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Rehabilitación e hidroterapia veterinaria

Resumen breve

La medicina veterinaria está evolucionando muy rápidamente, por lo que todos los profesionales que se dedican a ella, tanto veterinarios como ATV deben adaptarse a ese cambio.Una de las novedades es la rehabilitación veterinaria, cada vez más en auge, gracias a que los propietarios de los animales están más involucrados en su bienestar, informándose y exigiendo cada vez más a la medicina veterinaria.La rehabilitación veterinaria comprende el tratamiento de lesiones o secuelas mediante el…

Resumen

La medicina veterinaria está evolucionando muy rápidamente, por lo que todos los profesionales que se dedican a ella, tanto veterinarios como ATV deben adaptarse a ese cambio.

Una de las novedades es la rehabilitación veterinaria, cada vez más en auge, gracias a que los propietarios de los animales están más involucrados en su bienestar, informándose y exigiendo cada vez más a la medicina veterinaria.

La rehabilitación veterinaria comprende el tratamiento de lesiones o secuelas mediante el uso de técnicas no invasivas, además del tratamiento de animales que no presentan patologías, pero son susceptibles de desarrollarlas por su actividad, como los perros de deporte.

Los veterinarios y los ATV rehabilitadores deben tener una amplia y constante formación sobre su especialidad, tanto en nuevas técnicas de rehabilitación como en las patologías susceptibles de ser rehabilitadas.

La rehabilitación engloba terapias pasivas como son el masaje, cinesiterapia pasiva, termoterapia, electroterapia, láser, magnetoterapia, etc., y terapias activas como son la cinesiterapia activa y la hidroterapia. Todas ellas se tratan en este artículo.

El fin de la rehabilitación es el aumento de la calidad de vida del paciente, aliviando su dolor y mejorando su funcionalidad todo lo posible, intentando alcanzar el estado fisiológico anterior a la lesión o patología y, en el caso de la rehabilitación preventiva, evitar lesiones derivadas de la actividad que realice el paciente.

Un aspecto muy importante en la rehabilitación es la implicación de la familia (propietarios) del paciente, ya que deben seguir un plan de rehabilitación constante en el centro y en su casa, para que la evolución del paciente sea visible. Seguir todas las pautas, restricciones y tratamientos que se prescriben es imprescindible, sin lo cual el objetivo de la rehabilitación sería inalcanzable.

Introducción

La rehabilitación veterinaria se encarga de la evaluación, el diagnóstico y el tratamiento de pacientes con patologías neurológicas, ortopédicas pre/postquirúrgicas y de otra índole, como en el caso del perro deportivo, que afectan a la funcionalidad, calidad de vida e independencia del paciente. Su diferencia principal frente a otras especialidades es la utilización de terapias no invasivas.

Puede llevarse a cabo con múltiples especies, las más habituales son los equinos, los caninos y los felinos. Aunque cada vez se ve en más especies (conejos, hurones, cerdos, ovejas, vacas, aves, etc.) por el aumento en la tenencia de animales exóticos y de granja en hogares y santuarios de animales.

Figura 1. Valoración funcional
Figura 1. Valoración funcional

El equipo está compuesto por veterinarios y ATV, ambos tienen que estar bien formados en esta especialidad. El veterinario en la rehabilitación, como en cualquier otra especialidad, es el responsable de establecer el diagnóstico, el plan de tratamiento, los objetivos y el pronóstico (Figura 1).

El ATV aplicará las técnicas y las terapias pautadas, siempre bajo la supervisión del veterinario rehabilitador. Para ello deberá formarse y tener unos conocimientos fundamentales para realizar esta labor. Esta formación abarcará las terapias y técnicas usadas en rehabilitación, tanto activas como pasivas (que se describirán más adelante), así como la correcta aplicación de estas, tener un buen manejo del animal, entender su etología y, como siempre, una correcta atención hacia el cliente.

Por último, y no menos importante, hay que dominar conceptos en medicina veterinaria de esta especialidad:

  • Anatomía.
  • Biomecánica y fisiología del ejercicio.
  • Fisiopatología de la lesión/inflamación.
  • Respuesta de los tejidos musculoesqueléticos en desuso y su posterior movilización.
  • Cicatrización y recuperación funcional de los diferentes tejidos.
  • Patologías más comunes.

