Urgencias intrahospitalarias de potros
Resumen breve
En este artículo describe el protocolo y los procedimientos a seguir a la hora de recibir un potro de urgencia. En la clínica equina gran parte de la actividad que se lleva a cabo en el día a día se basa en la atención de urgencias. La llegada de un potro es uno de los tipos de urgencia en los que es de vital importancia establecer un protocolo de actuación y en el que el equipo debe de estar coordinado, teniendo claro cuáles son las funciones de cada miembro.Índice de contenidos
Resumen
En este artículo se hablará sobre el protocolo y los procedimientos que se deben realizar a la hora de recibir un potro de urgencia en un hospital veterinario.
En la clínica equina gran parte de la actividad que se lleva a cabo en el día a día se basa en la atención de urgencias. La llegada de un potro es uno de los tipos de urgencia en los que es de vital importancia establecer un protocolo de actuación y en el que el equipo debe de estar coordinado, teniendo claro cuáles son las funciones de cada miembro.
Es muy importante realizar una exploración física lo más rápido posible para prevenir otro tipo de lesiones o un empeoramiento del paciente. Para todo ello, habrá que tener preparada la sala de exploración con todo el material y aparataje pertinente.
Una vez se haya estabilizado el potro, no se debe pasar por alto el estado de salud de la madre, así haya acudido al hospital con el único fin del pupilaje. Para ello, se deberá tener también preparado el material necesario para su revisión y tratamiento.
Cuando tanto el potro como la madre se encuentren estables, se llevarán a la que será su cuadra mientras se encuentren hospitalizados y se comenzará con las pautas de tratamiento establecidas.
Introducción
En la clínica equina gran parte de la actividad que se lleva a cabo en el día a día se basa en la atención de urgencias. La llegada de un potro es uno de los tipos de urgencia en los que es de vital importancia establecer un protocolo de actuación y en el que el equipo debe de estar coordinado, teniendo claro cuáles son las funciones de cada miembro.
La exploración física inicial supone uno de los puntos más críticos en la atención de este tipo de pacientes ya que no solo guiará el resto de las pruebas complementarias, sino que, además, nos dará información sobre la necesidad urgente de realizar un procedimiento u otro en función del caso.
Para comprender el tipo de caso al que nos podemos enfrentar, se deben conocer las diferencias entre potro prematuro, dismaduro y posmaduro, ya que los valores de referencia y el estado del paciente pueden cambiar.
Los potros nacidos entre los 300 y los 320 días, son considerados prematuros. Estos potros serán de menor tamaño, con pelaje fino y sedoso, presentarán debilidad muscular generalizada, laxitud articular y tendinosa, frente abovedada, orejas caídas y osificación incompleta de los huesos cuboidales.
Se consideran potros dismaduros cuando la gestación sí llega a término, pero los potros muestran las mismas características de potros prematuros, es decir, serán potros pequeños para su tiempo de gestación. Las causas más comunes para que esto suceda suelen ser: insuficiencia placentaria, malnutrición maternal y enfermedad sistémica maternal. Estos serán, probablemente, los tipos de casos clínicos a los que nos enfrentemos con mayor frecuencia en el área hospitalaria.
Por último, los potros posmaduros, serán aquellos que hayan estado en el útero más tiempo del que corresponde, superando el tiempo normal de gestación. Estos potros suelen tener un peso normal o elevado; gran tamaño, pero condición corporal pobre; contractura en los tendones flexores; pelo largo; incisivos erupcionados; y termorregulación, metabolismo de la glucosa, función gastrointestinal y renal alteradas.
Protocolo general
Para recibir la urgencia siempre se debe preparar todo lo necesario independientemente de la información que haya aportado su propietario o su veterinario habitual, ya que el estado del potro puede cambiar de un momento a otro. Es muy importante realizar una buena exploración física y actuar lo más rápido posible para evitar un empeoramiento del paciente.
La exploración física en potros se basa en la toma de las constantes físicas fisiológicas (Fc, Fr, Tª, motilidad intestinal), pero también se debe realizar un chequeo de las articulaciones y del ombligo, así como de los ojos para conocer el estado de hidratación y conciencia en el momento de su llegada.
Una vez se ha hecho la exploración física inicial, se procederá a la realización del resto de pruebas y procedimientos.
Si el potro requiriese un aporte de oxígeno inmediato, será lo primero que se le colocará, así como el catéter intravenoso para comenzar con el tratamiento de fluidoterapia lo antes posible y facilitar la administración de fármacos.
Es de vital importancia realizar una continua valoración de las venas que se utilizan comúnmente para la extracción de sangre o la administración de fármacos como son la yugular, la cefálica o la safena, especialmente si el paciente ha sido tratado recientemente con tratamientos administrados por vía intravenosa.
Se realizarán ecografías y radiografías tanto de tórax como de abdomen para observar si hay problemas a nivel respiratorio y digestivo, y descartar patologías concomitantes. La neumonía por aspiración es una de las patologías más frecuentes que nos encontraremos a la llegada de un potro. También existirán otro tipo de neumonías derivadas de la septicemia, el propio decúbito, etc. Las alteraciones más comunes asociadas al tracto gastrointestinal serán la distensión abdominal por el cúmulo de gas o líquido, la acumulación de sangre, líquido peritoneal u orina en la cavidad abdominal, y cólicos debidos a la dificultad para la expulsión del meconio.
También se hará un control ecográfico del ombligo, ya que es una de las principales vías de entrada de agentes patógenos en équidos. Es muy importante realizar una exploración detallada para poder observar si existen signos de infección, incremento del tamaño, humedad de la cicatriz umbilical, etc.
Una de las patologías más comunes del sistema urogenital es el uraco persistente. El uraco es un conducto que hay dentro del cordón umbilical y que está conectado a la placenta durante la gestación. A través de ese conducto, el feto eliminará la orina mientras se encuentre dentro del útero de la madre. El uraco persistente se caracteriza por la pérdida de orina, en mayor o menor cantidad, a través del ombligo. Una condición que se puede tratar de una forma conservadora o de forma quirúrgica en aquellos casos en los que la evolución no sea favorable (Figura 1).

