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Socialización del cachorro en la clínica veterinaria. ¿Cómo podemos ayudar?

Resumen breve

Los cachorros experimentan además de una evolución física evidente, una evolución emocional paralela a lo largo de su vida.

Desarrollo del cerebro de un cachorro

Los cachorros experimentan además de una evolución física evidente, una evolución emocional paralela a lo largo de su vida.

Durante sus primeros 12 meses de vida, aprenden y reciben nuevos estímulos que les provoca miedo, y experimentan sensaciones nuevas de seguridad o inseguridad. Aprenden a amar y elegir que personas les hacen sentir mejor que otras.

Entendiendo sus necesidades se podrá facilitar una estabilidad que convertirá al cachorro en un individuo apto emocionalmente.

La primera etapa emocional del cachorro empieza con su madre. Durante estas primeras 3 semanas cuando los ojos aún están cerrados aparecen sus primeras sensaciones y experiencias primarias como el hambre, calor, el frío, etc.

De la 4 a la 5 semana, el cachorro empieza a “experimentar como estar en el mundo”. En este punto aprenden a usar su sentido del oído y de la vista. Su cerebro está en crecimiento y el cachorro aprende de su madre y demás individuos como andar, el juego, como explorar el entorno, etc., aquí adquieren las habilidades sociales aptas para la interacción con humanos.

Las emociones en los perros aparecen en el segundo mes de vida. En las 6-8 semanas empiezan a tener apegos a los humanos y es en este punto en el que el cachorro estaría preparado para cambiar a una nueva casa con una nueva familia.

Este periodo requiere el compromiso de darle seguridad, un entorno positivo y las claves para llegar a ser un individuo socialmente adaptado.

El tercer mes del cachorro es muy importante ya que se establecen los lazos de unión y la capacidad del aprendizaje, donde el cachorro será como una esponja de sensaciones de todas las experiencias vividas. De ahí la importancia de que las asociaciones con el humano sean siempre positivas.

Las experiencias negativas en este periodo (etapa de impresión del miedo) pueden tener un impacto a largo plazo en su desarrollo emocional. Las interacciones con otros individuos, con más humanos y estímulos externos diferentes es importante.

Desde el 4º al 5º mes, el cachorro ha desarrollado el 80% de su cerebro. En este punto las cualidades en el carácter del animal son evidentes por su comportamiento y es un periodo crucial para su desarrollo emocional.

Cuando el cachorro ha desarrollado lazos fuertes con el propietario, desarrolla curiosidad y confianza. Aquí la socialización y el proceso de habituación del cachorro a estímulos de la vida diaria son importantes.

De los 6 a los 10 meses de la vida del cachorro son meses críticos para que el animal gane en confianza y decisión. El crecimiento físico y hormonal es una explosión de sensaciones que le permiten encontrar un sitio en su jerarquía diaria.

El segundo periodo de impresión del miedo comienza en el que la sensación de territorialidad está presente y las diferentes reacciones frente a otros individuos de su especie aparecerán. Aún más aquí, es importante reforzar la socialización del cachorro mediante refuerzos positivos.

Como el cachorro sigue su desarrollo emocional, la energía que desarrollan en este periodo debe ser canalizada con ejercicio y entrenamiento.

Con la llegada a los 11-12 meses de edad, llega también la madurez emocional.

En ocasiones los perros de menor tamaño la alcanzan antes que los de mayor tamaño. Si extrapolamos esto a las capacidades emocionales de un niño estaríamos ante un humano de 2-3 años aproximadamente.

Las necesidades emocionales de un animal deben ser cubiertas a lo largo de toda su vida, recalcando que los primeros meses forjan el carácter y la madurez emocional. Esto condicionará nuestra convivencia con ellos de manera intrínseca.

Toda la información anterior está centrada en cachorros que han seguido una etapa normal de desarrollo, pero no todos los animales tienen opción a experimentar su desarrollo emocional de esa forma tan gradual. En ocasiones, nos encontramos con animales traumatizados por los primeros meses de vida, debido al abandono, a la soledad o al maltrato en el peor de los casos. Ahí el trabajo a realizar será aún más intenso y constante. Y es función del personal clínico, ya sean el ATV o el veterinario, de informar al propietario del trabajo que supone la mejora de los posibles problemas que se hayan podido generar. En estos casos el plan de trabajo deberá ser adaptado según las condiciones que se encuentren en el animal.