Patologías

A continuación, se expondrán algunas de las patologías susceptibles de ser tratadas con rehabilitación. De forma general, se encuentran dos grandes grupos:

1. Patologías neurológicas. Se engloban en este apartado aquellas dolencias que afectan al sistema nervioso.

El paciente puede presentar para/tetraparesia, para/tetraplejia, monoparesia/plejia, hemiparesia/plejia o ataxia, dependiendo de la región neuroanatómica afectada. Como se ha indicado anteriormente, debido a las múltiples patologías que se pueden encontrar, se va a hacer referencia aquí a las más habituales.

  • Enfermedad de disco intervertebral. Se trata de una patología que afecta a un porcentaje muy elevado de los pacientes que acuden a rehabilitación, pudiendo provocar hernia discal y compresión medular.
    Existen tres tipos de hernias:
    • Hansen tipo I. Típica en razas condrodistróficas. En estas razas el núcleo pulposo del disco envejece prematuramente, degenerándose y mineralizándose. Como resultado de estos cambios, estos perros son propensos a sufrir extrusiones del núcleo pulposo hacia el canal vertebral causando compresión medular.
    • Hansen tipo II. Descrito principalmente en razas no condrodistróficas. Este tipo de degeneración produce un desplazamiento dorsal del núcleo pulposo, debilitamiento del anillo fibroso y protrusión dorsal del disco intervertebral.
    • Hernias discales traumáticas no compresivas. En estos casos se produce una extrusión del núcleo pulposo a alta velocidad, lo cual causa un trauma en la medula espinal.
  • Embolismo fibrocartilaginoso. Es una patología de aparición aguda. Se produce como consecuencia de la entrada de material fibrocartilaginoso en el sistema vascular de la medula espinal produciéndose una necrosis isquémica en la sustancia gris.
  • Mielopatía degenerativa. Esta patología es típica de razas grandes como el Pastor Alemán, Rhodesian Ridgeback y Bóxer. Comienza con paraparesia y ataxia de miembros pélvicos sin signos de dolor y progresa hasta que se produce una plejia total. Se ha observado que en este tipo de casos los animales que reciben rehabilitación tienen un tiempo de supervivencia mayor a los que no la reciben1.
  • Polirradiculoneuritis idiopática. Es una afección inflamatoria de múltiples raíces nerviosas. Suele comenzar de forma aguda con debilidad en los miembros posteriores, progresando hacia una tetraplejia. Los signos son principalmente motores. Los animales afectados pueden mostrar, además, afectación del ladrido, incapacidad para elevar la cabeza y dificultad respiratoria.
  • DISH (diffuse idiopathic skeletal hyperostosis). Calcificación del ligamento longitudinal ventral de los cuerpos vertebrales. Produce anquilosis de los segmentos vertebrales afectados.

2. Patologías ortopédicas

  • Rotura de ligamento cruzado craneal. Es una de las patologías más frecuentes que se encuentra en el departamento de rehabilitación. Diagnosticada a través de la prueba de cajón directo e indirecto, junto con examen radiológico. Produce inestabilidad, inflamación articular, atrofia muscular, entre otros síntomas. En la mayoría de los casos es necesaria intervención quirúrgica antes de realizar rehabilitación.
  • Luxación medial rotuliana. Esta patología es típica de razas pequeñas. Se pueden encontrar luxaciones traumáticas, con cuatro grados de gravedad ascendente. Solo los grados más bajos de luxación de rótula pueden ser tratados satisfactoriamente con rehabilitación.
  • Displasia de la cadera. Esta alteración se produce durante el desarrollo en la articulación coxofemoral. Pueden llegar al departamento de rehabilitación tras cirugía o bien se pasa a realizar un tratamiento conservador.
  • Necrosis avascular de cabeza de fémur. También llamada Legg-Calvé-Perthes. Es una patología compleja en la que se interrumpe el riego sanguíneo a la cabeza femoral dando como resultado necrosis de las células óseas.
  • Proceso ancóneo no unido y fragmentación del proceso coronoides medial. Ambas patologías forman parte de la displasia de codo.
  • Tenosinovitis del tendón del músculo bíceps braquial. Se produce por distensión del tendón de bíceps braquial. El origen de la lesión puede ser un traumática o debido a una sobrecarga. Los trastornos del tendón pueden ser muy distintos, desde una laceración, procesos inflamatorios o incluso pueden observarse calcificaciones.
  • Artrodesis de tarso y carpo. Fijación de la articulación en su posición fisiológica en casos fracturas irreparables y lesiones tendinosas o neurológicas.
  • Osteoartrosis. Un gran número de pacientes que se reciben en rehabilitación, especialmente geriátricos, presentan esta patología. Se trata de una enfermedad degenerativa de las articulaciones sinoviales que se caracteriza por la degeneración del cartílago articular y por la formación de osteofitos articulares que producen dolor e incapacidad crónica.
  • Contractura de cuádriceps. Se caracteriza por fibrosis del músculo cuádriceps. En consecuencia, la rodilla no puede flexionarse completamente y se produce una hiperextensión de la extremidad.
  • Lesiones del músculo iliopsoas por distensión, contracturas y rotura fibrilar. Frecuentes en animales de deporte.