Figura 1. Región umbilical de potro bajo anestesia general. Onfaloflebitis.
Al mismo tiempo que el equipo de veterinarios realiza los procedimientos anteriormente descritos, el trabajo como ATV será la extracción de sangre para la realización de análisis clínicos como son: hemograma, bioquímica, gasometría, hemocultivo, medición de glucosa y lactato, y Snap foal® o test similares.
Además, se recogerá una muestra de orina mediante sondaje urinario o por micción espontánea para conocer el estado de hidratación del paciente mediante la densidad urinaria.
En ocasiones, también se realizará una abdominocentesis, que consiste en conseguir muestras del líquido peritoneal, que en el caso de los potros se realiza para confirmar o descartar la rotura de la vejiga. Se medirá la creatinina que estará elevada si se ha roto un tramo del tracto urinario.
Material necesario para la recepción del potro
En la llegada de un potro a nuestro hospital, como se ha explicado con anterioridad, lo primero que se debe hacer es una exploración física en la que se incluirá: frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria, temperatura, motilidad intestinal y estado de las mucosas. También es importante revisar el estado del ombligo, los ojos, las articulaciones y el estado de conciencia del paciente.
Para todo ello habrá que preparar la sala de exploración con todo el material y aparataje pertinente.
A continuación, se explicará brevemente para qué se utilizará cada material.
- Catéter intravenoso: se utilizará un catéter de poliuretano simple o venoso central. La elección del catéter dependerá del criterio de cada clínico, así como del tamaño del potro. Para su colocación utilizaremos cualquiera de las yugulares mientras sea posible (Figura 2).

Figura 2. Catéter venoso central. Distintos tipos.
- Tubo endotraqueal: se utilizará en casos en los que sea necesario ventilar al potro para reanimarlo. En aquellos casos en los que exista obstrucción de las vías respiratorias superiores, se deberá de tener a mano un kit de traqueotomía con el correspondiente traqueotubo, con un diámetro y longitud acorde al tamaño del potro (Figura 3).

Figura 3. Tubos endotraqueales. Diferentes grosores.
- Sondaje nasogástrico: se utilizará en los casos en los que el potro no sea capaz de mamar directamente de su madre o ante cierto tipo de alteraciones gastrointestinales, así como para la administración de medicaciones orales (Figuras 4 y 5).

Figura 4. Sonda nasogástrica de alimentación para potros.

Figura 5. Sondaje nasogástrico de pollino.
- Sondaje urinario: será necesario sondar al potro en casos en que el animal no sea capaz miccionar por sí mismo o para la recolección de orina, así como para controlar la producción de esta y valorar el estado de hidratación del paciente (Figura 6).