De un tiempo a esta parte, se han modificado y añadido servicios extras en las clínicas veterinarias. En países como Reino Unido o Estados Unidos, estos servicios están integrados en la información orientativa que se les ofrece a los propietarios que acaban de adquirir un cachorro.

En la clínica diaria, hay diversidad de servicios ya no solo clínicos, sino también enfocados a la prevención, como son los planes de vacunaciones, planes de revisiones específicos según razas y servicios enfocados a los cachorros y propietarios conjuntamente para el buen desarrollo del carácter y su socialización.

En este ámbito, el ATV tiene una función fundamental, ya que implantar un servicio así en la clínica va a generar la mejora de la vida de los nuevos pacientes, y la fidelización de nuevos clientes para la clínica.

Figura 1. Cachorro habituado a la convivencia con otras especies.
Figura 1. Cachorro habituado a la convivencia con otras especies.

La entrada de un cachorro en un hogar conlleva una serie de cambios tanto en la vida del animal como en la del propietario como se señala al principio del artículo.

Los estímulos que el animal percibe son totalmente nuevos, independientemente de la procedencia del individuo, y el propietario debe estar atento a las formas en las que el cachorro canaliza todos esos cambios.

Las primeras semanas de su estancia en la casa debe tener tranquilidad y si hay niños o más animales en casa deben estar bajo vigilancia aún más en esta etapa, en los momentos en que están juntos, ya que una mala experiencia puede influir en su forma de relacionarse en un futuro con su entorno.

Muchas veces, las carencias comportamentales y los miedos que un cachorro desarrolla de adulto vienen dado por un mal manejo, por desconocimiento del propietario. En ocasiones evitando el miedo a contagios por contacto del cachorro con enfermedades frente a las que no están cubiertos, no se le expone al ambiente que en un futuro deberá tener integrado en su vida diaria.

Este mal manejo genera poca o nula socialización con los humanos e incluso con el resto de los perros, llevando en ocasiones a comportamientos de agresividad por pánico frente a esos estímulos.

A veces, la solución a estos problemas es simplemente la controlada exposición de los animales a los estímulos de la vida diaria.
Desde los centros veterinarios, la ayuda que se puede brindar es generar esas situaciones donde los animales en un entorno bajo control sean capaces de empezar a relacionarse.

Algunos de los servicios veterinarios que un ATV puede implantar en la clínica podrán ser las clases para cachorros y las clases de socialización.

Figura 2. Cachorros interactuando en la sala de espera.
Figura 2. Cachorros interactuando en la sala de espera.

Lo más importante para empezar es establecer la diferencia de conceptos entre ellas, aunque la finalidad es común: establecer un comportamiento estable y de obediencia alejando la agresividad por miedo.

El periodo de socialización empieza sobre las 3 semanas de edad y finaliza alrededor de las 12-16 semanas. En este periodo los sistemas sensorial y motor son lo suficientemente maduro como para que el cachorro pueda percibir los estímulos ambientales y la interacción con otros individuos. La finalización del proceso lo marca la maduración completa de las estructuras nerviosas responsables del miedo.

Las fiestas de cachorros proporcionan que el individuo coincida y se habitúe a la presencia de otros animales en la clínica, y también a integrar de forma normal su visita al veterinario. Esto ayuda a que, en las siguientes visitas, el paciente esté familiarizado con la sala de espera, con parte del personal y refuerce la tolerancia a la manipulación de otras personas que no son sus dueños.

Por otra parte, las clases para cachorros inician al animal en el aprendizaje, las pautas de obediencia, y al entrenamiento. En estas clases, el animal aprenderá a dirigir sus acciones y diferencias de lo que está permitido y lo que no dentro de su sociedad, evitando los comportamientos destructivos dirigidos a objetos, los juegos de mordiscos con las personas de casa, etc.

El ATV debe implantar estos servicios de mejora en la clínica, teniendo en cuenta, que suponen un trabajo a largo plazo tanto para el centro como para los propietarios. Éstos deben saber que los resultados pueden variar dependiendo de muchos factores ajenos y que en ocasiones es difícil encontrar colaboración del animal, pero que todo esto está dentro de la evolución normal del proceso.
La implicación del propietario es fundamental para el éxito, ya que en ocasiones las pautas las continuarán en casa hasta la siguiente clase.

