aunque el pronóstico vital es excelente, la naturaleza progresiva de la enfermedad y la frecuente aparición de infecciones secundarias hacen necesario un seguimiento dermatológico continuado orientado a preservar la calidad de vida del paciente3,6.
La alopecia por dilución del color debe considerarse entre los principales diagnósticos diferenciales de los cuadros de hipotricosis y alopecia progresiva en perros con capas de color diluido. El tricograma constituye una herramienta diagnóstica especialmente útil por su rapidez, accesibilidad y elevada rentabilidad diagnóstica. La correlación entre los hallazgos clínicos, tricoscópicos e histopatológicos continúa siendo fundamental para alcanzar un diagnóstico definitivo. Aunque actualmente no existe un tratamiento curativo específico, un manejo adecuado orientado a minimizar la rotura pilosa y controlar las complicaciones secundarias puede contribuir a mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes afectados10,13.
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