Figura 6. Sonda Foley con guía para sondaje urinario.
- Vendajes: para cubrir la entrada de la vía venosa central se preparará algodón hidrófobo (Soffban®), venda cohesiva y venda malla. El material de vendaje empleado variará en función de las preferencias de cada clínico (Figura 7).

Figura 7. Vendaje realizado para cubrir la entrada de la vía venosa central.
- Ecógrafo: se preparará tanto la sonda convexa como la sonda lineal. Es importante ecografiar tórax, abdomen y ombligo principalmente. También se podrán ecografiar otras estructuras como son las articulaciones si se sospecha alguna anomalía.
- Rayos X: se preparará también el equipo de rayos x para realizar radiografías de tórax y abdomen principalmente, aunque en algunos casos, al igual que con la ecografía, también se realizarán radiografías de las articulaciones.
- Endoscopio: sirve como ayuda, si fuese necesario, a la hora de realizarle el sondaje nasogástrico al paciente.
- Oxígeno: se utilizará el oxígeno para casos en los que el potro llegue con problemas respiratorios.
- Fluidoterapia: de forma más común se utilizará suero salino fisiológico y Ringer lactato como tratamiento de fluidoterapia básico. Por otro lado, la gran mayoría de neonatos requerirán de un aporte de glucosa externo, el cual se le dará con glucosado al 5 % o al 40%, y en algunos casos podremos utilizar SteroVet®, ya que también contiene glucosa. En ocasiones, será necesario utilizar plasma cuando las inmunoglobulinas no se encuentren dentro del rango (Figuras 8 y 9).

Figura 8. Fluidoterapia básica de mantenimiento: Ringer lactato y suero salino fisiológico.

Figura 9. Fluidoterapia utilizada para el aporte externo de glucosa: SteroVet®, glucosado al 5 %, glucosado al 40 %.
- Medidor de presiones de forma no invasiva: los valores de las presiones dependerán del estado de deshidratación o shock que se encuentre el paciente (Figura 10).

Figura 10. Medidor de presión arterial.
- Fármacos: se tendrán preparados los principales fármacos de urgencia para potros como son: diazepam, adrenalina, atropina, butorfanol, naloxona.
- Kit de reanimación: dentro de un kit de reanimación se debe encontrar: un ambú, traqueotubos de distintas medidas y grosores, fármacos de emergencia (diazepam, adrenalina, atropina, butorfanol, naloxona). Si existe riesgo de que el potro entre en parada cardiorrespiratoria, siempre debe haber cerca un electrocardiograma.
- Colchoneta: será necesaria para el manejo del potro en el suelo durante la urgencia (Figura 11).
- Lámparas de calor: se utilizarán con pacientes que mantengan temperaturas demasiado bajas (Figura 12).

Figura 11. Zona de manipulación del pollino.

Figura 12. Lámparas de calor.
Toma de muestras
Toma de muestras de sangre
- Hemograma: tubos de muestras EDTA. Se mirará tanto el recuento eritrocitario como el recuento leucocitario total y la distribución de estos. Con ello se obtiene una primera aproximación diagnóstica para conocer el estado inicial del paciente.
- Bioquímica + electrolitos: tubos de muestras heparina. No solo dará información acerca de diversas alteraciones en los distintos componentes orgánicos, sino que orientará la toma de decisiones sobre el tratamiento y la fluidoterapia primaria (Figura 13).

Figura 13. Tubos de EDTA y heparina para la recogida muestras de sangre.
- Gasometría: se realiza esta prueba principalmente para conocer la necesidad, urgente o no, de aporte de oxígeno externo, además de darnos información acerca de las posibles alteraciones metabólicas del paciente y guiar también el tipo de fluidoterapia a elegir.
- Hemocultivo: se realizará como prueba diagnóstica complementaria de septicemia. Se realizará de forma estéril por lo que se deberá dejar preparado el material necesario (Figura 14).

Figura 14. Botes de muestras para hemocultivo.
- SnapFoal® o test similares: con esta prueba se llevará a cabo la medición de inmunoglobulinas séricas del potro para conocer si ha sido correctamente encalostrado y, por tanto, saber si se ha producido una buena transferencia de inmunidad pasiva (Figuras 15 y 16).

Figura 15. Snap Foal®.