Que se necesita para implantar este tipo de servicios:

  • Una sala reservada y previamente desinfectada bajo el control del ATV para que nadie la utilice por error antes del comienzo de las clases.
  • Una lista de pacientes, previamente seleccionados, que estén en la misma etapa de desarrollo, con las vacunaciones correspondientes al día.
  • Personal formado en el ámbito, específico y continuo para poder establecer y evaluar los cambios y establecer las correcciones que vayan surgiendo durante el transcurso de las clases, de ahí la importancia de que sea la misma persona ya que esto será decisivo para la convivencia del animal.
  • Un plan de trabajo a seguir, que incluso se podrá combinar con ejercicios de obediencia y socialización creando un ambiente de estímulos positivos para el cachorro.
    Lo recomendable es un periodo de 4 semanas de ejercicios. Algunas pautas de enseñanza que se deben abordar en las clases dependiendo de las semanas son:
Figura 3. Cachorros de Rottweiler atendiendo a la orden de ?siéntate?.
Figura 3. Cachorros de Rottweiler atendiendo a la orden de ?siéntate?.

Semana 1:

  • Siéntate, orden para que permanezca sentado al oír esta palabra. Se refuerza siempre de manera positiva con un premio, entrenando al animal sin manipular las caderas hasta que aprende a sentarte solo con la palabra clave.
  • Quieto, el cachorro debe asociar la palabra “stand” a la posición de permanecer sentado con el ligero movimiento de un premio delante de su cabeza.
  • Abajo, llevando el premio hasta el suelo para que se mantenga agachado hasta nueva orden.
  • Atento, el animal debe permanecer quieto sin lanzarse a por el premio.
  • Ven aquí, entrenamiento para que al oír la llamada del dueño acuda de inmediato
  • Control de juguetes, se acostumbra al cachorro a jugar con sus juguetes y así se evita que muerda otros objetos.
  • Control de la fuerza en el mordisco, mediante correcciones el animal aprende a que cada vez que muerda con fuerza excesiva se terminará el juego y el dueño se alejará del cachorro
  • Ejercicios de manejo, donde el animal aprende a dejar ser manipulado, orejas, boca, patas, etc. sin que suponga un estrés. Esto facilitará mucho las próximas visitas al veterinario.
Figura 4. Cachorros de Pastor Alemán relajados en la mesa de exploración de la consulta.
Figura 4. Cachorros de Pastor Alemán relajados en la mesa de exploración de la consulta.

Semana 2:

  • Coger o soltar. Mediante ordenes aprenderá a coger el premio cuando tiene el permiso del propietario.
  • Quieto, se refuerza que el cachorro mantenga la posición de la última orden.
  • Rellamada al juego, enseñando al cachorro a retomar el juego tras una orden de quieto.
  • Andar al lado, obediencia durante el paseo.

Semana 3:

  • Relax, implantar periodos de tranquilidad.
  • Soltar correa y que permanezca al lado
  • Seguir la orden cuando se acerca otra persona, sin que se ponga nervioso a la hora de saludar.
  • Exposición a situaciones cotidianas

Semana 4:

  • Trucos y entrenamiento del cachorro. Esta semana se puede centrar en enseñarle al cachorro a realizar trucos mediante el refuerzo positivo. Así el cachorro entenderá todo el proceso como algo divertido y no un periodo de esfuerzo.

Este tipo de servicios, junto con la proximidad del centro y la confianza por las acciones clínicas bien realizadas ayudan a la fidelización del cliente.

Conclusiones

Todas las etapas en el desarrollo físico y emocional de un cachorro pueden comprometer su estabilidad en un futuro.
La entrada de un nuevo individuo en casa supone un cambio tanto para el cachorro como para el propietario y todos los que conviven con él.

Dentro de los cuidados del nuevo miembro deben incluirse trabajos de obediencia y socialización, como parte fundamental para el normal desarrollo del cachorro,

El ATV es el elemento clave, junto con las pautas del veterinario de la clínica, para organizar las clases de ayuda a los propietarios para las etapas de socialización del cachorro.

Para que el proceso sea productivo se deben tener un plan de trabajo, personal formado y constancia en el trabajo a realizar por parte de todos.

4 semanas podrían establecer un buen plan de trabajo y sentar como base el proceso de aprendizaje y socialización del cachorro
Este servicio ofrecerá un aporte de calidad extra a los cuidados clínicos que la clínica va a ofrecer a los clientes, aumentando la fidelización de estos al centro.

Bibliografía

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www.practiceplan.co.uk/marketing-advice/a-guide-to-planning-an-open-day.

www.rover.comYour Puppy’s Emotional Development Month by Month

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