Tipos de terapias: Terapias pasivas

Las técnicas pasivas son aquellas que realiza el terapeuta sobre el paciente. Engloban principalmente las terapias manuales y la aplicación de terapias físicas.

  • La masoterapia es una modalidad de tratamiento en la que el terapeuta utiliza sus manos y su cuerpo para masajear tejidos blandos (músculos, ligamentos, tendones, etc.). Existen diferentes técnicas de masaje con diferentes objetivos dentro del tratamiento de rehabilitación.
    Los beneficios terapéuticos que se obtienen en el paciente son la relajación, la producción de analgesia, el aumento de la temperatura de los tejidos, la estimulación de la cicatrización y el incremento del flujo sanguíneo y linfático, así como de las sensaciones aferentes.
    El masaje está indicado en problemas ortopédicos crónicos, contracturas musculares, atrofia muscular, control del dolor y tratamiento de cicatrices y adherencias.
    Como cualquier técnica aplicada en rehabilitación, se deben conocer las contraindicaciones para no empeorar el estado clínico del paciente. Estas son estados febriles, inflamación aguda, enfermedades de la piel y sistémicas.
  • La cinesiterapia pasiva (CNP) consiste en la movilización de una articulación sin la existencia de contracción muscular activa por parte del paciente, es decir, lo realiza el terapeuta.
    La cinesiterapia pasiva está indicada en pacientes postquirúrgicos, no ambulatorios y en todos aquellos pacientes que no puedan realizar una buena carga y movimiento de sus articulaciones para evitar la pérdida de rango de movilidad articular, el acortamiento de los tejidos, reducir el dolor, mejorar el flujo sanguíneo y linfático e incrementar la producción y la difusión del líquido sinovial. Hay que tener en cuenta que por medio de esta técnica no se obtendrá un incremento de masa, fuerza o resistencia muscular dado que no se produce contracción muscular activa.
  • Los estiramientos tienen como función elongar tejidos acortados, consiguiendo un aumento de la flexibilidad de los tejidos periarticulares, los músculos y los tendones y del arco articular.
    Los estiramientos están indicados, previa aplicación de masaje o calor, contracturas, cicatrices y fibrosis.
    Antes de realizarlos hay que conocer la causa del acortamiento tisular o de la disminución del arco articular ya que los estiramientos están contraindicados cuando exista fijación, inestabilidad ósea o en caso de inflamación o traumatismo agudo.
  • La termoterapia, el frío/calor superficial, se utiliza para tratar lesiones de tejido blando y articulaciones.
  • La crioterapia (frío superficial) se aplica de forma superficial y penetra hasta una profundidad máxima de 1 cm por debajo de la piel. Debe aplicarse siempre en la fase aguda de la inflamación.
    Se ha de tener en cuenta que debe haber siempre un material que evite el contacto directo entre el agente físico (gel pack, hielo) y la piel del paciente para no producir lesiones sobre la piel, como quemaduras por frío.
    Es necesario pasar por todas las fases de frío para que esta técnica sea efectiva. Dichas fases son sensación de frío, quemazón, dolor y finalmente analgesia. No todas son agradables, por lo que el paciente puede manifestar cierta molestia.
    Gracias a los efectos fisiológicos que provoca el frío se va a obtener analgesia en lesiones inflamatorias en fase aguda, ayuda en la reabsorción de edemas y reducción de hemorragias. El tratamiento con frío superficial está contraindicado en heridas abiertas y/o contaminadas y en áreas con compromiso vascular.
  • El calor superficial, al igual que el frío superficial, la profundidad máxima a la que penetra es de 1 cm. Puede aplicarse mediante gel pack de calor, bolsas de semillas o lámparas de infrarrojos, entre otros.
    Los efectos fisiológicos del calor van a ayudar en lesiones en fase crónica o subaguda, contracturas musculares, previo al masaje porque produce relajación del sistema nervioso y mejora la plasticidad de los tejidos.
    La aplicación de esta técnica está contraindicada durante la fase aguda de la inflamación, en casos de coagulopatías o cardiopatías severas, tumores, infecciones o hemorragias, debido al efecto vasodilatador y de aumento del metabolismo celular.
  • La electroterapia consiste en el paso de energía eléctrica de baja o media frecuencia a través de los tejidos del paciente, produciendo efectos fisiológicos que se dividen en térmicos (mínimos), químicos y físicos. Estos últimos son los que se utilizan en la aplicación terapéutica, pudiendo ser estimulantes, activando terminaciones nerviosas sensitivas o motoras, o no estimulantes, produciendo cambios en los procesos fisiológicos del tejido.