Figura 16. Interpretación de resultados del Snap Foal®.
- Glucosa: de vital importancia es la medición de glucosa sérica para conocer la necesidad urgente de colocar una vía venosa central para un aporte inmediato de glucosa exógena. En aquellos pacientes donde el valor de glucosa sea inferior a 60 mg/dl debemos dar prioridad absoluta a la colocación del catéter intravenoso.
- Lactato: es un valor indicativo de isquemia y se emplea como prueba complementaria para el diagnóstico de sepsis.
Toma de muestras de orina
Se empleará principalmente para conocer el estado de hidratación del potro a través del valor de la densidad urinaria. Los potros en su primera semana de vida, como lactantes, deberán mantener una densidad urinaria < 1012.
Toma de muestras de líquido peritoneal
Se realizará principalmente en urgencias remitidas por síndrome abdominal agudo o por sospecha de rotura de vejiga.
Con las muestras obtenidas se realizará un hemograma, lactato y se mirará el valor de las proteínas.
Todas estas mediciones se valorarán en conjunto con los valores obtenidos en las pruebas laboratoriales realizadas con muestras de sangre.
Revisión y tratamientos de la yegua
Cuando llega un potro al hospital veterinario, en la mayoría de los casos, suele hacerlo acompañado de su madre. Una vez estabilizado el potro, no hay que olvidarse de la yegua, aunque esta venga solo para pupilaje.
En ocasiones, como mínimo, será necesaria la colocación de una vía venosa central para proceder a hidratarla. También se debe realizar una palpación rectal a la yegua para comprobar que no haya anomalías. Principalmente se observará el aparato reproductor y el aparato digestivo, a no ser que se aprecien otras alteraciones.
En algunos casos, cuando las yeguas sean más nerviosas, será necesario sedarlas mientras se está manipulando al potro, por su seguridad y la del personal.
Una vez esté en el box, se dejará todo listo según las pautas establecidas por el veterinario: medicaciones, fluidoterapia, etc. (Figura 17).

Figura 17. Yegua alimentando a su potro.
Preparación de la cuadra
Una vez se haya estabilizado al potro, llega el momento de llevarlo a su box.
El box deberá estar preparado en el momento en que se decida llevar al paciente. Para ello se debe tener cerca todo lo necesario para sus cuidados ya que, como se ha dicho a anteriormente, el estado del potro puede cambiar rápidamente.
Dentro del box se colocará una colchoneta, unas mantas para tumbar al potro y lámparas de calor. En algunos casos será necesario colocar una barrera entre el potro y su madre para garantizar la seguridad de las personas que entren a examinar al paciente y poder trabajar sin riesgos, al mismo tiempo que la madre siga teniendo contacto visual con el potro (Figura 18).

Figura 18. Potro hospitalizado descansando junto a su madre.
Fuera del box se dejará todo lo necesario para tener una rápida respuesta en los casos en que el paciente empeore repentinamente, y material que sea utilizado frecuentemente. En este caso sería un kit de reanimación, un pie de gotero con una bomba para colocar la fluidoterapia, etc.
Una vez el paciente se encuentra en el box, se procederá a su cuidado y tratamiento según las pautas establecidas por el veterinario.
Conclusiones
Es muy importante que dentro de un equipo compuesto por veterinarios y ATV exista una comunicación fluida y clara, para que el transcurso de la urgencia sea lo más rápido y eficaz posible.
En cada lugar de trabajo son necesarios protocolos estandarizados que sean conocidos por cada miembro del equipo para ofrecer un servicio de calidad y efectivo.
Será la principal misión como auxiliares y asistentes de la urgencia, tener un amplio conocimiento sobre los materiales a emplear, así como de los procedimientos a realizar.
Bibliografía
- Acworth, N. R. J. (2003). The healthy neonatal foal: routine examinations and preventative medicine.
- Brinsko, S. P., Blanchard, T. L., Varner, D. D., Schumacher, J., & Love, C. C. (2010). Manual of equine reproduction. Elsevier Health Sciences.
- Bernard, W. V., & Barr, B. (2011). Equine pediatric medicine. CRC Press.
- Reed, S. M., Bayly, W. M., & Sellon, D. C. (2017). Equine Internal Medicine-E-Book: Equine Internal Medicine-E-Book. Elsevier Health Sciences.
- Knottenbelt, D. C., Holdstock, N., & Madigan, J. E. (2004). Equine Neonatal Medicine and Surgery E-Book: Medicine and Surgery. Elsevier Health Sciences.