    Aunque es un campo muy amplio, en rehabilitación veterinaria la electroterapia se utiliza principalmente para producir contracción muscular a través de la electroestimulación muscular (EMS), logrando estimular fibras musculares inervadas y denervadas, y para producir analgesia mediante electroestimulación transcutánea (TENS) gracias a la modulación del dolor a nivel medular y la liberación de endorfinas (Figura 2).
  • La diatermia es el método de producción de calor profundo en los tejidos mediante el paso de una corriente eléctrica de alta frecuencia a través de ellos. De esta manera, se evitan los efectos de estimulación tanto muscular como nerviosa de la media y la baja frecuencia.
    El calor se produce por la resistencia que ofrecen los tejidos al paso de la corriente eléctrica siguiendo la Ley de Joule: “la cantidad de energía calorífica producida por una corriente eléctrica depende directamente de la intensidad de la corriente, del tiempo que esta circula por el conductor y de la resistencia que opone el mismo al paso de la corriente”.
    La profundidad de calentamiento de los tejidos es mayor que en la aplicación de calor superficial por lo que está indicada, al igual que los ultrasonidos, en el tratamiento de tejidos más profundos como grandes masas musculares o articulaciones. Esta técnica va a presentar las mismas contraindicaciones que cualquier terapia térmica (Figura 3).
  • El aparato de ultrasonidos terapéuticos, gracias al efecto piezoeléctrico causado por la vibración de cristales de cuarzo dentro del cabezal de la sonda, transforma la energía eléctrica en energía mecánica en forma de ondas sonoras. Estas ondas profundizan en los tejidos y mediante la vibración molecular que se genera producen el aumento de la temperatura en los mismos.
    La absorción de la energía y, por tanto, el calentamiento es mayor en tejidos de composición proteica y con menor componente graso (ligamentos y tendones principalmente) que en aquellos con mayor cantidad de grasa (músculos).
    Los efectos terapéuticos del ultrasonido son aumento de la vasodilatación local, relajación de los tejidos y remodelación del tejido cicatricial.
    Está contraindicado en procesos infecciosos, tumores, implantes metálicos, placas de crecimiento, en hembras gestantes, plexos nerviosos y grandes vasos.
  • La magnetoterapia se basa en la aplicación de un campo electromagnético pulsado de baja frecuencia sobre el paciente que va a influir en las reacciones bioquímicas y biofísicas celulares. El resultado es un mejor suministro de oxígeno y otras sustancias beneficiosas para la célula, así como la estimulación de su metabolismo.
    El rango de indicaciones terapéuticas es muy amplio, incluyendo patologías de columna vertebral y articulaciones, lesiones degenerativas e inflamatorias del aparato locomotor, estados postoperatorios y postraumáticos.
    Está contraindicada su utilización en pacientes/propietarios con marcapasos, hemorragias, neoplasias, estados sépticos y fiebre (Figura 4).
  • La terapia láser, o luz amplificada estimulada por emisión de radiación, se basa en la producción de energía mediante radiación electromagnética, que permite concentrar una gran cantidad de dicha energía en un solo punto con la posibilidad de regular potencia y frecuencia de aplicación.
    Su mecanismo de acción se basa en la absorción de los fotones emitidos por parte de los cromóforos celulares que estimulan la síntesis de ATP (adenosín trifosfato).
    Los efectos terapéuticos que se obtienen son analgésicos mediante cambios en la membrana celular que impiden la transmisión de estímulos dolorosos y aumento en la liberación de endorfinas, regulación del proceso inflamatorio gracias a la disminución de los mediadores de la inflamación y estimulación de la cicatrización y la regeneración de tejidos.
    La aplicación debe de realizarse siempre con gafas especiales de protección, tanto para el paciente como para el terapeuta, ya que la exposición directa a la luz láser puede llegar a provocar lesiones oculares, como quemaduras en la retina.
    La terapia láser está contraindicada en hembras gestantes sobre el útero grávido, tumores o pacientes epilépticos (Figura 5).
Figura 2. Electroterapia (TENS)
Figura 2. Electroterapia (TENS)
Figura 3. Diatermia
Figura 3. Diatermia
Figura 4. Magnetoterapia
Figura 4. Magnetoterapia
Figura 5. Láser
Figura 5. Láser

Tipos de terapias: Terapias activas

Las terapias activas se basan en la realización de ejercicios para favorecer el movimiento (cinesiterapia). La cinesiterapia puede realizarla el paciente por sí mismo sin ayudarle ni aplicarle ninguna resistencia (cinesiterapia activa) o bien interviniendo el veterinario/ATV rehabilitador, aumentando la exigencia del ejercicio terapéutico, añadiendo una resistencia. El objetivo es incrementar la fuerza y la resistencia tanto muscular como cardiovascular (cinesiterapia activa resistida). Se pueden combinar en una misma sesión de rehabilitación, por ejemplo, ejercicios de cavaletti o serpentinas y complementarlos con la hidroterapia, que aportan la resistencia del agua.

No todos los ejercicios terapéuticos se pueden aplicar a todos los pacientes, sino que se deben adaptar a las necesidades de cada uno (entrenamiento, recuperación funcional, mantenimiento, etc.) y se tendrá en cuenta la forma física, que es la que marcará el esfuerzo que es capaz de soportar cada individuo. Para conseguir un estado físico óptimo se necesita llevar a cabo un entrenamiento completo que incluya:

  • Resistencia muscular y cardiovascular. Para mantener oxigenados los músculos durante su trabajo (por parte del corazón, pulmones y vasos) y que estos puedan mantener un trabajo sostenido.
  • Fuerza muscular. Ser capaz de llegar a la contracción máxima del músculo o músculos. Esto se va a ver influenciado por parámetros musculares como la disposición de las fibras, reclutamiento de unidades motoras, tipo y velocidad de contracción, etc.
  • Flexibilidad. Es la capacidad de mover una articulación alcanzando su arco de movilidad completo. Puede encontrarse limitada por contracturas, cicatrices o acortamiento de ligamentos.
  • Propiocepción. Se define como la capacidad de conocer la posición de todas sus extremidades en el espacio y responder ante cualquier variación en las mismas. También controla la coordinación y el equilibrio y permite reacciones y respuestas automáticas. El sistema nervioso central procesa la información de los distintos receptores del organismo y elabora y envía una respuesta a los músculos para que realicen las modificaciones del movimiento necesarias.

Cada ejercicio terapéutico debe basarse en un diagnóstico previo y un planteamiento de objetivos, y tendrá que adaptarse al estado del paciente, a sus necesidades y a su evolución. Para que el paciente no se habitúe al nivel exigido, en cada sesión el veterinario/ATV rehabilitador deberá ir variando la frecuencia, la intensidad y/o la duración y el tipo de cada ejercicio que se le asigne.

Estos ejercicios terapéuticos van a depender en gran medida de la imaginación del terapeuta. Algunos ejemplos de dichos ejercicios son los siguientes:

Figura 6. Cinta terrestre
  • Para trabajar la propiocepción. Principalmente se basa en ejercicios en los que se cambia la carga de peso al paciente contando en ocasiones con superficies con texturas, las cuales ayudan a mejorar la transmisión de información a partir de los receptores de la piel para que el sistema nervioso elabore y envíe una respuesta a los músculos y, si hiciese falta, que estos realizasen las modificaciones del movimiento necesarias. Algunos ejemplos son balanceos laterales y de craneal a caudal, disco de propiocepción, superficies con texturas, tabla de Freeman, plato de Bohler, balón terapéutico, colchoneta, cama elástica y cavaletti.
  • Para reeducar la marcha. En muchas ocasiones, los pacientes no cargan el peso que deben en cada extremidad o presentan signos de una falta de coordinación. Por ello, se trabajarán ejercicios que ayuden a volver al patrón ideal de la marcha. Por ejemplo, cavaletti, cinta terrestre y cinta subacuática (Figura 6).
  • Para incrementar la fuerza. El problema que presentan algunos pacientes es que no tienen la fuerza suficiente como para mantenerse en estación o levantarse del suelo y comenzar a caminar. Para trabajar dichos músculos se pueden realizar los siguientes ejercicios: estación en balón terapéutico, balanceos sostenidos, sentadillas, tracción con gomas, pesos y dar la pata.
  • Para aumentar la resistencia muscular y cardiovascular. Este ejercicio se ve más en perros deportivos que utilizan las sesiones de rehabilitación como complemento a su entrenamiento. También se da en pacientes que, tras conseguir una marcha lo más estable posible, pueda mantener la misma duración de actividad física que tenía antes de la lesión. Algunos ejemplos son carrera continua, cinta terrestre e hidroterapia.
  • Para potenciar la flexibilidad. Cuando el paciente experimenta una patología que le limita o impide el movimiento de alguno de sus músculos, estos suelen acortarse, impidiendo una buena extensión. Para reducir el dolor que puedan causar ciertas posturas o movimientos, se trabaja la flexibilidad de dichos músculos con ejercicios como serpentinas, estiramientos laterales, posición de rezo, step, etc.

En todos los ejercicios que se realicen, siempre se tendrá en cuenta el cansancio que pueda presentar el paciente, mostrándolo así mediante la palidez que puedan presentar las mucosas y la dilatación y la contracción rápida de las pupilas (Figura 7).

A los propietarios se les prescribe una tabla de ejercicios para el paciente que hay que realizar de manera diaria fuera del centro de rehabilitación para que la evolución sea más notoria y rápida. No se recomienda que hagan ejercicio el día que acuden a la sesión de rehabilitación ni las 24-48 horas siguientes, ya que pueden presentar fatiga.

Figura 7. Circuito propioceptivo
Figura 7. Circuito propioceptivo

Tipos de terapias: Hidroterapia

La hidroterapia es la parte de la sesión de rehabilitación que se realiza en instalaciones acuáticas (piscina o cinta subacuática). Ayuda a fortalecer la musculatura, mejora la resistencia muscular y cardiovascular, estimula el uso de las extremidades y la reeducación de la marcha tanto en pacientes neurológicos como ortopédicos.

La hidroterapia previene la atrofia muscular, incrementa la fuerza, la masa muscular, la resistencia muscular y cardiovascular, también el arco de movilidad articular y mejora la circulación, entre otros beneficios. Por esto, está indicado en pacientes con displasias, como ejercicio postquirúrgico tras fracturas y luxaciones, osteoartrosis, entrenamiento deportivo o pérdida de peso; aunque está contraindicada en pacientes con patologías cardiovasculares, renales, en heridas abiertas, infecciones, otitis, fiebre o durante el celo.

Antes de pautar un ejercicio de hidroterapia se deben tener en cuenta las propiedades del agua, las cuales se agrupan en:

  • Densidad relativa o gravedad específica. La densidad relativa de un objeto es la relación que guarda entre su densidad con la del agua, lo que va a determinar su capacidad y porcentaje de flotación. Un cuerpo con mayor densidad relativa que el agua se hundirá, al contrario que uno con menor densidad relativa, el cual flotará.
  • Flotabilidad. Un cuerpo sumergido en el agua está condicionado por la fuerza de la gravedad y la de flotación. Esta última es la que experimenta una fuerza vertical y hacia arriba igual al peso de fluido desalojado y que junto con la densidad relativa, el paciente puede trabajar en el agua sin peso (en el caso de natación) o con menor carga de peso (cinta subacuática).
  • Presión hidrostática. Es la presión que experimentan los cuerpos al sumergirse en un fluido concreto, y es directamente proporcional a la profundidad de inmersión. Ayuda sobre todo a la mejora de la circulación sanguínea.
  • Viscosidad y resistencia. Mientras la viscosidad mide la resistencia a las deformaciones y se basa en el grado de cohesión de las moléculas (mayor cohesión en moléculas de agua, por lo que es más difícil moverse), la resistencia es la cantidad de fuerza necesaria para mover un cuerpo sólido dentro de un fluido que estará condicionado por factores como la velocidad del movimiento o la superficie de contacto. Estas dos propiedades ayudan a fortalecer la musculatura, mejoran la resistencia muscular, cardiovascular y la estabilidad general y de las articulaciones, y reducen la percepción del dolor.
  • Tensión superficial. La tensión superficial aumenta la resistencia al movimiento. Cuando el paciente saca alguna extremidad del agua, tiene que romper la tensión superficial de la misma, lo que incrementa la resistencia y la exigencia del ejercicio.

Tampoco puede pasar desapercibido que los ejercicios terapéuticos realizados en el agua requieren un desgaste energético elevado, al igual que a nivel cardiovascular y respiratorio. La temperatura recomendada para la hidroterapia oscila entre los 25 ºC y los 33 ºC, por encima de estos valores pueden producir disminución de la presión arterial y por debajo aumenta el porcentaje de sufrir estrés térmico.

Aun por muy beneficiosa que parezca a primera vista, se tiene que tener en cuenta el estrés que pasa el paciente dentro del agua, siempre tiene que haber un equipo humano vigilando y un material (arneses y chalecos salvavidas) e instalaciones adecuados y limpios.

Dentro de la hidroterapia, se observan dos modalidades:

  • En la piscina, se busca que el paciente consiga una mayor flexión de todas las articulaciones que durante la marcha. Al mantenerse flotando sin carga de peso, este ejercicio está indicado para pacientes con cojeras de apoyo, con alto grado de dolor o no ambulatorios. Como en todos los ejercicios activos, en la natación también se adaptará la intensidad, la frecuencia y el tiempo de las sesiones a cada paciente concreto, así como su patología, pudiendo incrementar la duración del ejercicio por sesión (Figura 8).
Figura 9. Hidroterapia en cinta subacuática
  • En la cinta subacuática lo que se busca (al contrario de la natación) es la extensión de las articulaciones, ya que la fase de apoyo se alarga y la longitud del paso es mayor que en tierra firme.

    Una de las comodidades de esta modalidad es que se puede ir variando la cantidad de peso que se quiere cargar al paciente, habiendo una relación inversamente proporcional entre la altura del agua y el peso cargado en las extremidades, es decir, a más altura del agua, menos peso carga el paciente. También se podrá modificar la velocidad y el tiempo de trabajo que, como en la natación, se irá incrementando la duración del ejercicio cada sesión a la que acuda (Figura 9).
Figura 8. Hidroterapia en piscina
Figura 8. Hidroterapia en piscina

Conclusiones. Objetivos de la rehabilitación

El fin de la aplicación de todas las técnica y las terapias que se han visto es el de mejorar la calidad de vida del paciente y su independencia en las actividades diarias. Para ello se establece una serie de prioridades.

La prioridad principal y la más importante es el diagnóstico y la eliminación de la causa de la alteración física, ya sea con tratamiento quirúrgico o conservador, que dependerá de un veterinario especialista según la patología que se presente.

El siguiente objetivo será a disminución del dolor, sea cual sea su causa (postoperatorio, lesión muscular, osteoartrosis, etc.). Se aplicarán las terapias que se han aprendido, ayudando a disminuir la necesidad de tratamientos antinflamatorios (que siempre irán prescritos y supervisados por un veterinario).

Para completar una correcta rehabilitación los siguientes pasos serían:

  • Mejorar la cicatrización de heridas, aumentando su velocidad de recuperación y evitando posibles adherencias.
  • Recuperación de la movilidad articular, trabajando para que el rango de flexión y la extensión sean los más próximos a la normalidad. Evitando o retrasando todo lo posible atrofias y anquilosamientos.
  • La reeducación de la marcha, recuperación de la propiocepción, la coordinación y el equilibrio. Para mejorar y corregir un posible aplome incorrecto tanto en movimiento como en estación y evitar futuras lesiones derivadas de ello.
  • Trabajar la fuerza y la resistencia musculares, para recuperar su nivel antes de la lesión en el caso de atrofias o mejorarlo para evitar futuras lesiones en animales de deporte, ganando a su vez mayor resistencia cardiovascular.

Bibliografía

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M. Pérez, M. T. Verde, A. Unzueta. Lesiones radiográficas y participación de factores individuales en la espondilosis deformante y la esclerosis vertebral en perros. Revista Avepa 23. Pag 18-24. 2003.

Gemma del Pueyo Montesinos. Fisioterapia y rehabilitación veterinaria 2011. Ed. Servet

Climent Peris, Salvador y otros. Artrología canina en 3D. Principales patologías ortopédicas y abordajes quirúrgicos. 2014. Ed. Servet.

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